viernes, 13 de marzo de 2026

Plan de jubilación





Título original: Retirement Plan
Año: 2024
Duración: 7 min.
País: Irlanda
Dirección: John Kelly
Guion: John Kelly y Tara Lawall


Ray es un hombre que cuenta los días para dejar atrás su vida laboral. Mientras soporta la monotonía de su empleo actual, se sumerge en constantes fantasías sobre la libertad que le espera en su inminente jubilación.


Se imagina dedicando cada segundo a sus pasiones y placeres postergados, convencido de que, una vez que por fin tenga "tiempo", su vida cobrará un sentido pleno.




Premio del Público al Mejor Corto de Animación en el Festival SXSW 2025
Mención Especial en el GLAS Animation Festival 2024




Plan de jubilación es una pequeña pieza muy inteligente, que en apenas 7 minutos consigue atraparte.
El corto nos presenta a un hombre de mediana edad que imagina todo lo que hará cuando llegue el momento de jubilarse. Mientras habla, va enumerando una lista interminable de planes: aprender idiomas, descubrir vinos nuevos, meditar, escribir poesía, hacer excursiones, viajar… pero todos esos deseos están colocados en ese futuro difuso que llamamos “cuando tenga tiempo” y lo que parecía una lista de sueños empieza a sonar como un inventario de cosas que quizá nunca lleguen a suceder.
Visualmente apuesta por una animación en 2D muy sencilla, casi minimalista y la verdad que esa simplicidad funciona muy bien porque deja el foco de atención, más que en la imagen, en el monólogo del protagonista y esa lista de cosas que quiere hacer algún día.
El corto lo que realmente nos lanza es el mensaje de que el tiempo no es infinito y de esa tendencia que a veces tenemos a pensar que la vida empezará más adelante, cuando tengamos más tiempo o cuando llegue el momento perfecto, en  vez de disfrutar del ahora, del presente.
Una pequeña historia que con muy poco, consigue dejarte pensando... y eso siempre es buena señal. La verdad, es que me ha gustado... y mucho.




La chica que lloraba perlas






Título original: The Girl Who Cried Pearls
Año: 2025
Duración: 16 min.
País: Canadá
Dirección: Chris Lavis y Maciek Szczerbowski
Guion: Chris Lavis, Isabelle Mandalian y Maciek Szczerbowski
Música: Patrick Watson


En el Montreal de principios del siglo XX, un joven sumido en la pobreza se enamora de una chica con un don tan hermoso como trágico: su dolor físico y emocional se materializa en perlas auténticas cada vez que llora.


Desesperado por salir de la miseria, el joven comienza a vender estas perlas a un prestamista despiadado que, cegado por la avaricia, exige una producción cada vez mayor.


Atrapado entre su amor por ella y la tentación de una riqueza fácil, el protagonista deberá decidir si protege a la mujer que ama o si sucumbe a la codicia que amenaza con destruirlos a ambos.




Premio CFI a la Mejor Animación Canadiense en el Ottawa International Animation Festival 2025


Premio del Jurado en el Festival de Annecy 2025
Premio al Mejor Cortometraje de Animación en los Premios Canadian Screen 2026
Mención Especial del Jurado por su atmósfera y diseño de producción en el Festival de Sitges 2025




La chica que lloraba perlas es un cortometraje oscuro y con un aire al de los viejos cuentos que en un principio parecen inocentes pero que si rascas un poco, esconden algo mucho más triste en sus capas más profundas.
El corto está realizado en stop motion, una técnica que siempre me ha parecido fascinante, porque me parece que es mágico ver cómo objetos y muñecos cobran vida a través de movimientos mínimos. Saber que cada gesto o cada pequeño desplazamiento ha requerido horas de trabajo manual hace que la experiencia tenga un valor especial y en este caso, nos encontramos con una animación artesanal y con cierto punto de imperfección que la hace más atractiva.
El corto nos lleva al Montreal de principios del siglo XX, en un ambiente frío y empobrecido donde un joven humilde se cruza con una chica muy extraña que tiene la particularidad tan hermosa como inquietante de que cuando llora, de sus ojos caen perlas.
A partir de ahí la historia funciona como una pequeña parábola donde destaca su atmósfera que tiene un aire sucio, oscuro, donde las calles, las casas… todo transmite una sensación de tristeza y pobreza que envuelve el relato.
La iluminación, las texturas y los escenarios construyen un mundo que crea una sensación de extrañeza que encaja perfectamente con la historia que está contando, que no es otra cosa más que un pequeño cuento sobre la fragilidad de la inocencia y de la bondad.
En pocos minutos consigue construir un universo propio con aire de cuento triste.




jueves, 12 de marzo de 2026

Butterfly





Título original: Papillon
Año: 2024
Duración: 15 min.
País: Francia
Dirección: Florence Miailhe
Guion: Florence Miailhe
Música: Pierre Oberkampf 


La historia nos sumerge en la memoria de un hombre que, mientras nada en el mar, recuerda los momentos clave de su existencia.

A través de sus brazadas, revive su infancia, sus amores, sus miedos y los grandes eventos que marcaron su vida y la de su familia.




Generation Kplus - Oso de Cristal al Mejor Cortometraje en el Festival internacional de Berlín 2024


Premio del Público en el Animafest Zagreb 2024





Papillon es uno de esos trabajos que demuestran que la animación no es solo una forma de contar historias sino también un lenguaje artístico capaz de transmitir las mayores emociones imaginadas.
La historia está inspirada en la vida de Alfred Nakache, un nadador olímpico nacido en la Argelia colonial dentro de una familia judía. Antes de la Segunda Guerra Mundial era un deportista de gran nivel que llegó incluso a batir un récord mundial, pero con la llegada del nazismo su destino cambió por completo y terminó siendo deportado a un campo de concentración.
El cortometraje no intenta reconstruir su biografía de forma literal ni cronológica, lo que hace es algo más poético... transformar su historia en una especie de relato simbólico sobre la resistencia y la capacidad humana para levantarse incluso después de atravesar el horror, ya que tras la guerra, Nakache consiguió sobrevivir, recuperar su vida y regresar a la competición, llegando incluso a participar en los Juegos Olímpicos de 1948.
Uno de los aspectos más impresionantes del cortometraje es su estilo visual. Miailhe trabaja con una técnica muy particular basada en pinturas hechas a mano.
Es un trabajo extremadamente laborioso, ya que la animación se realizó a lo largo de unos cien días. Las texturas, los colores y los movimientos tienen una personalidad muy especial impregnada de una belleza inmensa.
El corto está envuelto en una gran sensibilidad que convierte la vida de Nakache en una especie de viaje emocional y por momentos parece casi una pieza de arte en movimiento.
Para mí es un cortometraje lleno de belleza y sensibilidad... una obra que demuestra hasta qué punto la animación puede ser un espacio para explorar historias difíciles de contar desde la poesía visual.
Una pequeña pieza que transforma una historia real y terriblemente dolorosa en una obra llena de dignidad y belleza.