viernes, 1 de agosto de 2025

Thelma: La venganza nunca ha sido tan dulce





Título original: Thelma
Año: 2024
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Josh Margolin
Guion: Josh Margolin
Música: Nick Chuba
Fotografía: David Bolen
Reparto:
June Squibb, Fred Hechinger, Parker Posey, Richard Roundtree, Clark Gregg, Malcolm McDowell...


Thelma Post (June Squibb), una viuda de 93 años, vive sola en Los Ángeles y mantiene una relación cálida pero ligeramente condescendiente con su nieto Daniel “Danny” (Fred Hechinger).

Cuando recibe una llamada de alguien que dice ser Danny —quien afirma estar detenido tras un accidente— envía por correo 10.000 USD en efectivo a una dirección que le indican. Al descubrir la estafa, su familia la subestima y pide ayuda a la policía, pero ella decide tomar cartas en el asunto por su cuenta.


Sin decir nada a nadie, se hace con la scooter eléctrica de Ben (Richard Roundtree) y arranca una búsqueda llena de giros por toda la ciudad para recuperar su dinero.




Thelma: La venganza nunca ha sido tan dulce (Thelma para los amigos) es una película que vi porque la premisa me parecía curiosa: una mujer de 93 años que se embarca en una especie de cruzada personal, inspirada en una experiencia real de la propia abuela del director. Lo primero que quiero destacar es a June Squibb, que después de más de setenta años de carrera consigue aquí su primer gran papel protagonista y lo cierto es que ella es lo mejor de toda la película. 
La historia se presenta como una road-movie urbana, un viaje que no transcurre en carreteras infinitas, sino en las calles y espacios cotidianos de la ciudad, transformando lo rutinario en una aventura y subrayándo que la vejez no debería ser vista como una etapa de resignación, sino como un tiempo en el que también caben la autonomía, la dignidad y hasta la rebeldía. Al mismo tiempo, el film hace hincapié en el valor de las relaciones intergeneracionales, en cómo los vínculos entre abuelos y nietos, o entre mayores y jóvenes, pueden ser un motor de cariño, de aprendizaje y de resistencia frente a la soledad.
Me conmovió también ver a Richard Roundtree en su último papel, acompañando con discreción y carisma a esta historia, sin embargo, no puedo negar que más allá de estos aciertos, la película no me ha atrapado tanto como esperaba. Los secundarios están algo exagerados, parecen funcionar únicamente cuando comparten escena con Thelma y en cuanto se alejan de ella, pierden fuerza y credibilidad.
Lo mismo ocurre con los diálogos, que parece como si buscaran la gracia sin llegar a encontrarla o al menos yo no la he encontrado. Hay escenas que se estiran demasiado y que acaban restando ritmo a una propuesta que, en principio, prometía ser ágil y divertida. El resultado es una película que transmite un mensaje bonito, que tiene una protagonista magnífica pero que en conjunto no termina de despegar.
En mi caso, la sensación final fue de cierto aburrimiento. La idea es buena, el trasfondo también pero no basta con eso para mantener el interés. Me quedo con June Squibb, con la ternura de la historia real que hay detrás y con el valor de dar voz a la vejez de una manera diferente, pero como película me resultó irregular y con demasiados altibajos.




Cuckoo





Año: 2024
Duración: 97 min.
País: Alemania
Dirección: Tilman Singer
Guion: Tilman Singer
Música: Simon Waskow
Fotografía: Paul Faltz
Reparto:
Hunter Schafer, Dan Stevens, Jessica Henwick, Marton Csokas, Greta Fernández, Jan Bluthardt, Mila Lieu, Proschat Madani, Astrid Bergès-Frisbey, Kalin Morrow, Lesley Jennifer Higl, Konrad Singer, Johannes Benecke...


Tras la reciente muerte de su madre, Gretchen (Hunter Schafer), una joven de 17 años, se traslada con su padre Luis (Marton Csokas), su madrastra Beth (Jessica Henwick) y su hermana pequeña Alma (Mila Lieu) a un aislado complejo turístico en los Alpes bávaros.


Su padre y Beth están allí para trabajar en la construcción de un nuevo hotel. Desde el primer momento, Gretchen se siente desplazada y vulnerable, una sensación que se agrava cuando acepta un empleo como recepcionista en el resort, dirigido por el enigmático Herr König (Dan Stevens), cuyo interés en Alma resulta inquietante.

A medida que pasan los días, Gretchen es testigo de episodios perturbadores: huéspedes que vomitan sin razón aparente, Alma sufre convulsiones desencadenadas por un misterioso grito, y Gretchen misma es perseguida una noche por una figura femenina encapuchada mientras vuelve en bicicleta.


