Título original: Die Herrlichkeit des Lebens
Año: 2024
Duración: 98 min.
País: Alemania
Dirección: Georg Maas y Judith Kaufmann
Guion: Michael Gutmann y Georg Maas
Año: 2024
Duración: 98 min.
País: Alemania
Dirección: Georg Maas y Judith Kaufmann
Guion: Michael Gutmann y Georg Maas
Música: Paul Eisenach, Jonas Hofer
Fotografía: Judith Kaufmann
Reparto:
Henriette Confurius, Sabin Tambrea, Manuel Rubey, Luise Aschenbrenner, Leo Altaras...
En el verano de 1923, un convaleciente Franz Kafka (Sabin Tambrea) viaja a la costa del Mar Báltico para tratar de aliviar los síntomas de la tuberculosis avanzada que padece. Allí conoce de forma casual a Dora Diamant (Henriette Confurius), una joven, mundana y vital bailarina polaca que trabaja en un hogar de vacaciones judío.
Pese a la debilidad física de Kafka, el dominio asfixiante de su propia familia y las diferencias culturales, el amor surge instantáneamente entre los dos. Decididos a exprimir el tiempo que les queda, la pareja se muda junta a Berlín y, posteriormente, a un sanatorio en Austria cuando la salud del escritor se deteriora gravemente.
La grandeza de la vida nos acerca al último tramo de la vida de Franz Kafka y, sobre todo, a su relación con Dora Diamant, una mujer vitalista que aparece en un momento en el que el escritor se encuentra ya muy debilitado por su enfermedad.
Georg Maas y Judith Kaufmann se alejan de la imagen de Kafka que tantas veces hemos visto en el cine… nada de ambientes opresivos, pesadillas surrealistas o mundos extraños que intenten trasladar literalmente su literatura y aquí nos encontramos a un Kafka frágil y cansado, pero también con unas enormes ganas de aferrarse a la vida, en buena parte gracias a Dora y a la relación que mantienen durante ese último año.
La película está basada en la novela de Michael Kumpfmüller y tiene momentos realmente bonitos, especialmente por una fotografía cuidada y una puesta en escena que transmite mucha sensibilidad.
El problema es que, cuando termina la película y llegan los títulos de crédito, me quedo con la sensación de haber visto una bonita historia pero demasiado previsible, es más… me sorprende que, después de casi dos horas acompañando a Kafka en sus últimos días, tenga la impresión de conocer muy poco al escritor que hay detrás del personaje.
Es una película hermosa en su parte visual y tiene el potencial de contarnos una historia que podría haberme emocionado mucho más, pero a mí se me hizo algo aburrida, demasiado predecible y me deja la sensación de que se queda en la superficie de un mar en calma antes que sumergirse en las verdaderas profundidades de su protagonista.
Georg Maas y Judith Kaufmann nos regalan un envoltorio visual exquisito y de una gran sensibilidad, pero la belleza de sus fotogramas no basta para llenar los vacíos de un guion esquivo.



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