sábado, 25 de abril de 2026

Esperando la noche






Título original: En attendant la nuit
Año: 2023
Duración: 99 min.
País: Francia
Dirección: Céline Rouzet
Guion: William Martin y Céline Rouzet
Música: Jean-Benoît Dunckel
Fotografía: Maxence Lemonnier
Reparto:
Mathias Legout Hammond, Elodie Bouchez, Jean-Charles Clichet, Céleste Brunnquell, Laly Mercier...


La familia Feral se muda a un tranquilo barrio residencial con el objetivo de pasar desapercibidos y parecer una familia completamente normal. Sin embargo, su hijo de 17 años, Philémon (Mathias Legout Hammond), no es como los demás: padece una sed de sangre insaciable y una extrema sensibilidad a la luz solar.


A pesar de los esfuerzos de sus padres por controlar su condición mediante transfusiones caseras, todo se complica cuando Philémon se enamora de su vecina Camila (Céleste Brunnquell).


Su deseo de libertad y de vivir una vida adolescente convencional hace que su verdadera naturaleza sea cada vez más difícil de ocultar, poniendo en riesgo la seguridad de toda la familia.




Esperando la noche de Céline Rouzet, no es la típica historia de vampiros que una espera encontrarse, ni creo que busque serlo. La historia gira en torno a una familia que intenta empezar de cero en un barrio tranquilo y sin querer llamar la atención ya que su hijo Philémon carga la necesidad diaria de recibir transfusiones de sangre y una sensibilidad extrema a la luz que le hace no tener una vida social y estar oculto.
Realmente creo que la película nos habla de la incomodidad de no encajar con el resto de la sociedad, el peso de sentirse observado permanentemente y el miedo constante a ser descubierto.
Me ha parecido una película, de entrada, interesante, que consigue captar tu atención desde el principio, aunque también es cierto que tiene ciertos momentos en los que pierde un poco el rumbo y se vuelve algo irregular.
Después de terminar de verla me he quedado con la sensación de que no termina de llegar a todo lo que prometía al inicio pero si que resulta interesante en el mensaje que, al menos a mí me deja... que el verdadero miedo no lo causa quien es diferente, sino que se encuentra, una vez más, en la mirada de los demás, y es justo ahí, donde más me gusta la película, cuando nos habla de prejuicios, del rechazo al que no es cómo tú y de ese impulso de señalar al otro como amenaza.
No es una película redonda, pero tiene algo que la hace interesante, se deja ver, y sobre todo, me deja con ganas de ver hacia dónde puede ir la directora en sus próximos trabajos... así que le seguiremos la pista.




El pájaro de la felicidad





Año: 1993
Duración: 118 min.
País: España
Dirección: Pilar Miró
Guion: Mario Camus
Música: Jordi Savall
Fotografía: José Luis Alcaine
Reparto:
Mercedes SampietroJosé SacristánAitana Sánchez-GijónCarlos Hipólito, Daniel Dicenta, Asunción Balaguer, Lluís Homar, Mari Carmen Prendes, Eulàlia Ramon, Jordi Torras, Enric Majó, Josep Maria PouAdriana Ozores...


Carmen (Mercedes Sampietro), es una restauradora de arte de mediana edad que, tras sufrir una agresión sexual y enfrentarse a la soledad, decide reevaluar su vida por completo.

Tras el trauma de la violación y al sentirse distanciada de su hijo (Carlos Hipólito) y de un novio con el que no conecta (Lluís Homar), Carmen emprende un viaje hacia el sur de España.


En su recorrido por tierras andaluzas, busca sus raíces y el sentido de su existencia, refugiándose en el trabajo de restauración y en la soledad de una casa frente al mar.




