sábado, 31 de octubre de 2026

Calle Málaga





Año: 2025
Duración: 116 min.
País: Marruecos
Dirección: Maryam Touzani
Guion: Maryam Touzani y Nabil Ayouch
Música: Franziska Henke
Fotografía: Virginie Surdej
Reparto:
Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonsa Rosso, Miguel Garcés, Imèn Akandouch, Tarik Rmili...


La película nos traslada a Tánger. María Ángeles (Carmen Maura) es una viuda española de 79 años que ve cómo su tranquila y arraigada vida se desmorona cuando su hija Clara (Marta Etura) llega desde Madrid decidida a vender el piso familiar por necesidades económicas.

Negándose por completo a ser recluida en un asilo o a abandonar la ciudad que siente como propia, María Ángeles emprende una lucha por recuperar su autonomía y sus pertenencias.


En ese viaje de resistencia, no solo estrecha su conexión con las calles tangerinas, sino que redescubre el amor, la sensualidad y el deseo junto a un anticuario local llamado Abslam (Ahmed Boulane).




Premio del Público en el Festival de Venecia 2025
Premio a la Mejor Película en el Festival de Mar del Plata 2025
Premio a la Mejor Actriz para Carmen Maura en el Festival de Mar del Plata 2025
Premio del Público en el Festival de Mar del Plata 2025
Premio al Mejor Film Internacional en el Göteborg Film Festival 2026




Calle Málaga, de Maryam Touzani, es una película delicada, luminosa y llena de una inmensa humanidad. La historia nos lleva hasta Tánger, donde conocemos a María Ángeles, una mujer española que lleva muchos años viviendo en esta ciudad marroquí. Allí ha construido su mundo, tiene sus amistades, conoce a sus vecinos, disfruta de sus pequeñas rutinas y se siente parte de un lugar que también es suyo. Vive sola, porque su hija Clara reside en Madrid, pero eso no significa que su vida esté vacía… al contrario.
Cuando Clara regresa, le comunica a su madre que necesita vender el piso, pero María Ángeles vive allí y no está dispuesta a renunciar tan fácilmente al hogar en el que ha construido toda su vida.
A partir de ese momento, Maryam Touzani nos habla de una mujer a la que pretenden decidirle el futuro sin preguntarle qué quiere hacer con él y de cómo en ocasiones, los hijos olvidan que sus madres también tienen deseos y proyectos propios.
Carmen Maura está maravillosa… su interpretación sostiene practicamente toda la película y consigue que conectemos con su personaje desde el primer momento. También me ha gustado el trabajo de Marta Etura y entre los personajes que acompañan a María Ángeles destacaría especialmente a María Alfonsa Rosso como esa monja que ha elegido el silencio pero que eso no le impide estar simpre junto a María Ángeles para escucharla.
Uno de los grandes atractivos de la película es Tánger… me ha encantado la manera en que Maryam Touzani nos introduce en sus calles, sus mercados, sus comercios y su vida cotidiana. Los primeros minutos son especialmente bonitos con los puestos de frutas y verduras, las especias, las telas, los colores de la ropa y la luz que entra por las calles ya la inunda de vida.
Maryam Touzani escribió el guion después de perder a su madre y quiso recuperar parte de sus recuerdos de infancia junto a ella y su abuela Juana, que vivieron precisamente en la auténtica calle Málaga de Tánger.
La película reivindica algo que pocas veces se muestra con tanta naturalidad… que el amor, la pasión y la ilusión no tienen fecha de caducidad. Que los cuerpos cambian, que aparecen las arrugas y que los años dejan sus huellas, pero nada de eso debería impedirnos disfrutar de la vida y de nuestro propio cuerpo.
La película tiene un ritmo tranquilo, sin grandes sobresaltos, pero en ningún momento he sentido que le pese esa calma… es una historia que necesita respirar para encontrar su camino.
Calle Málaga es una película sobre el derecho a decidir sobre nosotras mismas, sobre la importancia de conservar nuestro espacio y sobre la necesidad de que nadie nos diga cuándo debemos dejar de vivir.
Me quedo con Carmen Maura, con la luz de Tánger, con sus mercados llenos de color y con esa mujer que se niega a desaparecer de su propia historia. Maryam Touzani no filma solo un conflicto familiar sobre la propiedad de un piso… filma un acto de resistencia poética contra el olvido. A través de las arrugas de Carmen Maura y de esos silencios compartidos con María Alfonsa Rosso, Calle Málaga se convierte en un espejo luminoso donde la vejez deja de ser una sala de espera para volver a ser un territorio de deseo, pasión e identidad. Una preciosa película que nos demuestra que el cine, una vez más, es el arte de rescatar la memoria.




sábado, 24 de octubre de 2026

Balandrau, viento salvaje






Título original: Balandrau, vent salvatge
Año: 2026
Duración: 116 min.
País: España
Dirección: Fernando Trullols
Guion: Danielle Schleif
Música: Arnau Bataller
Fotografía: Miquel Prohens
Reparto:
Álvaro Cervantes, Bruna Cusí, Marc Martínez, Francesc Garrido, Eduardo Lloveras, Àgata Roca, Anna Moliner, Pep Ambròs, Jan Buxaderas, Corentin Lobet, Eric Seijo...


