martes, 11 de agosto de 2026

La diligencia





Título original: Stagecoach
Año: 1939
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos
Dirección: John Ford
Guion: Dudley Nichols
Fotografía: Bert Glennon
Reparto:
John Wayne, Claire Trevor, Thomas Mitchell, Andy Devine, George Bancroft, Donald Meek, Louise Platt, John Carradine, Berton Churchill, Tom Tyler, Tim Holt...

La película narra el peligroso viaje en diligencia de un grupo de nueve personajes de lo más variopinto y de extractos sociales contrapuestos, que viaja desde Tonto (Arizona) hasta Lordsburg (Nuevo México) a través del hostil territorio apache.


En un espacio tan claustrofóbico, las tensiones sociales y los prejuicios morales afloran de inmediato. Entre los viajeros se encuentran Dallas (Claire Trevor), una prostituta expulsada del pueblo por la "liga de la decencia", el doctor Boone (Thomas Mitchell), un médico alcohólico, un banquero corrupto que huye con el dinero de sus clientes, una refinada mujer embarazada que busca a su esposo militar, un tímido vendedor de licores y un jugador profesional de cartas.


A mitad de camino, el grupo se topa con Ringo Kid (John Wayne), un joven fuera de la ley que se ha escapado de prisión buscando venganza contra los asesinos de su padre y su hermano.


Ringo es arrestado a bordo por el sheriff de la diligencia, pero pronto se convierte en una pieza clave para la supervivencia del grupo. A lo largo del trayecto, los personajes se verán obligados a dejar a un lado sus profundas diferencias de clase cuando la amenaza de un inminente ataque indio liderado por Gerónimo.




Oscar 1940 al Mejor Actor de Reparto para Thomas Mitchell
Oscar 1940 a la Mejor Banda Sonora
Premio del Círculo de Críticos de Nueva York 1939 a la Mejor Dirección




John Ford consiguió hacer de esta película uno de esos westerns que te hacen sentir el polvo del camino, el peligro y la tensión de cada momento.
La historia transcurre dentro de una diligencia en la que viajan nueve personas. Cada una tiene su propia historia, sus secretos y sus motivos para emprender el viaje y mientras avanzan por un territorio lleno de peligros, vamos conociéndolos poco a poco, descubriendo sus miedos, sus diferencias y también, por qué no decirlo… aquello que les une.
Y después, está la acción… la persecución de los indios es una auténtica maravilla con los caballos corriendo, las flechas, los disparos, el ruido de la corneta y la diligencia intentando escapar… todo ello junto con el paisaje de Arizona como escenario y ese polvo que parece acompañar a los personajes durante todo el recorrido hacen que te metas de lleno en la historia y la disfrutes como una niña, por muchas veces que la veas.
Esta película fue la que convirtió a John Wayne en una estrella, pero claro, su aparición en medio del paisaje, con su rifle en la mano y ese zoom hipnótico es inolvidable y consigue una presentación espectacular para un actor que, a partir de aquí, se convertiría en uno de los grandes rostros del cine del Oeste.
Pero en La diligencia no todo es acción… también hay momentos de romance, enfrentamientos, recuerdos, prejuicios y con todo ello, Ford consigue mantener siempre el interés y que sus casi noventa minutos pasen volando.
Cuando la música cesa y el eco de los cascos de los caballos se apaga en el horizonte de Monument Valley, descubrimos que el polvo de ese camino nunca llega a diluirse del todo y permanece flotando en tu memoria. John Ford consiguió capturar la esencia misma de la aventura con una película que demuestra que aunque pasen los años y cambien las tecnologías, las grandes historias nunca envejecen y siempre habrá un niño dentro de nosotros dispuesto a emocionarse cada vez que Ringo Kid detenga el horizonte con su mirada.




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