Aislada y sin que sus sospechas sean tomadas en serio, empieza a sospechar que estos hechos esconden un complot siniestro que involucra al resort y a su propia familia.










Ghostlight





Año: 2024
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alex Thompson y Kelly O'Sullivan
Guion: Kelly O'Sullivan
Música: Quinn Tsan
Fotografía: Luke Dyra
Reparto:
Keith Kupferer, Dolly De Leon, Katherine Mallen Kupferer, Tara Mallen, Hanna Dworkin, Tommy Rivera-Vega, Alma Washington, Dexter Zollicoffer, Deanna Dunagan, Francis Guinan...


Dan (Keith Kupferer), un trabajador de la construcción de mediana edad, atraviesa una profunda crisis tras una tragedia familiar. Alejado emocionalmente de su devota esposa Sharon (Tara Mallen) y su talentosa pero problemática hija Daisy (Katherine Mallen Kupferer), Dan se siente atrapado en un dolor que no sabe cómo procesar.

Todo cambia cuando, por casualidad, se incorpora a un grupo de teatro amateur que está ensayando Romeo y Julieta. Esa experiencia le ofrece un nuevo espacio para expresarse: entre líneas shakesperianas y risas cotidianas, Dan comienza a reconectar con sus emociones más ocultas, volver a sentirse presente en su familia y redescubrir el valor del arte como camino hacia la sanación.





Satellite Award (International Press Academy) 2024 al Mejor Actor Principal | Comedia o Musical para Keith Kupferer




Ghostlight me ha parecido una de esas películas pequeñas que se te meten bajo la piel y te acompañan mucho tiempo después de haber terminado de verla. Alex Thompson y Kelly O’Sullivan firman un trabajo lleno de sensibilidad, que habla del dolor y de cómo este puede fracturar una familia hasta dejarla casi irreconocible, pero también de cómo el arte, cuando se comparte, puede convertirse en una tabla de salvación.
La película se centra en esas grietas invisibles que deja el sufrimiento, en esas heridas internas que muchas veces ni se nombran pero que determinan la manera en la que nos relacionamos con quienes más queremos. Aquí, el teatro y la interpretación no son solo un refugio, sino un espacio de reconstrucción, un lugar donde es posible volver a confiar y volver a sentir y ahí está lo mágico de Ghostlight... que no hace falta un despliegue de artificios, basta con la verdad que se respira en cada escena para que el espectador se vea reflejado en esa necesidad de sanar.
Todo funciona con una naturalidad pasmosa... el guion, la dirección, la banda sonora, pero son las interpretaciones las que sostienen el alma de la película. La familia Kupferer (si, los tres interpretes de la familia protagonista son marido, mujer e hija en la vida real) ofrece un trabajo que parece sencillo pero detrás hay una entrega absoluta que traspasa la pantalla, porque no interpretan vínculos, los viven.
Quiero pensar que al contrario de como ocurre tantas veces con películas tan honestas, la visibilidad de Ghostlight no quede reducida a circuitos alternativos o festivales, ya que es un film que merece estar en cualquier sala y llegar a un público mucho más amplio y espero que al menos, este pequeño granito de arena, consiga despertar la curiosidad sufieciente para animar a los demás a verla. Más allá de ser un drama familiar, es una lección de vida y de cine.
Para mí, es una de las películas más hermosas y sanadoras que he visto últimamente. Un film esperanzador, honesto y profundamente humano, que nos recuerda que el arte puede ser el puente que nos devuelva a los demás y a nosotros mismos. 100% recomendable.





El fuego de dentro






Título original: The Fire Inside
Año: 2024
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Rachel Morrison
Guion: Barry Jenkins
Música: Tamar-Kali Brown
Fotografía: Rina Yang
Reparto:
Ryan Destiny, Brian Tyree Henry, De'Adre Aziza, Olunike Adeliyi, Shechinah Mpumlwana...


La película narra la historia de Claressa “T‑Rex” Shields (Ryan Destiny), una joven oriunda de Flint, Michigan, que con solo diecisiete años se convierte en la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de oro olímpica en boxeo.


Guiada por su estricto pero afectuoso entrenador Jason Crutchfield (Brian Tyree Henry), Claressa supera no solo la rivalidad deportiva, sino también las adversidades de su entorno familiar e incluso los prejuicios de género presentes en un deporte dominado por hombres.





