domingo, 15 de marzo de 2026

Dos personas intercambiando saliva





Título original: Deux personnes échangeant de la salive
Año: 2024
Duración: 36 min.
País: Francia
Dirección: Natalie Musteata y Alexandre Singh
Guion: Natalie Musteata y Alexandre Singh
Música: Bobak Lotfipour
Fotografía: Alexandra de Saint Blanquat
Reparto:
Zar Amir-Ebrahimi, Luàna Bajrami, Mustapha Abourachid, Alice Douard...


En una versión surrealista de París, el contacto físico romántico, específicamente el beso, es un crimen capital castigado con la muerte. En este mundo, la violencia se ha normalizado hasta el punto de que los bofetones sirven como moneda de cambio: los ciudadanos pagan por productos y servicios recibiendo golpes en la cara de forma proporcional al precio del artículo.

Malaise (interpretada por Luàna Bajrami) es una joven que comienza a trabajar en unos lujosos grandes almacenes. Allí conoce a Angine (Zar Amir Ebrahimi), una mujer adinerada e insatisfecha que compra de manera compulsiva. A pesar de las estrictas leyes y la vigilancia, surge entre ambas una conexión íntima y peligrosa que despierta los celos de la supervisora de la tienda, Pétulante.




Premio del Público al mejor cortometraje en el Festival de Clermont Ferrand 2025
Oscar 2026 al Mejor Cortometraje de Ficción





Dos personas intercambiando saliva es un cortometraje que te atrapa desde el primer momento... un pequeño festín cinematográfico que, durante sus treinta y seis minutos, me dejó completamente hipnotizada.
La película nos sitúa en un mundo extraño, donde las normas sociales funcionan al revés de lo que conocemos en la actualidad, (aunque dale un poco de tiempo y veremos dónde y cómo acabamos). Allí los besos están prohibidos, las compras se pagan con una bofetada y todo parece organizado como una sociedad perfectamente ordenada en un mundo profundamente individualista, donde el contacto humano resulta sospechoso y peligroso.
La historia gira alrededor de tres personajes: Malaise, Petulante y Angine, y entre ellos destaca Malaise, que parece incapaz de encajar en ese mundo tan rígido y es como si fuese una grieta en una estructura que se pretende perfecta.
Poco a poco la película deja claro que su existencia es casi una amenaza, ya que Malaise representa la posibilidad de romper las reglas, de cuestionar aquello que todos los demás aceptan sin pensar y eso, en una sociedad rígida y que no cuestiona, es peligroso... muy peligroso.
Rodado en blanco y negro, el corto tiene una estética fascinante. Cada plano, las luces, las sombras, la manera en que la cámara se acerca a los rostros… todo contribuye a crear una atmósfera casi hipnótica, especialmente los de Zar Amir‑Ebrahimi.
Más allá de una historia de amor prohibido, la película es un reflejo de esas estructuras invisibles que a veces gobiernan nuestras vidas y que castigan cualquier intento de romper las reglas establecidas.
Me parece un corto extraño, elegante, inquietante y fascinante... podría verlo muchas veces más y estoy convencida de que en cada nuevo visionado descubriría algo distinto. Sencillamente... cine.





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