lunes, 18 de mayo de 2026

Kill Bill. Volumen 1






Título original: Kill Bill: Volume 1
Año: 2003
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Quentin Tarantino
Guion: Quentin Tarantino
Fotografía: Robert Richardson
Reparto:
Uma Thurman, Lucy Liu, Daryl HannahVivica A. Fox, Sonny Chiba, Chiaki Kuriyama, Michael Bowen, Julie DreyfusMichael Parks, David Carradine, Michael Madsen, Gordon Liu, Jun Kunimura...


La Novia (Uma Thurman), es una antigua asesina de élite que, tras despertar de un coma de cuatro años, emprende una implacable misión de venganza contra el escuadrón criminal que masacró a los invitados el día de su boda e intentó matarla por orden de su enigmático jefe y examante, Bill (David Carradine).

Tras recuperar la consciencia, la protagonista elabora una lista negra con los cinco responsables de la matanza.


En este primer volumen, viaja a Japón para armarse con una catana única forjada por el maestro Hattori Hanzō (Sonny Chiba) y se dirige a Tokio para saldar cuentas con su primer gran objetivo: O-Ren Ishii (Lucy Liu), convertida ahora en la líder de la Yakuza.




Premio del Público en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya - Sitges 2003


Premio Saturn 2003 a la Mejor Película de Acción / Aventuras
Premio Saturn 2003 a la Mejor Actriz para Uma Thurman
Premio Sant Jordi 2004 a la Mejor Película Extranjera





Hay películas que no necesitan que nadie explique de qué van porque hablan solas a través de las imágenes, de la música y de la manera en la que cada escena te golpea... nunca mejor dicho en esta ocasión. Eso es exactamente lo que pasa con Kill Bill: Vol. 1., que más que una película de acción es una explosión absoluta donde hay escenas que parecen coreografías, momentos donde la violencia se mezcla con una belleza casi hipnótica e incluso, a veces pienso que si fuese una película muda... seguiría siendo igual de impactante.
Es verdad que la historia avanza algo desordenada, dividida en capítulos que tienen estilos totalmente distintos entre sí y en esta primera parte nos encontramos con una mujer que despierta después de 4 años en coma y empieza a tachar nombres de una lista de personas que le destrozaron la vida.
La película es una mezcla salvaje y maravillosa de referencias... cine de samuráis, western moderno, artes marciales, cómic, cultura pop japonesa, luces de neón, katana en mano y estética imposible de olvidar. Tarantino hace literalmente lo que quiere y convierte ese caos en una historia con personalidad propia. Hay excesos, claro... estamos hablando de Tarantino, quien lleva todo al límite, como si quisiera convertir la venganza en un espectáculo cinematográfico gigantesco y la verdad que lo consigue.
La música es uno de los grandes corazones de la película, como pasa con las películas  de Tarantino, pero si hay algo, mejor dicho, alguien, que destaca por encima de todo es Uma Thurman, que se adueña de toda la película, aunque es cierto que sería injusto no mencionar a unos estupendos secundarios como Lucy Liu.
Haciendo un pequeño resumen diría que Kill Bill: Vol. 1 es una carta de amor salvaje al propio cine, un festín donde Quentin Tarantino coge todos los géneros que ama, los mete en una coctelera de sangre y neón, y nos sirve una obra icónica. Me quedo con ese duelo final bajo la nieve entre La Novia y O-Ren Ishii, donde el estruendo de las katanas da paso a un silencio poético y casi místico, demostrando que detrás de cada salpicadura de sangre hay una belleza plástica incontestable.
Solamente puedo decir que yo personalmente la he disfrutado muchísimo. Es pura adrenalina, sangre, música inolvidable... una locura visual servida como un festín de cine y palomitas.




domingo, 17 de mayo de 2026

Recién nacidas






Título original: Jeunes mères
Año: 2025
Duración: 104 min.
País: Bélgica
Dirección: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne
Guion: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne
Fotografía: Benoît Dervaux
Reparto:
Elsa Houben, Babette Verbeek, Janaina Halloy, Lucie Laruelle, Samia Hilmi, India Hair...


La película transcurre en un centro de acogida en Lieja, Bélgica, donde las vidas de Jessica (Babette Verbeek), Perla (Lucie Laruelle), Julie (Elsa Houben), Ariane (Janaina Halloy) y Naïma (Samia Hilmi) han tenido que madurar de golpe.


Criadas en entornos marcados por la precariedad, la ausencia de apoyo familiar, el abandono o el maltrato, las adolescentes comparten espacio en el refugio mientras luchan de cinco maneras diferentes por construir un futuro mejor para ellas y sus bebés.




