domingo, 10 de mayo de 2026

El padrino. Parte II





Título original: The Godfather Part II
Año: 1974
Duración: 200 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Francis Ford Coppola
Guion: Francis Ford Coppola y Mario Puzo
Música: Nino Rota y Carmine Coppola
Fotografía: Gordon Willis
Reparto:
Al Pacino, Robert De NiroDiane Keaton, Robert Duvall, John Cazale, Lee Strasberg, Talia Shire, Gastone Moschin, Michael V. Gazzo, Marianna Hill, Bruno Kirby, Danny Aiello, Harry Dean Stanton...


La película entrelaza dos historias... por un lado, seguimos a un joven Vito Corleone (Robert De Niro) a principios del siglo XX, desde su llegada como inmigrante huérfano a Nueva York hasta cómo consolida su poder en el Harlem italiano.

En paralelo, en los años 50, su hijo Michael Corleone (Al Pacino) intenta expandir el imperio familiar hacia Las Vegas y Cuba, enfrentándose a traiciones internas y a una investigación del Senado que amenaza con destruirlo todo.


Mientras Vito construye la familia para proteger a los suyos, Michael la destruye obsesionado por mantener el control.




Oscar 1975 a la Mejor Película
Oscar 1975 a la Mejor Dirección
Oscar 1975 al Mejor Actor de Reparto para Robert De Niro
Oscar 1975 al Mejor Guion Adaptado
Oscar 1975 a la Mejor Banda Sonora
Oscar 1975 al Mejor Diseño de Producción
BAFTA 1976 al Mejor Actor para Al Pacino
Premios del Sindicato de Guionistas (WGA) 1975
National Society of Film Critics Award 1974 al Mejor Director
National Society of Film Critics Award 1974 a la Mejor Fotografía
Directors Guild of America Award (DGA) 1974 a la Mejor Dirección|Película





Hay películas que no solo continúan una historia, sino que la llevan todavía más lejos y The Godfather Part II de Francis Ford Coppola consigue algo que parecía imposible, mirar de frente a la primera entrega y, para mí... superarla.
La película transcurre a través de dos caminos que, aunque ocurren en épocas diferentes y con personajes distintos... por un lado, conocemos el pasado de un joven Vito Corleone, desde su llegada a Nueva York siendo apenas un niño inmigrante y huérfano hasta convertirse en una figura respetada y temida dentro de la comunidad italiana y al mismo tiempo seguimos a Michael en los años cincuenta, intentando ampliar los negocios familiares mientras las traiciones, la ambición y el miedo comienzan a devorarlo poco a poco.
Robert De Niro está extraordinario dando vida al joven Vito Corleone, consiguiendo captar la esencia del personaje sin imitarlo y construyendo una figura propia, y Al Pacino sinceramente, me parece que hace una interpretación inolvidable como Michael Corleone.
Hay escenas absolutamente inmensas como las del juicio, las de las reuniones familiares o esa conversación devastadora en la parte final entre Michael y Kay que me parece fascinante.
Se suele decir que las segundas partes nunca alcanzan el nivel de la original, pero Coppola rompió completamente esa idea. The Godfather es un clásico eterno, eso es indiscutible, pero esta continuación me parece mucho mejor, más profunda, más compleja y mucho más dolorosa, emocionalmente hablando, y quizá por eso sigue siendo tan grande tantos años después.
Resumiendo diría que esta segunda entrega es el retrato de una victoria que huele a derrota. Mientras la cámara de Coppola nos muestra a un Vito que construye un imperio desde la necesidad de proteger a los suyos, nos devuelve el reflejo de un Michael que, poseyendo ya todo el mundo, termina perdiendo su propia alma. Una obra maestra que no solo expande un universo, sino que nos recuerda que el precio del poder absoluto es la soledad más absoluta.




domingo, 3 de mayo de 2026

Brides





Año: 2025
Duración: 93 min.
País: Reino Unido
Dirección: Nadia Fall
Guion: Suhayla El-Bushra
Música: Alex Baranowski
Fotografía: Clarissa Cappellani
Reparto:
Ebada Hassan, Safiyya Ingar, Yusra Warsama, Aziz Çapkurt, Leo Bill, Ali Khan, Amanda Lawrence...


Doe (Ebada Hassan) y Muna (Safiyya Ingar) son dos adolescentes musulmanas británicas que, asfixiadas por una vida de marginación, racismo y falta de horizontes en el Reino Unido, deciden huir hacia Siria.

Atraídas por la propaganda en redes sociales que les promete identidad y propósito, emprenden un viaje incierto a través de Estambul y lo que comienza como una aventura impulsiva pone a prueba su lealtad y su fe mientras se enfrentan a la cruda realidad que aguarda al final del camino.




