domingo, 9 de agosto de 2026

El nacimiento de una nación






Título original: The Birth of a Nation
Año: 1915
Duración: 190 min.
País: Estados Unidos
Dirección: D.W. Griffith
Guion: D.W. Griffith y Frank E. Woods
Fotografía: G.W. Bitzer
Reparto:
Lillian Gish, Mae Marsh, Henry B. Walthall, Miriam Cooper, Mary Alden, Ralph Lewis, George Siegmann, Walter Long, Robert Harron, Wallace Reid, Elmer Clifton, Josephine Crowell, Spottiswoode Aitken, George Beranger, Raoul Walsh...


A través de un metraje dividido en dos actos históricos, la película sigue las vidas cruzadas de dos familias amigas que se ven separadas por la política: los Stoneman, una acaudalada dinastía del norte de Estados Unidos fiel a la Unión, y los Cameron, una aristocrática familia del sur profundamente terrateniente.


La primera mitad de la película abarca los turbulentos años de la Guerra de Secesión estadounidense. Muestra el estallido del conflicto, el alistamiento de los hijos de ambas familias en bandos contrarios, la destrucción del sur tradicional y la devastación de la guerra, culminando con una recreación del asesinato del presidente Abraham Lincoln.


La segunda mitad se adentra de lleno en la llamada era de la Reconstrucción del Sur. El guion adopta una visión terrible que presenta a la población afroamericana liberada como seres salvajes, corruptos y peligrosos que amenazan el honor y la pureza de las mujeres blancas.


Ante este panorama de supuesta anarquía, Ben Cameron (Henry B. Walthall), el hijo mayor de la familia sureña, funda y lidera el Ku Klux Klan.




Hay películas que forman parte de la historia del cine y que, al mismo tiempo, resulta muy difícil verlas sin sentir rechazo hacia ellas y El nacimiento de una nación es el ejemplo perfecto de ello.
La película nos presenta a dos familias durante la Guerra de Secesión estadounidense y recorre algunos de los acontecimientos más importantes de aquella época, como la abolición de la esclavitud o el asesinato de Abraham Lincoln. Griffith demuestra una enorme capacidad para construir escenas y manejar el espacio, los primeros planos, el montaje y la narración.
Las batallas, las persecuciones y algunas de las escenas multitudinarias tienen una fuerza visual enorme. Fue, además, el primer largometraje estadounidense de doce rollos y llegó incluso a proyectarse en la Casa Blanca ante el Presidente Woodrow Wilson. Pero aquí llega el problema ya que todo ese talento queda completamente condicionado por el mensaje racista que Griffith decide defender.
La película nos presenta a la población negra de una manera absolutamente deshumanizada, asociándola con la violencia, el desorden y la amenaza hacia la población blanca y muchos de los personajes negros importantes fueron interpretados por actores blancos maquillados de negro, algo que refleja también el racismo profundamente instalado en aquella sociedad, pero lo peor es que el Ku Klux Klan aparece presentado como la respuesta heroica a ese supuesto peligro… no como una organización racista y violenta, sino como los grandes salvadores que vienen a recuperar el orden y proteger a la población blanca y la película convierte el miedo y el odio racial en parte de su discurso.
El enorme éxito de la película contribuyó al resurgimiento del Ku Klux Klan en 1915. Incluso algunos de los elementos que aparecen en la película, como la quema de cruces, fueron incorporados posteriormente por la organización. Es decir… la película no se limitó a reflejar un determinado pensamiento, también ayudó a reforzarlo y a hacerlo llegar a muchísima gente.
Por eso me cuesta muchísimo separar la importancia cinematográfica de lo que Griffith está contando. Puedo reconocer su enorme habilidad para rodar y, al mismo tiempo, decir que su película me resulta profundamente desagradable.
Creo que El nacimiento de una nación es una película que sirve para estudiar la historia del cine, pero no es una película que yo personalmente pueda admirar sin poner en primer plano todo aquello que está defendiendo. Su influencia técnica es evidente, sus imágenes pueden sorprender y su importancia histórica es indiscutible, pero detrás de todo eso hay una visión racista, supremacista y profundamente peligrosa.
Todo esto hace que puedo reconocer su importancia pero no puedo separar su contenido ni su mensaje.
El nacimiento de una nación permanece en la historia del cine no como un monumento al que admirar, sino como una advertencia sobre el inmenso poder de las imágenes. Griffith demostró que la cámara podía mover masas, pero decidió usar ese milagro técnico para avivar las cenizas del odio convirtiéndose en el reflejo de la deshumanización. Creo que realmente esta película es una lección histórica de que el cine, antes que deslumbrar la mirada, tiene la responsabilidad de no corromper el alma.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suscríbete a esta entrada y recibe por email las nuevas actualizaciones y comentarios añadidos
Marca la opción "Avisarme"