Música: Ernest Pipó
Fotografía: Hélène Louvart
Reparto:
Llúcia Garcia, Mitch, Tristán Ulloa, Celine Tyll, Miryam Gallego, Janet Novás, José Ángel Egido, Sara Casasnovas, Alberto Gracia, Marina Troncoso...
Reparto:
Llúcia Garcia, Mitch, Tristán Ulloa, Celine Tyll, Miryam Gallego, Janet Novás, José Ángel Egido, Sara Casasnovas, Alberto Gracia, Marina Troncoso...
Marina (Llúcia Garcia), es una joven de 18 años que fue adoptada siendo muy pequeña y que viaja desde su hogar a Vigo, en la costa atlántica de España, para buscar información sobre su padre biológico, fallecido a causa del sida cuando ella era niña.
Allí se reencuentra por primera vez con miembros de su familia paterna —tíos, tías, primos y abuelos— que, por vergüenza y dolor vinculados a los problemas de drogas y la muerte de sus padres, prefieren no hablar del pasado.
Guiada por el diario de su madre y por su propia curiosidad, Marina recorre ese entorno familiar y emocional para reconstruir la historia fragmentada de sus progenitores, confrontar secretos y heridas no resueltas y comprender mejor sus raíces mientras conecta con su propio pasado.
Premio Gaudí 2026 a la Mejor Interpretación Revelación para Llúcia Garcia
Carla Simón vuelve a mirar hacia atrás, a esas cicatrices del pasado que muchas veces no terminan de cerrarse y que nos empujan a buscar respuestas, aunque no sepamos muy bien qué hacer con ellas cuando aparecen y Romería quizá no sea una película tan redonda como Alcarràs, pero eso no le resta verdad.
La historia se asienta en una mirada muy profunda sobre los secretos familiares, la vergüenza social y esas heridas que se heredan sin haberlas vivido directamente. La protagonista emprende una especie de peregrinación emocional hacia sus orígenes, intentando entender quién es a partir de aquello que le fue ocultado o contado a medias.
Con esta película, Carla Simón cierra su trilogía manteniendo una coherencia absoluta con su cine y la película nos muestra cómo el silencio puede convertirse en un legado de sufrimiento entre generaciones, pero también cómo el amor y la imaginación pueden ser herramientas para reinventar ese pasado y de alguna manera, liberarse de él.
La puesta en escena es preciosa en muchos momentos, con esa forma de filmar tan cercana, casi doméstica diría yo, que tiene algunos inconvenientes como el de que a veces cuesta entender bien a los actores por el sonido, algo que puede romper ligeramente la conexión en ciertos pasajes. Aun así, es un riesgo que forma parte de la identidad del film y de la búsqueda de verdad que propone Simón.
Romería es una película audaz y poética, en la que se siente con fuerza la carga autobiográfica de la directora, y precisamente esa honestidad con la que está contada es lo que nos convierte en cómplices de su mirada.
Importante... por favor, a poder ser, hay que verla en versión original.





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