Trofeo Fritz Gerlich por su contribución a los derechos humanos y al antirracismo a través del cine en el Festival de Cine de Múnich 2025


Premio del Jurado TeenArena a la Mejor Película en el Festival de Cine de Sarajevo 2025





Brides, la primera película de Nadia Fall, se mete de lleno en una realidad dura y difícil hasta a veces de entender... la de dos chicas adolescentes que deciden dejar atrás su vida en el Reino Unido para viajar a Siria y unirse al ISIS. Lo hacen arrastradas por un entorno marcado por la islamofobia, el rechazo y esa sensación de sentir que no encajas en ningún sitio.
La película arranca con esa huida pero todo se complica cuando el contacto que debía guiarlas no aparece y quedan atrapadas en Estambul, en una ciudad que no conocen, sin saber muy bien en quién confiar ni qué paso dar y es ahí donde comienza, no solo el viaje físico, sino el viaje emocional de dos chicas que, en el fondo, siguen siendo muy jóvenes y están llenas de dudas, miedo y contradicciones.
La verdad que me ha parecido una película muy interesante, con unas sorprendentes interpretaciones de sus dos protagonistas, Ebada Hassan y Safiyya Ingar, especialmente Ebada que con su mirada consigue traspasar cualquier pantalla y llenarla de emociones.
No todo en ella es ensalzable, ya que es cierto que el final de la historia se intenta cerrar con un golpe emocional fuerte, pero a mí personalmente, creo que se queda a medio camino sin llegar a golpearnos definitivamente.
En conjunto me parece una película valiente, que trata un tema complicado desde una posición muy humana y que no es solo el relato de una huida, sino el espejo de una fractura social que deberiamos atrevernos a mirarla de frente. Nadia Fall nos regala el retrato de dos almas a la deriva que, buscando un destino donde por fin ser alguien, acaban perdiéndose en el laberinto de sus propias soledades. Me quedo con la mirada de Ebada Hassan, un faro de vulnerabilidad que brilla con más fuerza que cualquier ideología, y con esa amarga certeza de que, a veces, el viaje más peligroso no es el que cruza fronteras, sino el que se emprende intentando escapar de un mundo que te ha cerrado todas las puertas. Una película que, pese a su cierre algo contenido, nos obliga a preguntarnos qué parte de culpa tenemos nosotros en el naufragio de quienes solo buscaban un lugar al que llamar hogar.




sábado, 2 de mayo de 2026

Blue Sun Palace





Año: 2024
Duración: 117 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Constance Tsang
Guion: Constance Tsang
Música: Sami Jano
Fotografía: Norm Li
Reparto:
Wu Ke-xi, Lee Kang-sheng, Haipeng Xu...


Amy (Wu Ke-xi) y Didi (Haipeng Xu) son dos amigas y compañeras que trabajan en un salón de masajes en Flushing, Queens. Lejos de sus hogares y bajo la presión de extenuantes jornadas laborales, ambas han construido un fuerte vínculo de hermandad que las sostiene frente al desarraigo.


Su mundo se fractura cuando una tragedia inesperada ocurre durante las celebraciones del Año Nuevo Lunar. A raíz de esta pérdida, Amy establece una conexión con Cheung (Lee Kang-sheng), un hombre solitario que también formaba parte de la vida de su amiga.


Juntos navegan por el duelo y la soledad, intentando encontrar un sentido de pertenencia en una sociedad que a menudo les resulta hostil.




Cairo International Film Festival Prize for Best Actor 2024 for Lee Kang-sheng
Premio French Touch del Jurado en la Semana de la Crítica del 77º Festival de Cannes 2024





Tengo una sensación extraña con Blue Sun Palace... es como si sintiese que hubiera tenido delante de mí una película muy interesante y con mucho potencial pero que no he podido retenerla entre mis emociones y se me ha escapado como arena entre los dedos.
La película nos habla del duelo, de la pérdida, de cómo algo que te rompe también puede abrir una grieta por donde entra un poco de afecto y bueno... al principio de la historia, esta promete, tiene algo especial, pero a medida que avanza, no sé exactamente lo que es, pero siento que algo se me va escapando. El ritmo se vuelve demasiado pausado, con silencios que en lugar de llenar espacios, acaban vaciándolo del todo y que me deja fuera de la historia, la cual queda estancada en una especie de repetición constante y eso hace que el impacto emocional se diluya y no logre atravesarme.
Es curioso, porque no diría que es una mala película. De hecho, Constance Tsang durante la primera mitad lo consigue con bastante acierto, pero poco a poco esa fuerza inicial se va apagando, como si la historia se cansara de sí misma.
Me quedo con la sensación de estar ante una ópera prima con mucho potencial, pero que se queda a medio camino y que termina siendo como un eco que se desvanece antes de que podamos descifrar su mensaje. Me queda el recuerdo de un aroma que prometía ser intenso y que acabó diluyéndose en el aire, dejándome con la extraña nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue. Es una película que como sus propios personajes, están ahí, los vemos, pero cuando intentamos abrazarla, solo encontramos el frío cristal de una ventana que nos separa de su verdadera emoción.