sábado, 3 de octubre de 2026

Mi querida señorita





Año: 1972
Duración: 80 min.
País: España
Dirección: Jaime de Armiñán
Guion: José Luis Borau y Jaime de Armiñán
Música: Rafael Ferro
Fotografía: Luís Cuadrado
Reparto:
José Luis López Vázquez, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Enrique Avila, Lola Gaos, Mónica Randall, Chus Lampreave, Cristina Suriani, Ana Suriani, Manolo Otero, Luis Barbero...


Adela Castro (José Luis López Vázquez) es una respetable solterona de 43 años que vive de la costura en una asfixiante ciudad de provincias. Sumida en una moral ultrareligiosa y conservadora, Adela siempre se ha sentido una mujer fea, poco agraciada y apartada del mundo.


Sin embargo, oculta un secreto que la perturba: se afeita todas las mañanas y experimenta una intensa atracción hacia Isabelita (Julieta Serrano), su joven e ingenua criada.


Tras confesarse con un sacerdote y por recomendación de este, Adela acude a la consulta de un médico en Madrid. Allí descubre la verdad sobre su propio cuerpo: biológicamente es un hombre. A partir de ese momento Adela asume su identidad masculina, se traslada a la capital y adopta el nombre de Juan.




Hugo de plata al Mejor Actor para José Luis López Vázquez en el Festival Internacional de Chicago 1972


Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Director
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Guion
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Actor Principal para José Luis López Vázquez


Premio Sant Jordi 1972 a la Mejor Película Española
Premio Sant Jordi 1972 a la Mejor Interpretación Española para Julieta Serrano




Mi querida señorita es una película que en plena dictadura franquista, cuando hablar abiertamente de identidad, sexualidad o de cualquier realidad que se saliera de lo establecido podía convertirse en un problema, se atrevió a contar una historia que, para aquella España, resultaba tremendamente incómoda y adelantada a su tiempo.
La historia de Adela es la de una mujer que ha vivido toda su vida haciendo aquello que los demás esperaban de ella, hasta que empieza a sentirse extraña dentro de su propio cuerpo que le hace acudir a un especialista y a partir de ahí comienza un proceso que cambiará por completo su manera de entender quién es y qué vida quiere llevar, enfrentándose por primera vez a una identidad que durante años ha mantenido escondida.
Para poder atravesar la censura franquista, Jaime de Armiñán y José Luis Borau tuvieron que buscar caminos indirectos y llegaron a preparar varias versiones del guion… incluyeron situaciones provocadoras que sabían que iban a llamar la atención de los censores y que podían ser eliminadas, mientras lo verdaderamente importante quedaba escondido entre conversaciones, silencios, gestos y miradas.
Creo que es imposible valorar Mi querida señorita sin tener presente aquel contexto en el que se creó y quizás, vista desde hoy puede parecer una película contenida, pero en 1972 hablar de una persona enfrentándose a la identidad que le había sido impuesta a lo largo de su vida, merece todo reconocimiento.
José Luis López Vázquez está inmenso, pero quiero destacar a Julieta Serrano que me parece que está magnífica, las escenas que comparten tienen una fuerza especial y la música de Chopin acompaña algunos de esos momentos con una sensibilidad extraordinaria.
También es verdad que hoy se pueden encontrar elementos que han envejecido y que pertenecen claramente a la manera de entender estas cuestiones en aquella época. La mirada sobre la identidad y el lenguaje utilizado están inevitablemente condicionados por el tiempo en que fue rodada, pero creo que eso no le resta importancia, al contrario, también nos permite entender hasta dónde podía llegar una película española en aquellos años y todo lo que tuvo que esquivar para poder existir.
Mi querida señorita se atrevió a hablar de un tema tan importante como el derecho de cada persona a descubrir quién es y a poder vivir de acuerdo con ello. Con sus imperfecciones y su inevitable anclaje a la época, la valentía de Armiñán y Borau sigue brillando con esta película que es el retrato de una España que empezaba a despertar… el ejemplo perfecto de que incluso, en los tiempos más oscuros, el cine siempre encuentra una rendija por la que dejar pasar la luz de la libertad y la dignidad humana.






domingo, 27 de septiembre de 2026

La bola negra






Año: 2026
Duración: 158 min.
País: España
Dirección: Los Javis, Javier Calvo y Javier Ambrossi
Guion: Los Javis, Javier Calvo, Javier Ambrossi y Alberto Conejero
Música: Raül Refree
Fotografía: Gris Jordana
Reparto:
Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Albert Plà, Hugo Welzel, Antonio Dechent, Yenesi, Julio Torres...



La película narra las vidas interconectadas de tres hombres homosexuales en tres épocas distintas de la historia de España: 1932, 1937 y 2017. El eje central y simbólico que une sus historias es el manuscrito inacabado de Federico García Lorca.


En 1932, un joven de buena familia intenta ingresar en el exclusivo Casino de Granada, un club que vota la idoneidad de sus miembros usando bolas blancas o negras, sufriendo el rechazo por su orientación sexual.

En 1937, en plena Guerra Civil, los hilos del deseo y el dolor se entrelazan trágicamente en el frente de batalla.


