miércoles, 25 de febrero de 2026

Eloy de la Iglesia, adicto al cine






Año: 2025
Duración: 99 min.
País: España
Dirección: Gaizka Urresti
Guion: Gaizka Urresti, Moisés Garrido y Juan Barrero
Música: Florencia Di Concilio
Fotografía: Pepe Añón
Reparto:
Eloy de la Iglesia, José Sacristán, Ángel Pardo, Fernando Guillén Cuervo, Gaspar Noé, José Luis Garci, Fernando Méndez-Leite, María Luisa San José, Luis E. Parés, Pedro Olea, Claudia Gravy...


Documental que narra la trayectoria de uno de los cineastas más transgresores y controvertidos de la historia de España, Eloy de la Iglesia. La obra recorre su evolución desde sus inicios como un director valiente y combativo contra la censura hasta convertirse en el cronista de la marginalidad y el "cine quinqui" durante la Transición.


El documental aborda su compromiso político, su exploración de temas tabú como las drogas y el sexo, y su caída personal en la drogadicción, que le llevó a más de una década de olvido.




Premio del Público 2025 en la Semana del Documental Vasco




Eloy de la Iglesia, adicto al cine es un documental que te permite volver a mirar de frente a uno de los cineastas más incómodos, valientes y mal entendidos de nuestro cine. El documental, dirigido por Gaizka Urresti, recorre la vida y la obra del director guipuzcoano de manera cronológica.
Nos encontramos ante un documental sobre la vida de un hombre atravesado por la pasión y por una necesidad casi vital de hacer cine, donde cada etapa personal se filtraba directamente en sus películas. El franquismo, la censura, la transición, la violencia en los márgenes, la juventud abandonada, la heroína, el deseo, la culpa, la política… todo se refleja en sus películas. La censura lo persiguió durante años, y su militancia comunista y su homosexualidad visible lo colocaron en un lugar incómodo incluso dentro de los espacios que, en teoría, debían acogerlo.
El documental explica muy bien cómo su cine quinqui fue mucho más que una etiqueta o una moda, donde la frontera entre la experiencia personal y la ficción se volvió difusa, diría que casi autodestructiva. Esa forma de vivir el cine como una extensión de su propio cuerpo terminó pasándole factura y su adicción a las drogas lo apartó durante un tiempo del foco público y de la industria cinematográfica.
Uno de los aspectos más delicados y mejor tratados del documental es su relación con José Luis Manzano, donde se habla del amor, de la dependencia, del desequilibrio, del deseo de proteger y moldear, y de ese vínculo intenso que marcó a ambos. Eloy creyó en él como actor y como símbolo de una juventud rota, y esa relación atraviesa algunas de sus películas más conocidas y también sus sombras más profundas.
Urresti construye el relato con un montaje muy bien construido, combinando fragmentos de sus películas, entrevistas y material de archivo que encajan perfectamente con el contexto social y político del país del momento.
Eloy de la Iglesia, adicto al cine es el retrato de un creador que hizo del cine un refugio, un director que rompió tabúes y cuya filmografía sigue incomodando hoy, quizá porque muchas de las heridas que señaló siguen abiertas.
Al terminar de verlo no he podido evitar emocionarme, al tener la sensación de haber estado acompañando durante estos 99 minutos a alguien que vivió y filmó sin red, pagando un precio altísimo por no renunciar nunca a su libertad. Un documental necesario para entender no solo a Eloy de la Iglesia, sino una parte esencial del cine español y de la historia reciente de este país.




domingo, 22 de febrero de 2026

La misteriosa mirada del flamenco





Año: 2025
Duración: 110 min.
País: Chile
Dirección: Diego Céspedes
Guion: Diego Céspedes
Música: Florencia Di Concilio
Fotografía: Angello Faccini
Reparto:
Tamara Cortés, Paula Dinamarca, Luis Dubó, Matías Catalán, Claudia Cabezas...


Ambientada a comienzos de los años 80 en un pueblo minero del desierto de Chile. Lidia (amara Cortés), es una niña de aproximadamente 11 años que crece en el seno de una familia queer amorosa y marginada por la comunidad local.

Cuando una misteriosa enfermedad empieza a propagarse y se genera un rumor que dice que se transmite con una sola mirada entre hombres enamorados, los habitantes del pueblo comienzan a acusar y perseguir a quienes consideran diferentes.


En ese contexto de miedo, prejuicio y violencia, Lidia se ve obligada a defender a su familia y encontrar su lugar en medio de la hostilidad, enfrentandose al odio social al mismo tiempo que aprende sobre el amor, la resistencia y la solidaridad.




