domingo, 17 de mayo de 2026

El forajido y su esposa | Los proscritos






Título original: Berg-Ejvind och hans hustru
Año: 1918
Duración: 136 min.
País: Suecia
Dirección: Victor Sjöström
Guion: Sam Ask y Victor Sjöström
Fotografía: Julius Jaenzon
Reparto:
Victor Sjöström, Edith Erastoff, John Ekman, Jenny Tschernichin-Larsson, Artur Rolén, Nils Ahrén, Emil Fjelström, Gucken Cederborg, Hildur Carlberg, Sigurd Wallén...


Ejvind (Victor Sjöström), es un hombre acosado por el hambre que cometió un pequeño robo en el pasado y que escapa a las montañas para evitar la cárcel y adopta una identidad falsa bajo el nombre de Kári.


Consigue trabajo en la granja de Halla (Edith Erastoff), una viuda rica y respetada. Con el tiempo, ambos se enamoran profundamente, pero cuando las autoridades descubren el pasado de Ejvind, Halla decide renunciar a todas sus riquezas y huir con él a las montañas más inhóspitas.


Juntos inician una dura vida como forajidos, donde su amor se convertirá en su único refugio frente a la implacable persecución de la sociedad y la brutal hostilidad del invierno.




Hay películas que parecen hechas de nieve, de viento y de silencio y El forajido y su esposa, también conocida como Los proscritos, me ha parecido una de esas historias... y tengo que decir que la he disfrutado muchísimo, muchísimo más de lo que esperaba. Me ha atrapado desde el principio y no me ha soltado hasta ese final tan duro, tan hermoso y tan triste al mismo tiempo.
La película, dirigida y protagonizada por Victor Sjöström, tiene algo especial... es una historia sobre dos personas arrinconadas por una sociedad incapaz de perdonar, dos seres humanos intentando sobrevivir mientras el mundo les da la espalda.
La película está construida en 7 actos y está basada en la obra teatral Fjalla Eyvindur de Jóhann Sigurjónsso, donde nos cuenta la historia de Ejvind, un hombre marcado por un robo cometido tiempo atrás a causa del hambre que escapa para evitar la cárcel y termina trabajando bajo una identidad falsa en la granja de Halla, una viuda con dinero y una gran posición social. Entre ambos nace un amor profundo, pero cuando el pasado de él sale a la luz, ella decide abandonarlo todo para marcharse con él a las montañas.
Hay imágenes que se te quedan grabadas como esa lucha constante contra el invierno, contra la montaña y contra el destino que acaba convirtiéndose en una tragedia inevitable y precisamente ahí es donde siento que la película alcanza toda su grandeza, porque habla del amor, sí... pero también de la culpa, de la pobreza, del castigo social y de cómo algunas personas terminan expulsadas del mundo simplemente por intentar sobrevivir.
Resumiendo diría que El forajido y su esposa.. o Los proscritos es una película que me ha hecho sentir que el amor más puro solo puede respirar en los márgenes de la civilización, aunque el precio a pagar sea la propia existencia. Victor Sjöström filma la nieve como el lienzo blanco donde se escribe el destino inevitable de sus personajes... un sudario que va cubriendo sus huellas hasta borrarlos del mundo. Me quedo con ese desenlace desolador y bellísimo, donde el frío exterior se funde con el dolor de la culpa y el aislamiento, dejándonos una de las imágenes más impresionantes del cine mudo. Una película que más de un siglo después de su filmación, consigue congelarte el aliento, demostrando que la mayor calidez humana, a veces, solo se encuentra en el abrazo final de dos almas que prefirieron la inmensidad de la tormenta a la mezquindad del hombre.




domingo, 10 de mayo de 2026

La viajera





Título original: Yeohaengjaui pilyo
Año: 2024
Duración: 90 min.
País: Corea del Sur
Dirección: Hong Sang-soo
Guion: Hong Sang-soo
Música: Hong Sang-soo
Fotografía: Hong Sang-soo
Reparto:
Isabelle Huppert, Lee Hye-young, Kwon Hae-hyo, Cho Yun-hee, Ha Seong-guk...


Iris (Isabelle Huppert) es una mujer francesa de origen misterioso que deambula por Seúl. Sin dinero ni medios para mantenerse, comienza a trabajar como profesora de francés utilizando un método poco convencional: pide a sus alumnos que expresen emociones profundas y personales, que ella traduce y anota en tarjetas para que las memoricen.


Mientras vaga por parques, toca la flauta dulce y disfruta del makgeolli (vino de arroz coreano), Iris entabla conversaciones introspectivas con extraños que revelan la dificultad de comunicar lo que realmente sentimos.




