Título original: Cidade de Deus
Año: 2002
Duración: 130 min.
País: Brasil
Dirección: Fernando Meirelles y Kátia Lund
Guion: Braulio Mantovani
Año: 2002
Duración: 130 min.
País: Brasil
Dirección: Fernando Meirelles y Kátia Lund
Guion: Braulio Mantovani
Música: Antonio Pinto y Ed Cortes
Fotografía: César Charlone
Reparto:
Alexandre Rodrigues, Leandro Firmino, Phellipe Haagensen, Douglas Silva, Seu Jorge, Jonathan Haagensen, Matheus Nachtergaele, Alice Braga, Babu Santana, Gero Camilo, Roberta Rodrigues, Graziela Moretto...
Alexandre Rodrigues, Leandro Firmino, Phellipe Haagensen, Douglas Silva, Seu Jorge, Jonathan Haagensen, Matheus Nachtergaele, Alice Braga, Babu Santana, Gero Camilo, Roberta Rodrigues, Graziela Moretto...
La historia, narrada cronológicamente a lo largo de tres décadas (desde finales de los años 60 hasta principios de los 80), sigue las vidas cruzadas de varios jóvenes atrapados en las violentas calles de Ciudad de Dios, un suburbio marginal de Río de Janeiro. El narrador y eje de la historia es Buscapé (Alexandre Rodrigues), un joven negro, sensible y pacífico cuyo gran sueño es escapar de la miseria y la violencia convirtiéndose en fotógrafo profesional.
A través de la mirada observadora de Buscapé, asistimos al ascenso al poder de su contraparte: Dadinho (Douglas Silva/Leandro Firmino), un niño sociópata y ambicioso que, al crecer, se bautiza a sí mismo como Zé Pequeno.
Zé Pequeno, dotado de una crueldad implacable y apoyado por su carismático y fiel amigo Bené (Phellipe Haagensen), elimina sistemáticamente a todas las bandas rivales hasta convertirse en el monarca absoluto del narcotráfico en la favela.
La paz dictatorial impuesta por Zé Pequeno salta por los aires cuando su brutalidad extrema empuja a Mané Galinha (Seu Jorge), un pacífico y respetado cobrador de autobús, a unirse a la banda del traficante Cenoura para buscar venganza.
Esto desata una sangrienta, caótica e interminable guerra civil entre facciones en la que los niños de la favela terminan convertidos en carne de cañón y donde Buscapé, armado únicamente con su cámara de fotos, intentará capturar la verdad para sobrevivir y comprar su billete de salida del infierno.
BAFTA 2003 al Mejor Montaje
Premio del Círculo de Críticos de Nueva York 2003 a la Mejor Película Extranjera
Premio Coral a la Mejor Película en el Festival del Nuevo Cine Iberoamericano de La Habana 2002
Premio de la Asociación de Críticos de Chicago 2003 a la Mejor Película Extranjera
British Independent Film Award 2003 a la Mejor Película internacional independiente
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 a la Mejor Película
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 al Mejor Director
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 al Mejor Guion Adaptado
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 a la Mejor Fotografía
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 al Mejor Sonido
Gran Premio del Cine Brasileño 2003 al Mejor Montaje
Satellite Award 2003 a la Mejor Película Internacional
Ciudad de Dios es para mí una de las mejores óperas primas que he visto y una película imprescindible para entender una realidad tan dura como la que muestra.
Fernando Meirelles y Kátia Lund nos llevan hasta una favela de Río de Janeiro donde crecer significa aprender demasiado pronto que la violencia forma parte de la vida cotidiana.
El ritmo es frenético y ello hace que te sea imposible desconectar a través de los momentos realmente brutales que te presentan en cada fotograma y es que estremece el enorme realismo de la película.
Los directores buscaron a muchos de sus jóvenes intérpretes en las propias comunidades de Río y organizaron una preparación específica para trabajar con ellos y creo que esa elección consigue que los personajes resulten tremendamente creíbles y que muchas escenas tengan una fuerza difícil de conseguir con interpretaciones más convencionales… incluso el rodaje tuvo que hacerse fuera de la verdadera Ciudad de Dios, ya que en aquel momento la situación allí era demasiado peligrosa y aun así, el equipo necesitó protección para poder trabajar.
La película cuenta con un gran guion donde todo encaja a la perfección… la música, los escenarios, la fotografía, el montaje y esa sensación permanente de estar dentro de un lugar donde cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento.
Ciudad de Dios me parece una película tremendamente poderosa, una auténtica obra maestra que me ha dejado muy impactada, un retrato vibrante y terriblemente doloroso sobre la supervivencia. Al difuminar las fronteras entre el documento social y el thriller criminal, los directores lograron que el dolor y la energía de la calle traspasaran la pantalla con una fuerza atroz deslumbrando con un fogonazo de realismo que hiere la sensibilidad, pero que resplandece en la historia del cine como una de las óperas primas más impactantes e inolvidables jamás filmadas.









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