domingo, 24 de mayo de 2026

The Smashing Machine





Año: 2025
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ben Safdie 
Guion: Ben Safdie 
Música: Nala Sinephro
Fotografía: Maceo Bishop
Reparto:
Dwayne Johnson, Emily Blunt, Bas Rutten, Paul Lazenby, Whitney Moore, Andre Tricoteux, Oleksandr Usyk, Paul Cheng, Yoko Hamamura...


Mark Kerr (Dwayne Johnson), es un legendario luchador de artes marciales mixtas (MMA) y dos veces campeón del torneo de peso pesado de la UFC. La película está ambientada entre 1997 y 2000 y profundiza en el meteórico ascenso y la posterior caída de este pionero del octágono durante los brutales e incipientes años de la disciplina.

La película contrasta la ferocidad y el apodo de "máquina aplastadora" de Kerr en el ring con sus devastadoras crisis en la vida real. Fuera de la lona, el luchador se enfrenta a una severa adicción a los analgésicos opiáceos derivada del dopaje y del tremendo castigo físico de los combates, a la par que intenta mantener a flote una relación sentimental volátil y compleja con su mujer, Dawn Staples (Emily Blunt).




León de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de Venecia 2025





Hay películas que parecen querer profundizar hondamente en las heridas de sus personajes, pero se quedan girando alrededor de ellas sin atreverse a zambullirse de lleno, y justo eso es lo que he sentido con The Smashing Machine, la nueva película de Ben Safdie. La película nos cuenta la historia de Mark Kerr, uno de los nombres más conocidos de los primeros años de las artes marciales mixtas, en una etapa situada entre finales de los noventa y comienzos de los dos mil, e intenta mostrar tanto el ascenso brutal de ese hombre convertido en leyenda como el desgaste físico y emocional que vino después.
Dwayne Johnson probablemente hace aquí el esfuerzo más serio de toda su carrera... se nota que quiere salir del personaje que lleva años interpretando una y otra vez, pero aun así, siento que sigue moviéndose en un registro emocional algo limitado. Funciona porque el personaje tampoco exige demasiados matices externos, y ahí encuentra una zona cómoda donde defenderse mejor de lo habitual y bueno, no diría que está mal pero tampoco termina de alcanzar el nivel de una gran interpretación.
La sensación que tuve durante gran parte de la película es que todo está demasiado calculado... es verdad que hay escenas interesantes, sobre todo en las peleas, donde Benny Safdie sabe colocar la cámara y el montaje musical tiene momentos muy buenos, pero cuando toca entrar en el dolor humano, en las adicciones, en el vacío, en toda esa oscuridad que rodeaba a muchos luchadores de aquella época, la película se queda corta, y quizá ese sea el gran problema de la película... que tiene mucho músculo pero le falta alma.
Al final, The Smashing Machine me deja la sensación que se queda en la superficie de la lona y que realmente es una crónica descafeinada sobre la caída de un titán. La película filma el sudor, la sangre y el impacto de los puños, pero se olvida de registrar el auténtico temblor del alma herida, dejándonos el amargo sabor de una tormenta que prometía arrasarlo todo y se quedó solo en un frío viento de paso. Una película que, a pesar de sus esfuerzos, termina siendo justo lo que su protagonista intentaba no ser... pura fachada sin un corazón que palpite detrás.





sábado, 23 de mayo de 2026

El carnicero






Título original: Butcher’s Stain
Año: 2025
Duración: 25 min.
País: Israel
Dirección: Meyer Levinson-Blount
Guion: Meyer Levinson-Blount
Fotografía: Sefi Elisha-Nahmani
Reparto:
Omar Sameer Mahamid, Meyer Levinson-Blount, Rona Toledano, Dror Marko, Sara Raed, Oron Caspi...


Samir (Omar Sameer Mahamid), es un ciudadano árabe israelí que trabaja como carnicero en un supermercado local. Su vida se complica drásticamente cuando un compañero lo acusa de haber arrancado los carteles de los rehenes israelíes secuestrados en Gaza que estaban colgados en la sala de descanso.


A partir de esa acusación, Samir se ve envuelto en una tensa lucha contra el racismo y la sospecha colectiva dentro de su entorno laboral. Desesperado por no perder el empleo que tanto necesita para subsistir, el protagonista emprende una carrera contrarreloj para demostrar su inocencia en medio de un clima de trauma colectivo y profunda polarización política.











Se tiene que morir mucha gente






Año: 2026
Temporadas: 1 temporada (6 episodios)
País: España
Dirección: Victoria Martín, Sandra Romero y Nacho Pardo
Guion: Victoria Martín
Música: Remate
Fotografía: Angello Faccini
Reparto:


Bárbara (Anna Castillo), Maca (Laura Weissmahr) y Elena (Macarena García) son tres mujeres que fueron mejores amigas en el colegio y que, 20 años después, intentan mantener a flote su relación en plena crisis de la mediana edad.




