sábado, 24 de enero de 2026

Gaua





Año: 2025
Duración: 93 min.
País: España
Dirección: Paul Urkijo Alijo
Guion: Paul Urkijo Alijo
Fotografía: Gorka Gómez Andreu
Reparto:
Yune NogueirasElena Irureta, Ane Gabaraín, Iñake Irastorza, Erika Olaizola, Manex Fuchs, Elena Uriz...


Drama ambientado en el siglo XVII, que mezcla mitología vasca, superstición, terror folclórico y leyendas tradicionales. Kattalin (Yune Nogueiras) es una mujer que, en plena caza de brujas, decide huir de su marido violento y abandona su caserío en medio de la noche. Perdida en el oscuro bosque de las montañas vascas, Kattalin siente que algo la persigue.


Allí se encuentra con tres mujeres misteriosas (Elena Irureta, Ane Gabarain e Iñake Irastorza) que lavan ropa junto a un río y comparten historias inquietantes y cuentos de miedo que hablan del pueblo y sus supersticiones.


A medida que avanza la noche, Kattalin descubre que esos relatos no son simples chismes, sino relatos que la conectan directamente con fuerzas, mitos y presencias que la transforman y la convierten en parte de esas mismas historias que escuchó junto al río.




No soy especialmente amiga del cine de terror ni de las historias pensadas para dar miedo, pero Gaua me ha tenido completamente atrapada desde el principio.
La historia bebe claramente de relatos que han pasado de boca en boca durante generaciones, a través de las leyendas vascas y de la memoria colectiva que vive en sus pueblos, en sus bosques, en la noche, y conecta esos miedos con el deseo de huir y la necesidad de sentirse libre.
Durante buena parte de la primera mitad, lo reconozco, sentí escalofríos, principalmente por la atmósfera ya que la película brilla en el apartado visual, con esos paisajes, la oscuridad, las figuras que aparecen entre sombras… todo tiene un aire casi de cuento extraño, como si estuviéramos dentro de una pesadilla.
Pero, por encima de todo, Gaua es una historia de mujeres... de mujeres que encuentran en la noche un espacio propio, un lugar donde romper cadenas y donde dejar de agachar la cabeza y esconderse.
Y en medio de todo eso, aparece también una historia de amor que no me la esperaba y que termina por ser uno de los corazones de la película.
El trabajo con el sonido es impresionante, la música crea una sensación constante de inquietud y belleza al mismo tiempo y los efectos especiales y la fotografía terminan de dar forma a un mundo muy personal, donde lo fantástico y lo ancestral conviven con total naturalidad.
Me ha sorprendido muchísimo lo mucho que me ha gustado, sobre todo porque no suelo disfrutar de este tipo de películas, pero Gaua tiene magia de verdad y se convierte en memoria... y es comunidad, es amor, es rabia y es deseo de ser libre.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suscríbete a esta entrada y recibe por email las nuevas actualizaciones y comentarios añadidos
Marca la opción "Avisarme"