Fotografía: Beatriz Sastre
Reparto:
Silver Chicón, Herminia Loh, Úrsula Díaz Manzano, Esperanza Guardado, Cisco Lara, Isabelle Stoffel...
Iván (Silver Chicón) es un joven mozo de almacén trans que está plenamente integrado en su pueblo, siempre y cuando cumpla con los roles sociales impuestos. Su monótona vida laboral cambia por completo cuando conoce a Hadoum (Herminia Loh), una chica de origen marroquí que empieza a trabajar en la misma planta de envasado.
Entre cajas y largas jornadas laborales, surge entre ambos un romance libre de prejuicios y lleno de deseo. Sin embargo, la inesperada oportunidad de un ascenso laboral para Iván a jefe de almacén interfiere directamente en su relación, forzándolo a colisionar con el racismo, la transfobia de sus familias y las dinámicas del sistema patriarcal, obligándole a decidir qué clase de persona quiere ser.

Teddy Award al Mejor Largometraje en el Festival Internacional de Berlín 2026
Premio Especial del Jurado - Biznaga de Plata en el Festival de Málaga 2026
Premio al Mejor Guion en el Festival de Málaga 2026
Iván & Hadoum es una película que tiene su mayor fuerza en las personas que las habitan, en sus miradas, en sus silencios y en las pequeñas luchas cotidianas que a veces pasan desapercibidas. Es una una historia de amor que se desarrolla en el sur de España, entre los interminables invernaderos de Almería, donde el trabajo, las diferencias sociales y los prejuicios forman parte de la realidad, por difícil que cueste asumirla.
Iván es un hombre trans que trabaja como carretillero en los invernaderos. Allí conoce a Hadoum, una joven hispano-marroquí con la que comparte las largas jornadas en la cadena de envasado. Entre el cansancio del trabajo, los campos cubiertos de plástico y las playas cercanas, surge una relación que tendrá que enfrentarse a las dificultades de su entorno y a la incomprensión de sus propias familias. Enamorarse debería ser algo sencillo y maravilloso, pero no siempre lo es cuando los demás pretenden decidir cómo debemos vivir, a quién debemos querer y qué lugar nos corresponde en el mundo.
Ian de la Rosa construye una película que habla del amor, la identidad, la libertad y la pertenencia, pero también de las condiciones de vida de quienes trabajan en un sector fundamental para nuestra sociedad y que, demasiadas veces, permanecen en los márgenes.
Me resulta especialmente interesante la manera en que la película se acerca a sus personajes y a los papeles que cada uno ocupa dentro de su familia. A veces aceptamos determinadas responsabilidades, obedecemos ciertas normas o seguimos un camino porque creemos que es lo que se espera de nosotros y sin darnos cuenta, podemos terminar viviendo una vida que no hemos elegido. Romper con esas expectativas requiere valentía, sobre todo cuando hacerlo significa enfrentarse a las personas que queremos y para mí, ahí se encuentra una de las cuestiones más interesantes de la película… la posibilidad de decidir quiénes queremos ser.
También me ha resultado interesante saber que Ian de la Rosa trabajó con los actores y actrices sin un guion completamente cerrado, dando espacio a la improvisación y a la exploración de las emociones.
Sin embargo, aunque me resluta una película llena de sensibilidad y honestidad en lo que cuenta, creo que la película no termina de encontrar siempre el ritmo adecuado. Durante buena parte de la historia tengo la sensación de que vuelve una y otra vez sobre las mismas cuestiones, sin avanzar todo lo que podría hacerlo y algunos conflictos tardan en adquirir el peso que necesitan.
Aun así, no creo que sus limitaciones borren sus aciertos… hay momentos de autenticidad, escenas en las que los personajes parecen desprenderse de todo lo que los condiciona y simplemente se permiten sentir y es ahí donde la película encuentra su mejor versión. El reparto que acompaña a Chicón y Loh también contribuye a dar forma a ese mundo, con interpretaciones que encajan en una historia que busca acercarse a una realidad social concreta sin perder de vista la intimidad de quienes la viven.
Iván & Hadoum no pretende reinventar las historias de amor ni está libre de algunos caminos que ya hemos recorrido antes en el cine. Para mí, su interés está sobre todo, en las personas que retrata y en las preguntas que deja abiertas. Me quedo con esa necesidad de romper las barreras que otros levantan a nuestro alrededor, con la importancia de no renunciar a nuestra identidad para conseguir la aprobación de los demás y con la idea de que amar también significa tener la libertad de elegir.
Bajo el sol implacable de Almería y ese mar de plástico que parece sepultar los márgenes de nuestra sociedad, Ian de la Rosa consigue filmar algo tan frágil y revolucionario como la verdad del ser humano y aunque la narración a veces gire sobre sí misma buscando su propio ritmo, la cámara se convierte en testigo de una metamorfosis colectiva. Iván & Hadoum no entiende de guiones cerrados ni de barreras impuestas… es una pulsión libre que, como los propios intérpretes de la película, aprende a respirar a través de la improvisación.
A veces, encontrar nuestro propio camino significa dejar de cumplir con lo que los demás esperan de nosotros y empezar, por fin, a vivir como realmente queremos.








