Año: 1972
Duración: 80 min.
País: España
Dirección: Jaime de Armiñán
Guion: José Luis Borau y Jaime de Armiñán
Duración: 80 min.
País: España
Dirección: Jaime de Armiñán
Guion: José Luis Borau y Jaime de Armiñán
Música: Rafael Ferro
Fotografía: Luís Cuadrado
Reparto:
José Luis López Vázquez, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Enrique Avila, Lola Gaos, Mónica Randall, Chus Lampreave, Cristina Suriani, Ana Suriani, Manolo Otero, Luis Barbero...
José Luis López Vázquez, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Enrique Avila, Lola Gaos, Mónica Randall, Chus Lampreave, Cristina Suriani, Ana Suriani, Manolo Otero, Luis Barbero...
Adela Castro (José Luis López Vázquez) es una respetable solterona de 43 años que vive de la costura en una asfixiante ciudad de provincias. Sumida en una moral ultrareligiosa y conservadora, Adela siempre se ha sentido una mujer fea, poco agraciada y apartada del mundo.
Sin embargo, oculta un secreto que la perturba: se afeita todas las mañanas y experimenta una intensa atracción hacia Isabelita (Julieta Serrano), su joven e ingenua criada.
Tras confesarse con un sacerdote y por recomendación de este, Adela acude a la consulta de un médico en Madrid. Allí descubre la verdad sobre su propio cuerpo: biológicamente es un hombre. A partir de ese momento Adela asume su identidad masculina, se traslada a la capital y adopta el nombre de Juan.
Hugo de plata al Mejor Actor para José Luis López Vázquez en el Festival Internacional de Chicago 1972
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Director
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Guion
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1972 al Mejor Actor Principal para José Luis López Vázquez
Premio Sant Jordi 1972 a la Mejor Película Española
Premio Sant Jordi 1972 a la Mejor Interpretación Española para Julieta Serrano
Mi querida señorita es una película que en plena dictadura franquista, cuando hablar abiertamente de identidad, sexualidad o de cualquier realidad que se saliera de lo establecido podía convertirse en un problema, se atrevió a contar una historia que, para aquella España, resultaba tremendamente incómoda y adelantada a su tiempo.
La historia de Adela es la de una mujer que ha vivido toda su vida haciendo aquello que los demás esperaban de ella, hasta que empieza a sentirse extraña dentro de su propio cuerpo que le hace acudir a un especialista y a partir de ahí comienza un proceso que cambiará por completo su manera de entender quién es y qué vida quiere llevar, enfrentándose por primera vez a una identidad que durante años ha mantenido escondida.
Para poder atravesar la censura franquista, Jaime de Armiñán y José Luis Borau tuvieron que buscar caminos indirectos y llegaron a preparar varias versiones del guion… incluyeron situaciones provocadoras que sabían que iban a llamar la atención de los censores y que podían ser eliminadas, mientras lo verdaderamente importante quedaba escondido entre conversaciones, silencios, gestos y miradas.
Creo que es imposible valorar Mi querida señorita sin tener presente aquel contexto en el que se creó y quizás, vista desde hoy puede parecer una película contenida, pero en 1972 hablar de una persona enfrentándose a la identidad que le había sido impuesta a lo largo de su vida, merece todo reconocimiento.
José Luis López Vázquez está inmenso, pero quiero destacar a Julieta Serrano que me parece que está magnífica, las escenas que comparten tienen una fuerza especial y la música de Chopin acompaña algunos de esos momentos con una sensibilidad extraordinaria.
También es verdad que hoy se pueden encontrar elementos que han envejecido y que pertenecen claramente a la manera de entender estas cuestiones en aquella época. La mirada sobre la identidad y el lenguaje utilizado están inevitablemente condicionados por el tiempo en que fue rodada, pero creo que eso no le resta importancia, al contrario, también nos permite entender hasta dónde podía llegar una película española en aquellos años y todo lo que tuvo que esquivar para poder existir.
Mi querida señorita se atrevió a hablar de un tema tan importante como el derecho de cada persona a descubrir quién es y a poder vivir de acuerdo con ello. Con sus imperfecciones y su inevitable anclaje a la época, la valentía de Armiñán y Borau sigue brillando con esta película que es el retrato de una España que empezaba a despertar… el ejemplo perfecto de que incluso, en los tiempos más oscuros, el cine siempre encuentra una rendija por la que dejar pasar la luz de la libertad y la dignidad humana.