Premio al Mejor Guion en el Festival de Cannes 2025




Jeunes mères de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, es una película que mira de frente a esas personas, quienes casi siempre quedan apartadas y que sobreviven como pueden mientras intentan encontrar un poco de estabilidad en medio del caos.
Sinceramente, no entiendo por qué aquí le han cambiado el título original por el de Recién nacidas, (que manía con inventarse los títulos), ya que desde mi punto de vista, pierde valor respecto a lo que realmente nos cuentan los hermanos belgas... la vida de varias chicas muy jóvenes que acaban de ser madres y que intentan decidir qué hacer con sus vidas y con las de sus hijos mientras viven en un centro de acogida. Todas arrastran heridas distintas... algunas vienen marcadas por el abandono familiar, otras por relaciones dependientes o por una pobreza que parece no dejarles respirar, pero, a pesar de ello, la película nunca cae en el dramatismo fácil ni en la pena impostada.
Los Dardenne llevan años construyendo un cine muy pegado a la realidad y aquí vuelven a hacerlo con esa sensibilidad tan suya. Filman a estas jóvenes desde la cercanía... unas chicas llenas de contradicciones, de errores, de miedo y también de ganas de seguir adelante.
Es verdad que al contar varias historias en una misma película no todas pueden desarrollarse con la misma profundidad. Algunas apenas aparecen esbozadas y me habría gustado conocer más sobre ciertas protagonistas, aun así, no siento que eso perjudique al conjunto porque lo importante es ese instante decisivo en sus vidas donde todavía existe la posibilidad de cambiar las cosas.
Dentro de toda la dureza que atraviesa la película, también hay espacio para algo importante, muy importante: la esperanza... porque Jeunes mères habla de segundas oportunidades y de la posibilidad de reconstruirse.
Resumiendo diría que Jeunes mères me hace quedarme con esa esperanza que surje de la red de apoyo mutuo y de la inmensa valentía de quienes, teniendo todo en contra, deciden no rendirse. Una película que nos regala un retazo de vida auténtico y nos demuestra que, mientras quede un hilo de aliento y una mano dispuesta a sostener a otra, siempre habrá espacio para empezar de nuevo.




El forajido y su esposa | Los proscritos






Título original: Berg-Ejvind och hans hustru
Año: 1918
Duración: 136 min.
País: Suecia
Dirección: Victor Sjöström
Guion: Sam Ask y Victor Sjöström
Fotografía: Julius Jaenzon
Reparto:
Victor Sjöström, Edith Erastoff, John Ekman, Jenny Tschernichin-Larsson, Artur Rolén, Nils Ahrén, Emil Fjelström, Gucken Cederborg, Hildur Carlberg, Sigurd Wallén...


Ejvind (Victor Sjöström), es un hombre acosado por el hambre que cometió un pequeño robo en el pasado y que escapa a las montañas para evitar la cárcel y adopta una identidad falsa bajo el nombre de Kári.


Consigue trabajo en la granja de Halla (Edith Erastoff), una viuda rica y respetada. Con el tiempo, ambos se enamoran profundamente, pero cuando las autoridades descubren el pasado de Ejvind, Halla decide renunciar a todas sus riquezas y huir con él a las montañas más inhóspitas.


Juntos inician una dura vida como forajidos, donde su amor se convertirá en su único refugio frente a la implacable persecución de la sociedad y la brutal hostilidad del invierno.




Hay películas que parecen hechas de nieve, de viento y de silencio y El forajido y su esposa, también conocida como Los proscritos, me ha parecido una de esas historias... y tengo que decir que la he disfrutado muchísimo, muchísimo más de lo que esperaba. Me ha atrapado desde el principio y no me ha soltado hasta ese final tan duro, tan hermoso y tan triste al mismo tiempo.
La película, dirigida y protagonizada por Victor Sjöström, tiene algo especial... es una historia sobre dos personas arrinconadas por una sociedad incapaz de perdonar, dos seres humanos intentando sobrevivir mientras el mundo les da la espalda.
La película está construida en 7 actos y está basada en la obra teatral Fjalla Eyvindur de Jóhann Sigurjónsso, donde nos cuenta la historia de Ejvind, un hombre marcado por un robo cometido tiempo atrás a causa del hambre que escapa para evitar la cárcel y termina trabajando bajo una identidad falsa en la granja de Halla, una viuda con dinero y una gran posición social. Entre ambos nace un amor profundo, pero cuando el pasado de él sale a la luz, ella decide abandonarlo todo para marcharse con él a las montañas.
Hay imágenes que se te quedan grabadas como esa lucha constante contra el invierno, contra la montaña y contra el destino que acaba convirtiéndose en una tragedia inevitable y precisamente ahí es donde siento que la película alcanza toda su grandeza, porque habla del amor, sí... pero también de la culpa, de la pobreza, del castigo social y de cómo algunas personas terminan expulsadas del mundo simplemente por intentar sobrevivir.
Resumiendo diría que El forajido y su esposa.. o Los proscritos es una película que me ha hecho sentir que el amor más puro solo puede respirar en los márgenes de la civilización, aunque el precio a pagar sea la propia existencia. Victor Sjöström filma la nieve como el lienzo blanco donde se escribe el destino inevitable de sus personajes... un sudario que va cubriendo sus huellas hasta borrarlos del mundo. Me quedo con ese desenlace desolador y bellísimo, donde el frío exterior se funde con el dolor de la culpa y el aislamiento, dejándonos una de las imágenes más impresionantes del cine mudo. Una película que más de un siglo después de su filmación, consigue congelarte el aliento, demostrando que la mayor calidez humana, a veces, solo se encuentra en el abrazo final de dos almas que prefirieron la inmensidad de la tormenta a la mezquindad del hombre.