Un grupo de amigos montañeros emprenden el ascenso a la cima del Balandrau (2.525 metros de altitud) bajo un sol radiante. En cuestión de minutos, el clima cambia de forma radical e imprevisible por la llegada del torb, un viento salvaje con rachas superiores a los 100 km/h que desata una tormenta de nieve histórica y destructiva.

La película se divide en dos bloques narrativos: la agónica lucha de los excursionistas por sobrevivir a la intemperie helada y el heroico despliegue del cuerpo de bomberos y equipos de rescate en unas condiciones extremas.




Fernando Trullols lleva al cine una de las tragedias más duras del montañismo en España. El 30 de diciembre del año 2000, en el Pirineo de Girona, siete montañeros perdieron la vida a causa de un fenómeno meteorológico conocido como torb, una combinación de viento intenso y nieve que puede reducir la visibilidad hasta hacer desaparecer cualquier referencia del entorno. La película reconstruye aquellos acontecimientos a partir del trabajo periodístico y del libro de Jordi Cruz, que recogió los testimonios de quienes sobrevivieron y de las personas que participaron en las labores de rescate.
Todo comienza con una estampa que parece sacada de una postal… cinco amigos se disponen a subir al Balandrau, una montaña de unos 2.500 metros de altura. Hace frío, pero el sol brilla, la nieve resplandece y el cielo está despejado… nada hace pensar que aquella jornada vaya a convertirse en una pesadilla. Son personas con sus vidas, sus ilusiones y sus planes de futuro, pero la montaña cambia de rostro en cuestión de minutos. El tiempo empeora de forma brutal, las temperaturas caen y el viento se convierte en un enemigo imposible de controlar. Cuando el grupo decide regresar y comienza el descenso con los esquís, la tormenta los alcanza. A partir de ahí, la película nos introduce en una lucha desesperada por sobrevivir, mientras los equipos de rescate intentan llegar hasta quienes se han quedado atrapados en unas condiciones extremas.
Lo que más me ha gustado de Balandrau, viento salvaje es precisamente la forma en que consigue recrear la tormenta. La inmensidad blanca de la montaña, el viento golpeando sin descanso, la nieve que impide ver a unos pocos metros y esa sensación de desorientación están muy bien conseguidos… hay momentos en los que casi puedes sentir el frío en la cara y comprender la angustia de quienes intentan encontrar un camino cuando todo a su alrededor ha desaparecido bajo la nieve.
También me ha gustado mucho el trabajo de los actores, especialmente el de Álvaro Cervantes. El reparto consigue transmitir el miedo, el desconcierto y la desesperación de unas personas que, de un momento a otro, se ven enfrentadas a una situación que jamás habrían imaginado. Es un trabajo complicado, tanto por lo que exige emocionalmente como por las condiciones que podemos intuir durante el rodaje y el maquillaje también contribuye a mostrar el desgaste físico de los personajes a medida que avanzan las horas y la lucha por sobrevivir se vuelve cada vez más difícil y la música de Arnau Bataller es maravillosa.
Si tengo que ponerle un pero creo que sería al guion, el cual creo que profundiza poco en los personajes y que podría haber desarrollado mejor algunas diálogos y situaciones.
Y llegamos al final… un final con el que inevitablemente me he emocionado… difícil no hacerlo, quizá porque, a medida que avanza la historia, dejamos de ver solamente una reconstrucción de unos hechos para pensar en todo lo que aquellas personas perdieron y en el dolor de quienes tuvieron que seguir adelante sin ellas.
Balandrau, viento salvaje podría haber sido una película mucho más redonda con un guion más trabajado, un desarrollo más profundo de sus personajes y una mayor confianza en la fuerza de la propia historia. No es la película perfecta, ni creo que alcance todo el potencial que tenía entre manos, pero eso no impide reconocer sus aciertos, que son muchos, especialmente en la recreación de la tormenta, en el trabajo de fotografía y en las interpretaciones.
Me quedo con su capacidad para trasladarnos a aquella montaña, con la angustia de quienes intentaron sobrevivir y con el esfuerzo de quienes se jugaron la vida para ayudar a los demás.
Balandrau, viento salvaje es una película irregular pero también intensa, emocionante y visualmente muy potente. Fernando Trullols no filma un simple espectáculo de supervivencia, sino un réquiem helado dedicado a quienes se quedaron en la cima y a las familias que tuvieron que habitar el vacío. Aunque el guion a veces titubee al perfilar la intimidad de sus personajes, la apabullante majestuosidad de sus imágenes consigue romper la pantalla.
Puede que la narrativa no explore todas las posibilidades que se entreveía, pero su clímax emocional borra cualquier flaqueza de ritmo, dejándonos a solas con la sensación de que las mejores películas de supervivencia no se miden por la perfección de su libreto, sino por su capacidad de hacernos salir del cine con el corazón encogido y unas ganas inmensas de abrazar la vida y esta… lo consigue.