Goya 2024 a la Mejor Fotografía
Premio Ondas 1993 a la Mejor Actriz para Mercedes Sampietro




Una amiga me preguntó: "¿Has visto el pájaro de la felicidad de Pilar Miró?", y mi respuesta fue no, así que por recomendación de ella, me decidí a verla con la sensación de estar abriendo una puerta sin saber muy bien qué me voy a encontrar al otro lado, y lo que me he encontrado es una maravillosa película que nos habla de una mujer que atraviesa un momento durísimo tras sufrir una agresión y a partir de ahí, su vida se rompe en mil pedazos y empieza un proceso de reconstrucción y de búsqueda de sí misma, con preguntas que no siempre tienen respuesta... un viaje hacia dentro, hacia todo eso que una, a veces, arrastra aunque intente seguir adelante cada día.
Pilar Miró dirige con una calma muy consciente, dejando que cada escena respire, y luego está la fascinante Mercedes Sampietro, que lleva absolutamente todo el peso de la historia y que nos regala una interpretación magnífica... realmente, me cuesta imaginar esta historia con otra actriz, porque ella le da una verdad muy difícil de igualar.
Por otro lado está el resto del reparto... no sé le puede pedir más a un elenco en el que absolutamente todos son unos actores y actrices inmensos... da igual el papel que interpreten... tan solo unos minutos en pantalla de cualquiera de ellos engrandecen más esta película. Luego está el magnífico guion escrito por el gran Mario Camus, en el que los diálogos parecen surgir de la propia vida.
He tenido la sensación de estar ante una película poco común dentro del cine español... pero claro, estamos hablando que al frente estaba Pilar Miró y quizás eso lo explique todo. Una película que nos hace pensar en qué haríamos nosotros si la vida que tenemos ya no nos llena, en cómo nos enfrentamos a nuestro pasado que nos ha hecho ser quienes y cómo somos y si de verdad es posible encontrar un lugar donde sentirnos en paz y donde nos podamos reconstruir.




domingo, 19 de abril de 2026

Caballero sin espada





Título original: Mr. Smith Goes to Washington
Año: 1939
Duración: 129 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Frank Capra
Guion: Sidney Buchman
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: Joseph Walker
Reparto:
James Stewart, Jean Arthur, Claude Rains, Edward Arnold, Guy Kibbee, Thomas Mitchell, Eugene Pallette, Beulah BondiH.B. Warner, Harry Carey, William Demarest...


Jefferson Smith (James Stewart) llega a Washington con el sueño de crear un campamento nacional para boy scouts, pero pronto descubre que el sistema político está corrompido por intereses económicos y fraudes.


Al negarse a participar en un negocio sucio de tierras, los políticos veteranos intentan destruir su reputación. Con la ayuda de Clarissa Saunders (Jean Arthur), su secretaria, utiliza un agotador discurso ininterrumpido en el Senado para denunciar la corrupción y defender sus principios democráticos.




Oscar 1940 a la Mejor Historia
Premio del Círculo de Críticos de Nueva York 1939 al Mejor Actor para James Stewart




Hay películas que no envejecen a pesar del paso del tiempo, que siguen respirando con la misma fuerza aunque pasen los años, y eso es exactamente lo que me pasa con Caballero sin espada de Frank Capra, que nos cuenta la historia Jefferson Smith, un tipo ingenuo, sencillo en su manera de entender la vida, que de repente aterriza, sin él pretenderlo en el Senado estadounidense, y claro... no tarda en darse de bruces con el poder, descubriendo lo fácil que se manipula y se compra, donde la corrupción se filtra en cada rincón. Nada que no estemos viendo, viviendo y sufriendo hoy en día en cualquier lugar del mundo y en este país en particular con las cloacas del estado campando a sus anchas, manipulando los medios de comunicación, comprándolos y alterando hasta los poderes judiciales, pero bueno... esto sería otra película, desgraciadamente sin Capra al mando.
Sin duda, quien sostiene la película es James Stewart, demostrando una vez más, que es uno de los nombres imprescindibles del cine, pero, también quiero detenerme un momentito en Jean Arthur, que a veces queda injustamente en segundo plano cuando se habla de la película, su actor principal y su director. Su personaje aporta una mirada más consciente del mundo en el que se mueven y sin ella, la historia sería más plana.
Capra, por su parte, vuelve en esta película a ese terreno que tan bien maneja... poniendo sobre la mesa la honestidad, la dignidad, la importancia de mantenerse fiel a uno mismo aunque sepa que el sistema está lleno de grietas.
Es verdad que es una película muy marcada por el "orgullo estadounidense", y en algunos momentos puede resultar excesivo, pero a pesar de ello, creo que la intención de Capra no es vender una imagen perfecta y muestra que el problema está en quienes obstentan el poder políctico ensuciando la democracia.
Sin duda, merece la pena verla y si ya la has visto... volver a hacerlo.