Se tiene que morir mucha gente, creada por Victoria Martín, Sandra Romero y Nacho Pardo, me ha parecido una de esas series que cuando termina el capítulo, no puedes evitarlo y necesitas poner el siguiente. Basada en la novela de la propia Victoria Martín, consigue algo muy difícil, al menos para mí... hacerte reír mientras, por debajo de todo ese humor ácido y disparatado, asoma también la tristeza, las inseguridades y el caos emocional de unos personajes que sientes muy reales y cercanos.
La serie tiene un humor muy vivo, muy actual, cargado de ironía y situaciones absurdas que funcionan precisamente porque resultan creíbles dentro de esa locura cotidiana que plantea. Hay escenas realmente delirantes y diálogos con muchísimo ritmo, pero detrás de todo eso también hay heridas, frustraciones y relaciones que se tambalean constantemente.
El reparto está espectacular... Anna Castillo vuelve a demostrar el talento enorme que tiene, Macarena García es como siempre maravillosa con esa luz tan especial que brilla en sus ojos y su sonrisa. Entre ambas hay una conexión y química increíble que viene ya de largo, y eso se nota y mucho, porque es inevitable ver la complicidad entre ellas.
También me ha encantado Laura Weissmahr, que aporta un equilibrio perfecto al grupo, y la joven Sofía Otero, que está absolutamente brillante, que tiene una naturalidad impresionante y un desparpajo que hace imposible no quedarse mirándola cada vez que aparece.
Y como regalo... la canción de Amaral creada especialmente para la serie, que acaba redondeando aún más la personalidad de la historia.
La verdad que he disfrutado muchísimo esta serie porque tiene esa energía fresca y despreocupada de las comedias que simplemente te hacen sentir bien. Es divertida, ligera cuando tiene que serlo, pero también inteligente y muy consciente de lo que quiere contar.
Se tiene que morir mucha gente es el reflejo de un espejo agrietado pero extrañamente hermoso... es el eco de las risas que compartimos para no llorar ante el abismo de hacernos mayores, y el recordatorio de que, entre el caos, las heridas y las verdades que duelen, la verdadera balsa de salvación sigue siendo la mirada cómplice de quienes nos conocen desde siempre.





lunes, 18 de mayo de 2026

Kill Bill. Volumen 1






Título original: Kill Bill: Volume 1
Año: 2003
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Reparto:
Uma Thurman, Lucy Liu, Daryl HannahVivica A. Fox, Sonny Chiba, Chiaki Kuriyama, Michael Bowen, Julie DreyfusMichael Parks, David Carradine, Michael Madsen, Gordon Liu, Jun Kunimura...


La Novia (Uma Thurman), es una antigua asesina de élite que, tras despertar de un coma de cuatro años, emprende una implacable misión de venganza contra el escuadrón criminal que masacró a los invitados el día de su boda e intentó matarla por orden de su enigmático jefe y examante, Bill (David Carradine).

Tras recuperar la consciencia, la protagonista elabora una lista negra con los cinco responsables de la matanza.


En este primer volumen, viaja a Japón para armarse con una catana única forjada por el maestro Hattori Hanzō (Sonny Chiba) y se dirige a Tokio para saldar cuentas con su primer gran objetivo: O-Ren Ishii (Lucy Liu), convertida ahora en la líder de la Yakuza.




Premio del Público en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya - Sitges 2003


Premio Saturn 2003 a la Mejor Película de Acción / Aventuras
Premio Saturn 2003 a la Mejor Actriz para Uma Thurman
Premio Sant Jordi 2004 a la Mejor Película Extranjera





Hay películas que no necesitan que nadie explique de qué van porque hablan solas a través de las imágenes, de la música y de la manera en la que cada escena te golpea... nunca mejor dicho en esta ocasión. Eso es exactamente lo que pasa con Kill Bill: Vol. 1., que más que una película de acción es una explosión absoluta donde hay escenas que parecen coreografías, momentos donde la violencia se mezcla con una belleza casi hipnótica e incluso, a veces pienso que si fuese una película muda... seguiría siendo igual de impactante.
Es verdad que la historia avanza algo desordenada, dividida en capítulos que tienen estilos totalmente distintos entre sí y en esta primera parte nos encontramos con una mujer que despierta después de 4 años en coma y empieza a tachar nombres de una lista de personas que le destrozaron la vida.
La película es una mezcla salvaje y maravillosa de referencias... cine de samuráis, western moderno, artes marciales, cómic, cultura pop japonesa, luces de neón, katana en mano y estética imposible de olvidar. Tarantino hace literalmente lo que quiere y convierte ese caos en una historia con personalidad propia. Hay excesos, claro... estamos hablando de Tarantino, quien lleva todo al límite, como si quisiera convertir la venganza en un espectáculo cinematográfico gigantesco y la verdad que lo consigue.
La música es uno de los grandes corazones de la película, como pasa con las películas  de Tarantino, pero si hay algo, mejor dicho, alguien, que destaca por encima de todo es Uma Thurman, que se adueña de toda la película, aunque es cierto que sería injusto no mencionar a unos estupendos secundarios como Lucy Liu.
Haciendo un pequeño resumen diría que Kill Bill: Vol. 1 es una carta de amor salvaje al propio cine, un festín donde Quentin Tarantino coge todos los géneros que ama, los mete en una coctelera de sangre y neón, y nos sirve una obra icónica. Me quedo con ese duelo final bajo la nieve entre La Novia y O-Ren Ishii, donde el estruendo de las katanas da paso a un silencio poético y casi místico, demostrando que detrás de cada salpicadura de sangre hay una belleza plástica incontestable.
Solamente puedo decir que yo personalmente la he disfrutado muchísimo. Es pura adrenalina, sangre, música inolvidable... una locura visual servida como un festín de cine y palomitas.