Año: 2025
Duración: 93 min.
País: España
Dirección: Lucas Nolla y Mario Forniés
Guion: Lucas Nolla y Sepia
Duración: 93 min.
País: España
Dirección: Lucas Nolla y Mario Forniés
Guion: Lucas Nolla y Sepia
Música: Inur Ategi y Guillermo Rojo
Reparto:
Leiva, Joaquín Sabina, Ximena Sariñana, Iván Ferreriro, Robe Iniesta, Fernando León de Aranoa, Rubén Pozo...
Leiva, Joaquín Sabina, Ximena Sariñana, Iván Ferreriro, Robe Iniesta, Fernando León de Aranoa, Rubén Pozo...
Documental biográfico centrado en Leiva, uno de los músicos más destacados del panorama español. A través de su propia voz y perspectiva, el film ofrece un retrato de su vida, desde los altibajos de su carrera artística hasta los desafíos personales a los que se ha enfrentado mientras se encuentra en la cúspide profesional.
La narrativa acompaña a Leiva mientras hace una introspección profunda sobre su trayectoria, incluyendo sus orígenes, su paso por la banda Pereza, su relación con amigos y colaboradores como Joaquín Sabina, y el proceso de creación de su música reciente.
Sin embargo, el eje central del documental es el desafío vital que supone un problema irreversible en una de sus cuerdas vocales, que pone en peligro su futuro como cantante y su identidad artística. Frente a esa amenaza, Leiva decide seguir adelante con su pasión por la música “hasta que se quede sin voz”, aceptando la vulnerabilidad, la fragilidad y el precio emocional de su arte.
He visto Hasta que me quede sin voz con una sensación rara, como si hubiera estado muy cerca de alguien y, al mismo tiempo, no hubiera terminado de conocerlo del todo. El documental se mete de lleno en el día a día de Leiva, lo acompaña entre conciertos, viajes, estudios de grabación y ratos de intimidad y eso tiene un valor enorme porque da la impresión de que estamos mirando y observando a una persona sin filtros.
Me ha gustado que no sea el típico trabajo lleno de personas hablando a cámara para explicar quién es el artista y en este caso... casi todo pasa por él, por su propia voz, por su manera de contarse a sí mismo y de mostrarse. Eso le da coherencia con su música y con la imagen que siempre ha proyectado. También hay un cariño especial hacia los orígenes, hacia esa vida de barrio y esa forma de entender el rock como algo compartido, de grupo, de comunidad, que hoy parece más difícil de encontrar y esa parte me ha resultado muy bonita y honesta.
A nivel de forma, se nota muchísimo el cuidado de los directores y del montaje, pero, al mismo tiempo, hay algo que me ha resultado pesado ya que el retrato que se construye de Leiva insiste una y otra vez en su soledad. La cámara vuelve tanto a esa idea que llega un punto en el que parece que se está buscando reforzar una imagen muy concreta... la del creador que vive aislado, siempre al límite, siempre herido y no es que esté mal hablar de ansiedad, de miedos o de problemas de salud, al contrario, me parece necesario, pero aquí tengo la sensación de que se subraya tanto que acaba sonando forzado.
Aun así, entiendo perfectamente que para la gente que lo sigue desde hace años esto sea un regalo. También puede resultar interesante para quien tenga curiosidad por ver cómo vive alguien que ha convertido la música en el centro absoluto de su existencia.
Yo me quedo con una sensación agridulce... por un lado, valoro el intento de mostrar a la persona detrás del escenario y el esfuerzo por huir del formato más típico de documental musical y por otro, creo que al insistir tanto en la imagen del artista roto y solitario se pierde la oportunidad de dibujar un retrato más amplio, más contradictorio y quizá más humano. Aun con esas reservas, es un trabajo que se deja ver con interés y que, al menos, no deja indiferente.




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