Oso de Plata - Gran Premio del Jurado en el Festival Internacional de Berlín 2024




La viajera es una de esas películas que te puede fascinar o desesperar... en mi caso, me dejó en una especie de tierra de nadie entre el interés y el cansancio.
La película pone en el foco central a Iris, una mujer que se mueve por Seúl dando clases de francés con un método tan extraño como abstracto, basado más en las emociones que en las palabras. La idea podría haber dado pie a algo realmente especial, pero la sensación que tuve es que la película se queda girando continuamente sobre sí misma, repitiendo gestos, conversaciones y silencios hasta vaciar por completo lo que intenta transmitir. Hay momentos en los que parece buscar una profundidad enorme en cosas muy pequeñas, aunque muchas veces lo único que consigue es quedarse suspendida en una especie de apatía constante.
Es verdad que el cine de Hong Sang-soo funciona así... sus personajes aparecen y desaparecen casi sin contexto y aquí juega con esa forma de narrar, tan libre como desordenada.
La película quiere ser delicada, casi flotante, pero en bastantes escenas se vuelve fría y distante y esa idea de “sentir las palabras” termina por parecer más un eco vacío que como algo realmente transformador.
Lo curioso es que, pese a todo, esa manera de mirar a los personajes puede resultar incluso divertida si consigues entrar en el juego de Hong Sang-soo, pero detrás de esa aparente sencillez hay una película que puede resultar plana, repetitiva y demasiado encerrada en sí misma.
Al final, La viajera se queda suspendida en esa extraña zona donde la sencillez roza la intrascendencia. Me ha resultado una película que, al igual que su protagonista, parece caminar sin rumbo fijo, confiando en que el azar y el alcohol rellenen los huecos de un guion que se desvanece mientras se escribe.
Me quedo con la presencia magnética de Isabelle Huppert y con Lee Hye-young en esta película que, como el método de Iris, nos pide sentir más que entender, aunque al terminar el viaje la sensación sea la de haber contemplado un paisaje hermoso a través de un cristal empañado.




El padrino. Parte II





Título original: The Godfather Part II
Año: 1974
Duración: 200 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Francis Ford Coppola
Guion: Francis Ford Coppola y Mario Puzo
Música: Nino Rota y Carmine Coppola
Fotografía: Gordon Willis
Reparto:
Al Pacino, Robert De NiroDiane Keaton, Robert Duvall, John Cazale, Lee Strasberg, Talia Shire, Gastone Moschin, Michael V. Gazzo, Marianna Hill, Bruno Kirby, Danny Aiello, Harry Dean Stanton...


La película entrelaza dos historias... por un lado, seguimos a un joven Vito Corleone (Robert De Niro) a principios del siglo XX, desde su llegada como inmigrante huérfano a Nueva York hasta cómo consolida su poder en el Harlem italiano.

En paralelo, en los años 50, su hijo Michael Corleone (Al Pacino) intenta expandir el imperio familiar hacia Las Vegas y Cuba, enfrentándose a traiciones internas y a una investigación del Senado que amenaza con destruirlo todo.


Mientras Vito construye la familia para proteger a los suyos, Michael la destruye obsesionado por mantener el control.




Oscar 1975 a la Mejor Película
Oscar 1975 a la Mejor Dirección
Oscar 1975 al Mejor Actor de Reparto para Robert De Niro
Oscar 1975 al Mejor Guion Adaptado
Oscar 1975 a la Mejor Banda Sonora
Oscar 1975 al Mejor Diseño de Producción
BAFTA 1976 al Mejor Actor para Al Pacino
Premios del Sindicato de Guionistas (WGA) 1975
National Society of Film Critics Award 1974 al Mejor Director
National Society of Film Critics Award 1974 a la Mejor Fotografía
Directors Guild of America Award (DGA) 1974 a la Mejor Dirección|Película





Hay películas que no solo continúan una historia, sino que la llevan todavía más lejos y The Godfather Part II de Francis Ford Coppola consigue algo que parecía imposible, mirar de frente a la primera entrega y, para mí... superarla.
La película transcurre a través de dos caminos que, aunque ocurren en épocas diferentes y con personajes distintos... por un lado, conocemos el pasado de un joven Vito Corleone, desde su llegada a Nueva York siendo apenas un niño inmigrante y huérfano hasta convertirse en una figura respetada y temida dentro de la comunidad italiana y al mismo tiempo seguimos a Michael en los años cincuenta, intentando ampliar los negocios familiares mientras las traiciones, la ambición y el miedo comienzan a devorarlo poco a poco.
Robert De Niro está extraordinario dando vida al joven Vito Corleone, consiguiendo captar la esencia del personaje sin imitarlo y construyendo una figura propia, y Al Pacino sinceramente, me parece que hace una interpretación inolvidable como Michael Corleone.
Hay escenas absolutamente inmensas como las del juicio, las de las reuniones familiares o esa conversación devastadora en la parte final entre Michael y Kay que me parece fascinante.
Se suele decir que las segundas partes nunca alcanzan el nivel de la original, pero Coppola rompió completamente esa idea. The Godfather es un clásico eterno, eso es indiscutible, pero esta continuación me parece mucho mejor, más profunda, más compleja y mucho más dolorosa, emocionalmente hablando, y quizá por eso sigue siendo tan grande tantos años después.
Resumiendo diría que esta segunda entrega es el retrato de una victoria que huele a derrota. Mientras la cámara de Coppola nos muestra a un Vito que construye un imperio desde la necesidad de proteger a los suyos, nos devuelve el reflejo de un Michael que, poseyendo ya todo el mundo, termina perdiendo su propia alma. Una obra maestra que no solo expande un universo, sino que nos recuerda que el precio del poder absoluto es la soledad más absoluta.