Finalmente, en 2017, la trama conecta estas complejas herencias emocionales con la identidad queer contemporánea, mostrando cómo las heridas del pasado se transmiten y resuenan a través de las generaciones.




Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes 2026
Premio del Público en el Festival de San Sebastián 2026
Premio del Público a la Mejor Película en el Festival de Toronto | TIFF 2026





Ayer fui al cine a ver La bola negra, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi y tengo que reconocer que me pasé la última media hora sin poder parar de llorar. Me encontré con una película enorme, ambiciosa, bellísima y también, es cierto, excesiva en algunos de sus momentos… pero precisamente por eso me ha resultado tan especial. Los Javis han querido lanzarse de lleno a contarnos una historia de amor, deseo, miedo, culpa, memoria y libertad que atraviesa distintas épocas de España.
El punto de partida es fascinante… la película nace de las apenas cuatro páginas que Federico García Lorca llegó a escribir de La bola negra, la obra teatral que dejó inacabada antes de ser asesinado en 1936, y se encuentra también con La piedra oscura, de Alberto Conejero. A partir de ahí, los Javis construyen algo que no es exactamente una adaptación de ninguna de las dos obras, sino una película con identidad propia que utiliza esas historias y esos personajes para entregarnos magia hecha cine.
La estructura me parece uno de sus grandes aciertos… tres hombres, tres momentos diferentes y tres vidas que avanzan por caminos separados, pero que terminan conectándose de una manera mucho más profunda porque hay puntos que las unen y que pasan de una generación a otra como el deseo, el miedo a ser uno mismo, la represión, la culpa, los secretos, las heridas y muchas de las libertades que hoy damos por hechas y que fueron imposibles para otras personas en tiempos pasados y que ojalá no vuelvan.
Empieza la película con unos maravillosos títulos de crédito y a lo largo de la película nos encontramos con escenas impresionatemente bellas como ese larguísimo plano secuencia en un bar del Sacromonte, en la Granada de principios del siglo XX con la cámara moviéndose entre la gente mientras suena el flamenco, la gente que baila y bebe, un niño taconeando y la cantaora llenando la escena con una voz impresionantemente poderosa… toda la escena parece un sueño que no quieres que termine.
La película está rodada en 35 mm y los lugares elegidos son preciosos… el pueblo abandonado de Castil de Carrias, Comillas, Sigüenza y distintos rincones del Albaicín de Granada, y la fotografía, los decorados, el vestuario y todo el trabajo artístico están cuidados hasta el último detalle.
Me impresiona, una vez más, como Los Javis son capaces de entender perfectamente la relación entre música, emoción e imagen y en La bola negra llevan esa manera de contar tan personal que tienen más allá de lo imaginado con unas escenas y planos maravillosos como los fuegos artificiales junto al mar, Sebastián subiendo por las flechas de la estatua del mártir que lleva su nombre o la escena del cabaret con Penélope Cruz como protagonista de un número fantástico.
La música, cómo en todo lo que han hecho hasta ahora sus directores, tiene un papel fundamental con canciones populares de los años treinta que encajan maravillosamente con las escenas, el piano, la trompeta, el flamenco y toda la banda sonora con música original de Raül Refree que me ha parecido preciosa, van acompañando a los personajes a lo largo de sus más de dos horas de duración.
El reparto, qué puedo decir del reparto… impresionante, desde el primero hasta el últimos de sus interpretes, destacando a Miguel Bernardeau y Guitarricadelafuente interpretando a un Sebastián atrapado en un tiempo que no le permite vivir como quiere y que acaba representando a toda una generación que se vio obligada a callar y que tuvieron que vivir el amor a escondidas.
Aquí es justo donde aparece la España más oscura como un lugar donde desear podía convertirse en un peligro, donde ser diferente podía marcarte para siempre y donde muchas personas tuvieron que esconder una parte fundamental de quienes eran.
Es cierto que en algunos momentos La bola negra pueda resultar excesiva, pero sinceramente, me da absolutamente igual… prefiero una película que en algunos momentos pueda perder un poco el equilibrio, a otra perfectamente correcta que dos días después ya no recuerdas ni el título. Además… así son Los Javis, capaces de darlo todo y eso es lo que hacen en esta película, donde nos regalan planos preciosos, cuerpos convertidos casi en paisajes, fiestas que parecen sacadas de un sueño, ruinas, playas, nieve, soldados, cabaret, flamenco, poesía, sexo, lágrimas…todo cabe perfectamente aquí, construyendo una película con personalidad, con riesgo y con una enorme capacidad de emocionar.
La escena final me parece sobrecogedoramente emocionante con ese “¡Mira que nos acechan todavía!”, que me puso la piel de gallina. Es cierto que quizás no sea perfecta… ni falta que le hace. Es una película desbordante, visualmente maravillosa, musicalmente preciosa y con una ambición enorme… un torrente de belleza, una obra imperfectamente colosal que te agarra del pecho en el primer minuto y te lleva de viaje a través de la maravillosa locura de Los Javis que han filmado su proyecto más maduro y arriesgado.
Como ya he dicho… salí del cine con los ojos hinchados de llorar, pero con el alma encendida gracias a ese sobrecogedor aviso lorquiano con el que se cierra la película, que no es solo un broche de oro, es una llamada de atención directa a nuestro presente.

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

Federico García Lorca