jueves, 9 de julio de 2026

El gran dictador




Título original: The Great Dictator
Año: 1940
Duración: 128 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Charles Chaplin
Guion: Charles Chaplin
Música: Charles Chaplin y Meredith Willson
Fotografía: Roland Totheroh y Karl Struss
Reparto:
Charles Chaplin, Paulette Goddard, Jack Oakie, Reginald Gardiner, Henry Daniell, Maurice Moscovitch, Billy Gilbert...


La historia sigue de forma paralela a dos personajes idénticos, ambos interpretados por Chaplin: Adenoid Hynkel, el despiadado, ridículo y megalómano dictador de la nación de Tomania y un humilde barbero judío que regresa a su barrio tras pasar años en un hospital amnésico a causa de sus heridas en la Primera Guerra Mundial.

Mientras Hynkel planea la persecución de los judíos y se alía con el dictador de Bacteria, Napaloni (Jack Oakie), para invadir una nación vecina, el barbero intenta retomar su vida y su oficio. Al regresar a su gueto, descubre horrorizado la opresión de las fuerzas de choque del régimen, pero encuentra apoyo en Hannah (Paulette Goddard), una valiente joven de la que se enamora.




Premio del  Círculo de Críticos de Nueva York 1940 al Mejor Actor para Charles Chaplin





Con esta película, Charles Chaplin no solo demostró que era un genio de la comedia, sino también una persona profundamente comprometida con su tiempo, ya que en pleno inicio de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler seguía extendiendo el terror por Europa y todavía había quienes preferían mirar hacia otro lado, Chaplin se atrevió a hacer algo impensable en ese momento... ridiculizar al nazismo y a su máximo responsable a través del humor.
Detrás de cada gag hay una crítica feroz contra el fanatismo, el autoritarismo y el odio hacia quienes son diferentes. Cambian los nombres, cambian las caras e incluso los peinados, pero los mismos discursos o muy parecidos y las formas de manipular a la sociedad los tenemos actualmente en nuestra sociedad, por eso me resulta imposible no encontrar paralelismos con algunos dirigentes actuales que utilizan el miedo, el enfrentamiento y la mentira como herramientas políticas, ya sea a nivel internacional cambiando el bigote por una peluca rubia o si nos quedamos más cerca, en este país de patriotas que se van a Andorra, a Suiza, a Abu Dabi o se compran un ático en Madrid, perfectamente podría llevar el nombre de "Anotop At" o el de su nuevo mejor amigo, si, el de la "prioridad nazional".
Tengo que reconocer que viendo esta película me lo paso realmente bien viendo cómo Chaplin convierte el horror en una inmensa burla, pero también es verdad que esa risa siempre me deja un poso amargo, porque detrás de cada escena está el recuerdo de una tragedia real.
La película retrata de forma brillante la obsesión enfermiza por la superioridad racial y la ambición desmedida de quienes solo entienden el poder desde la violencia.
Chaplin nos regala secuencias que forman parte de la historia del cine... es imposible olvidar a Hynkel bailando con el globo terráqueo mientras sueña con dominar el mundo o la escena del afeitado al ritmo de la música de Brahms. Pero si hay una escena que me sigue poniendo un nudo en la garganta es el discurso final... Chaplin deja a un lado tanto al barbero como al dictador para hablar directamente al espectador y es cierto que puede que su mensaje resulte muy idealista, pero no se puede negar su fuerza. Es un llamamiento a la libertad, a la convivencia, a la dignidad humana y al derecho de cada persona a vivir y pensar sin miedo a ser perseguida.
Esta fuera la primera película completamente sonora de Chaplin... durante muchos años se resistió a abandonar el cine mudo, pero cuando decidió hacerlo fue para utilizar la voz como una herramienta de denuncia, así que la espera mereció la pena, porque pocas veces unas palabras han tenido tanta fuerza dentro de una película.
La película se rodó mientras la guerra ya había comenzado y Chaplin asumió un enorme riesgo al enfrentarse públicamente al totalitarismo cuando Estados Unidos aún no había entrado en el conflicto y existían importantes presiones para que la película no saliera adelante.
En España (cómo no) permaneció prohibida hasta abril de 1976, lo que demuestra el miedo que siempre han tenido las dictaduras a la cultura y al humor. Como curiosidad, comentara que esta interpretación le dio a Chaplin su primera y única nominación al Oscar como mejor actor.
Tengo siempre la sensación que con Chaplin las palabras se me quedan cortas... su cine transmite mucho más de lo que dicen los diálogos y en esta ocasión, con El gran dictador consigue hacer reír mientras denuncia uno de los capítulos más oscuros de la humanidad... ojalá hoy en día hubiese más directores que se atreviesen a denunciar los genocidios que se están cometiendo por parte del estado de Israel, las dictaduras, los asesinatos, las mentiras, el fascismo y a los fascistas maquillados de "democrátas".
Para mí esta película es una obra imprescindible... una película valiente e inteligente que demuestra que el humor también puede convertirse en una poderosa forma de resistencia frente al odio y la intolerancia. Desgraciadamente, más de ocho décadas después de su estreno, su mensaje continúa siendo tan necesario como entonces.





