Año: 2025
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ben Safdie
Guion: Ben Safdie
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ben Safdie
Guion: Ben Safdie
Música: Nala Sinephro
Fotografía: Maceo Bishop
Fotografía: Maceo Bishop
Reparto:
Dwayne Johnson, Emily Blunt, Bas Rutten, Paul Lazenby, Whitney Moore, Andre Tricoteux, Oleksandr Usyk, Paul Cheng, Yoko Hamamura...
Dwayne Johnson, Emily Blunt, Bas Rutten, Paul Lazenby, Whitney Moore, Andre Tricoteux, Oleksandr Usyk, Paul Cheng, Yoko Hamamura...
Mark Kerr (Dwayne Johnson), es un legendario luchador de artes marciales mixtas (MMA) y dos veces campeón del torneo de peso pesado de la UFC. La película está ambientada entre 1997 y 2000 y profundiza en el meteórico ascenso y la posterior caída de este pionero del octágono durante los brutales e incipientes años de la disciplina.
La película contrasta la ferocidad y el apodo de "máquina aplastadora" de Kerr en el ring con sus devastadoras crisis en la vida real. Fuera de la lona, el luchador se enfrenta a una severa adicción a los analgésicos opiáceos derivada del dopaje y del tremendo castigo físico de los combates, a la par que intenta mantener a flote una relación sentimental volátil y compleja con su mujer, Dawn Staples (Emily Blunt).
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Hay películas que parecen querer profundizar hondamente en las heridas de sus personajes, pero se quedan girando alrededor de ellas sin atreverse a zambullirse de lleno, y justo eso es lo que he sentido con The Smashing Machine, la nueva película de Ben Safdie. La película nos cuenta la historia de Mark Kerr, uno de los nombres más conocidos de los primeros años de las artes marciales mixtas, en una etapa situada entre finales de los noventa y comienzos de los dos mil, e intenta mostrar tanto el ascenso brutal de ese hombre convertido en leyenda como el desgaste físico y emocional que vino después.
Dwayne Johnson probablemente hace aquí el esfuerzo más serio de toda su carrera... se nota que quiere salir del personaje que lleva años interpretando una y otra vez, pero aun así, siento que sigue moviéndose en un registro emocional algo limitado. Funciona porque el personaje tampoco exige demasiados matices externos, y ahí encuentra una zona cómoda donde defenderse mejor de lo habitual y bueno, no diría que está mal pero tampoco termina de alcanzar el nivel de una gran interpretación.
La sensación que tuve durante gran parte de la película es que todo está demasiado calculado... es verdad que hay escenas interesantes, sobre todo en las peleas, donde Benny Safdie sabe colocar la cámara y el montaje musical tiene momentos muy buenos, pero cuando toca entrar en el dolor humano, en las adicciones, en el vacío, en toda esa oscuridad que rodeaba a muchos luchadores de aquella época, la película se queda corta, y quizá ese sea el gran problema de la película... que tiene mucho músculo pero le falta alma.
Al final, The Smashing Machine me deja la sensación que se queda en la superficie de la lona y que realmente es una crónica descafeinada sobre la caída de un titán. La película filma el sudor, la sangre y el impacto de los puños, pero se olvida de registrar el auténtico temblor del alma herida, dejándonos el amargo sabor de una tormenta que prometía arrasarlo todo y se quedó solo en un frío viento de paso. Una película que, a pesar de sus esfuerzos, termina siendo justo lo que su protagonista intentaba no ser... pura fachada sin un corazón que palpite detrás.




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