Un Certain Regard a la Mejor Película en el Festival de Cannes 2025
Premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián 2025
Premio Sebastiane Latino en el Festival de San Sebastián 2025




La misteriosa mirada del flamenco es una experiencia extraña y a la vez muy estimulante. La película cruza el western moderno con un relato de crecimiento y el melodrama con un realismo mágico. La idea de que una “mirada misteriosa” puede provocar una enfermedad funciona como metáfora en la que el miedo y los prejuicios acaban siendo más destructivos que aquello que pretende combatir.
La película retrata ese miedo colectivo y cómo va calando poco a poco hasta deformar las relaciones entre las personas... y frente a eso, aparece la empatía como una forma de resistencia, sobre todo dentro de una comunidad marginada que se protege como puede, desde el cariño y la necesidad de seguir viva.
El gran sostén emocional del filme es Tamara Cortes, que tiene una mirada que traspasa la pantalla y su trabajo deja claro que estamos ante una actriz con un futuro enorme por delante.
También me ha parecido muy acertado el guion, la elección del reparto y, sobre todo, el lugar donde se ha rodado la película. El desierto chileno de los años 80 no es solo un escenario, es casi un personaje más y visualmente, la película es de una gran belleza, gracias al trabajo en la dirección de fotografía de Angello Faccini.
Es cierto que no todo está perfectamente equilibrado... hay momentos que se sienten algo caóticos, y esa mezcla de géneros no siempre fluye como sería deseable, pero aun así, la película respira verdad. Diego Cespedes debuta con una obra arriesgada, sensible y profundamente humana, que se atreve a mirar de frente el miedo, el deseo y la violencia sin perder nunca de vista la amistad y el amor.
La misteriosa mirada del flamenco no es una película cómoda ni redonda, pero sí valiente y muy honesta... de esas que prefieren arriesgarse a fallar antes que repetir y darnos más de lo mismo.




sábado, 21 de febrero de 2026

Amarga victoria





Título original: Dark Victory
Año: 1939
Duración: 104 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Edmund Goulding
Guion: Casey Robinson
Música: Max Steiner
Fotografía: Ernest Haller
Reparto:
Bette Davis, George Brent, Humphrey Bogart, Geraldine Fitzgerald, Ronald Reagan, Henry Travers, Cora Witherspoon, Dorothy Peterson, Virginia Brissac, Charles Richman, Herbert Rawlinson, Leonard Mudie, Fay Helm...


Judith Traherne (Bette Davis) es una joven rica, vital y despreocupada que vive la vida sin pensar demasiado en las consecuencias. Todo cambia cuando comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza y, tras varias pruebas médicas, descubre que padece un tumor cerebral.

A partir de ese momento, Judith se enfrenta a la certeza de una muerte cercana. El diagnóstico la obliga a replantearse su forma de vivir, sus relaciones y su manera de entender el amor y la responsabilidad. En ese proceso conoce al doctor Frederick Steele (George Brent), con quien inicia una relación marcada por la sinceridad, el miedo y la dignidad ante lo inevitable.





No hay duda que Amarga victoria es una película muy de su tiempo pero también una de esas historias que siguen funcionando porque se apoyan, sobre todo, en las interpretaciones.
La película gira claramente alrededor de Bette Davis... todo está construido alrededor de ella, donde la Davis ocupa el centro absoluto y el resto de personajes orbitan a su alrededor. Su presencia lo llena todo... es magnética, intensa y de una belleza muy particular, de esas que no se ajustan a lo convencional pero que no puedes dejar de mirar.
Dicho esto, y aunque no creo que sea una de sus mejores actuaciones (tengo la sensación de que Bette Davis siempre ha brillado especialmente más cuando encarna personajes más duros, más ásperos) está maravillosa.
El guion, pese al paso del tiempo, mantiene bastante bien su impacto emocional. También resulta interesante ver a un joven Humphrey Bogart, todavía en una etapa temprana, pero ya dejando ver ese estilo que acabaría definiendo su carrera.
Sin embargo, quiero destacar a Geraldine Fitzgerald... que está magnífica y logra que su presencia no quede aplastada por la fuerza de Davis, algo nada fácil.
Amarga victoria es una buena película, representativa de una etapa dorada del cine clásico, y aunque quizá no sea la cima absoluta de Bette Davis, sí es una muestra muy clara de por qué fue una de las actrices más importantes y fascinantes de la historia del cine.