martes, 7 de julio de 2026

National Anthem






Año: 2023
Duración: 96 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Luke Gilford
Guion: Kevin Best, Luke Gilford y David Largman Murray
Música: Nick Urata y Perfume Genius
Fotografía: Katelin Arizmendi
Reparto:
Charlie Plummer, Eve Lindley, Mason Alexander Park, Robyn Lively...


Dylan (Charlie Plummer), es un joven de 21 años que, sobrecargado por la responsabilidad de cuidar a su hermano menor y una madre alcohólica (Robyn Lively), trabaja jornadas como obrero en Nuevo México.

Para salir adelante, acepta un empleo en el rancho House of Splendor, un refugio rural queer donde conoce a Sky (Eve Lindley), una mujer trans que lo deslumbra con su confianza y libertad, y a Pepe (Rene Rosado), el dueño del lugar que lo acoge. Entre rodeos, drag queens, días bajo un cielo abierto y las vibraciones de la vida comunitaria, Dylan comienza una experiencia de revelación interna: descubre la belleza de la identidad, el deseo y el vínculo elegido frente al rechazo al que siempre se enfrentó.





Luke Gilford construye una historia que nos habla de la identidad, la libertad y la pertenencia a un lugar de donde te sientes que formas parte de él y nos habla de Dylan, un joven que vive atrapado en una rutina marcada por las dificultades y las responsabilidades. Su llegada a un rancho donde convive una comunidad queer cambia por completo su manera de mirar el mundo y de mirarse a sí mismo. Allí no solo encuentra un lugar donde sentirse aceptado, sino también la oportunidad de descubrir quién quiere ser realmente.
Tengo que reconocer que la película me ha fascinado, especialmente por esa mirada optimista que resulta especialmente valiosa porque nace de la empatía y de la confianza en que otra forma de convivir es posible.
Visualmente me ha parecido una auténtica maravilla... la fotografía tiene una belleza casi hipnótica y el uso del formato de 35 mm convierte los paisajes en imágenes llenas de poesía. Es una película en la que podría detenerme ante cualquier plano y estoy convencida que encontraría belleza.
También me ha conquistado por su autenticidad, quizá porque se nota que el director conoce el universo que retrata y consigue mostrar una comunidad que durante demasiado tiempo ha permanecido invisible en el cine y en nuestra sociedad, y como ópera prima, me parece una carta de presentación maravillosa.
Es verdad que hay momentos en los que la película se deja llevar demasiado por su lado más contemplativo y que me habría gustado conocer mucho mejor a quienes forman esa gran familia elegida, porque hay algunos personajes que apenas llegan a desarrollarse, se quedan en un segundo plano y me parecen realmente interesantes. Aun así, esa pequeña distancia emocional nunca llega a romper el interés y el mundo que nos presenta resulta tan diferente y tan lleno de verdad, que quedas completamente hipnotizada.
Otro de los grandes aciertos es el reparto, en especial, Charlie Plummer, Eve Lindley y Mason Alexander Park... y no puedo dejar de mencionar la música. La banda sonora me ha parecido maravillosa y todas las canciones que acompañan la película son un acierto total.
National Anthem me ha parecido una película hermosa, delicada, que nos habla de la búsqueda de uno mismo, de la libertad para amar y de la importancia de encontrar un lugar donde nadie te obligue a esconderte ni a esconder quién eres y Luke Gilford firma una primera película muy personal, que demuestra que el cine también puede ser un refugio donde imaginar un mundo más libre, más diverso y mucho más acogedor.





domingo, 5 de julio de 2026

Las guerreras k-pop





Título original: K-Pop Demon Hunters
Año: 2025
Duración: 88 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Chris Appelhans y Maggie Kang
Guion: Danya Jimenez, Hannah McMechan, Maggie Kang y Chris Appelhans
Música: Marcelo Zarvos
Reparto:
Arden Cho, Ahn Hyo-seop, May Hong, Ji-young Yoo, Kim Yoon-jin, Joel Kim Booster, Liza Koshy Daniel Dae Kim, Ken Jeong, Lee Byung-hun...


En un mundo donde el K-pop no es solo música sino también poder, un grupo femenino de superestrellas llamado Huntr/X —formado por Rumi, Zoey y Mira— no solo arrasa con sus canciones y coreografías, sino que ocultan una doble vida: son cazadoras de demonios.

Cuando una amenaza oscura comienza a extenderse y pone en peligro a sus fans y al equilibrio entre los humanos y los seres sobrenaturales, las integrantes de Huntr/X deberán combinar su talento musical, ritmo, fuerza y habilidades especiales para enfrentarse a criaturas maléficas y a una banda rival, los Saja Boys, cuyos miembros resultan ser demonios disfrazados.




Premio del Círculo de Críticos de Nueva York 2025 a la Mejor Película de Animación


Premio de la Asociación de Críticos de Chicago 2025 al Mejor Film de Animación
Critics Choice Award 2026 a la Mejor Canción "Golden"
Critics Choice Award 2026 al Mejor Largometraje de Animación
Globo de Oro 2026 a la Mejor Canción Original "Golden"
Globo de Oro 2026 al Mejor Filme de Animación
Premio Annie 2026 a la Mejor Película
Premio Annie 2026 a la Mejor Dirección
Premio Annie 2026 al Mejor Guion
Premio Annie 2026 a la Mejor Animación de Personajes
Premio Annie 2026 al Mejor Diseño de Producción
Premio Annie 2026 al Mejor Doblaje
Premio Annie 2026 a la Mejor Música
Premio Annie 2026 al Mejor Montaje
Premio Annie 2026 a los Mejores Efectos Animados
Oscar 2026 a la Mejor Canción
Oscar 2026 al Mejor Largometraje de Animación
Premio del Sindicato de Productores (PGA) 2026 a la Mejor Película de Animación
Premio Grammy 2026 a la Mejor Canción de Cine y TV para "Golden"




Las guerreras K-pop es una película que, si solo lees la sinopsis, puede parecer una idea un poco disparatada... tres estrellas del K-pop que, cuando se bajan del escenario, se dedican a luchar contra demonios mientras un grupo de chicos guapísimos intenta robarles a sus seguidores.
No diría que es una película que vaya a marcar un antes y un después en la animación, pero tiene una personalidad muy definida... es divertida, tiene mucho ritmo y consigue que sea muy fácil dejarse llevar por su propuesta. Realmente creo que en ningún momento pretende ser más de lo que es, y precisamente ahí está parte de su encanto.
La película nos cuenta la historia de Rumi, Mira y Zoey, tres jóvenes que forman uno de los grupos de K-pop más famosos del momento. Lo que nadie sabe es que, además de llenar estadios, también son unas poderosas cazadoras de demonios cuya misión consiste en proteger las almas de las personas. Todo cambia cuando aparece una nueva banda masculina encabezada por Jinu. Detrás de su imagen perfecta se esconde una amenaza mucho más peligrosa de lo que parece, ya que en realidad son demonios que buscan conquistar al público para cumplir sus propios objetivos.
Aunque toda esa parte fantástica funciona muy bien como entretenimiento, lo que más me ha gustado es que la película aprovecha esa aventura para hablar de algo mucho más importante... el aprender a aceptarse tal y como una es, dejar de esconder aquello que nos hace diferentes y entender que precisamente esas diferencias pueden convertirse en nuestra mayor fortaleza.
Visualmente no creo que revolucione el mundo de la animación, pero sí ofrece un estilo muy colorido, lleno de energía y con escenas de acción realmente vistosas.
Otro de sus grandes aciertos es la música... las canciones son de esas que se te quedan dando vueltas en la cabeza irremediablemente y encajan perfectamente con la historia.
El humor también está bastante bien dosificado y los personajes tienen suficiente carisma para que resulte fácil conectar con ellas.
Es verdad que la historia no sorprende demasiado si estás acostumbrada a este tipo de aventuras, pero tampoco creo que eso sea un problema porque la película nunca pierde el ritmo ni deja de resultar entretenida.
Tengo que reconocer que Las guerreras K-pop me ha gustado y se me ha pasado el tiempo volando mientras la veía y demuestra que a veces, el cine no necesita redefinir las reglas del juego para dejarnos un buen sabor de boca. Cuando la música se apaga y los créditos comienzan a rodar, te descubres con una sonrisa cómplice y la certeza de haber presenciado una pequeña partitura de evasión que, sin pretensiones, consigue hacernos recordar que nuestra mayor fortaleza siempre empieza en nuestro propio escenario interior.