Película que cumple con lo que uno espera de una biografía deportiva al uso ya que no sorprende pero bueno... tampoco engaña. Desde el primer momento se nota que su intención es clara: contar la vida de una figura inspiradora, mostrar sus obstáculos, las caídas, los momentos de lucha y por supuesto, la superación final.
Es cierto que no reinventa el género, de hecho, gran parte de lo que se ve ya lo conocemos de otras historias parecidas: un protagonista con un sueño, los problemas que parecen insalvables y la voluntad de seguir adelante hasta alcanzar la meta, pero sin embargo, aunque la trama no sorprende, sí logra transmitir emoción en ciertos pasajes, sobre todo en los momentos más íntimos, cuando el personaje principal se enfrenta a sus dudas y miedos.
Rachel Morrison rueda con sensibilidad, aunque siempre dentro de un marco seguro y previsible y la película funciona porque lo hace de forma sencilla y honesta. El resultado final es una historia pensada para inspirar a las generaciones futuras, para recordarles que el esfuerzo, la disciplina y la pasión son capaces de abrir caminos incluso cuando todo parece en contra.





La cocina





Año: 2024
Duración: 139 min.
País: México
Dirección: Alonso Ruizpalacios
Guion: Alonso Ruizpalacios
Música: Tomás Barreiro
Fotografía: Juan Pablo Ramírez
Reparto:
Rooney Mara, Raúl Briones, Anna Diaz, Motell Gyn Foster, Oded Fehr, Laura Gómez, James Waterston, Lee R. Sellars, Eduardo Olmos, Finnerty Steeves...



La película traslada la obra teatral The Kitchen de Arnold Wesker al interior de la cocina de The Grill, un restaurante en el corazón de Manhattan. En plena hora punta del almuerzo, se descubre que han desaparecido unos 800 dólares de la caja. El personal —mayoritariamente inmigrantes latinos, junto a algunos trabajadores árabes y estadounidenses— es interrogado mientras el ritmo trepidante del servicio se mantiene.

Pedro (Raúl Briones), un cocinero mexicano sin papeles, se encuentra en el centro de las sospechas. Paralelamente, comienza una relación tensa y cargada de deseo con Julia (Rooney Mara), una camarera estadounidense que descubre que está embarazada y considera abortar ese mismo día.




Premio del Público en el Festival de Morelia 2024
Mejor película latinoamericana | Mención Especial en el Festival de Mar del Plata 2024





Alonso Ruizpalacios nos propone una película en blanco y negro que funciona muy bien porque nos coloca en un terreno atemporal, casi como si la historia pudiera pasar en cualquier lugar y en cualquier época, aunque la trama esté anclada en una gran cocina neoyorquina. El blanco y negro, además, le da un aire de crudeza que se rompe en algunos momentos de color que te sorprenden.
La cocina de la película no es solo un espacio físico, es un mundo en miniatura, un microcosmos donde se concentran las tensiones del capitalismo global. Inmigrantes de distintos países se ven obligados a compartir un mismo infierno laboral, con jerarquías brutales, explotación constante y un ritmo que no da respiro. Esa sensación de caos y ruido está tan bien transmitida que por momentos me sentí dentro de esa cocina, casi sofocada, escuchando órdenes, gritos y choques de platos. Es un retrato visceral, lleno de sudor y presión, en el que los vínculos personales parecen imposibles porque siempre hay una olla a punto de rebosar o un jefe vigilando.
Ruizpalacios acierta en mostrar que no se trata solo de comida, sino de vidas puestas en juego. Los personajes llegan cargados de sueños, de ilusiones amorosas o de amistad... pero el sistema los arrastra hacia dinámicas crueles, en las que el que está arriba pisa al de abajo y nadie parece tener tiempo para respirar. La película habla de inmigración, de precariedad y de desigualdad de una manera directa pero al mismo tiempo mantiene un tono poético extraño, diría yo, que le da una especie de lirismo incluso a los momentos más tensos. Esa dualidad entre crudeza y poesía me resultó cautivadora, aunque también irregular, porque a veces se siente que la historia pierde ritmo o no aprovecha todo su potencial.
Tengo que decir que es verdad que algunos giros son predecibles y que hay historias que se quedan a medio camino, pero la fuerza de las imágenes, el realismo de las actuaciones y la ambición de la propuesta hacen que al final, una no se pueda despegar de la pantalla.
Estamos ante una película que a pesar de sus irregularidades, arriesga y nos recuerda que detrás de cada plato servido en un restaurante hay vidas que cargan con sueños, sacrificios y heridas invisibles.




El brillo de la televisión





Título original: I Saw the TV Glow
Año: 2024
Duración: 88 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jane Schoenbrun
Guion: Jane Schoenbrun
Música: Alex G
Fotografía: Eric Yue
Reparto:
Justice Smith, Brigette Lundy-Paine, Danielle Deadwyler, Amber Benson, Emma Portner, Conner O'Malley, Helena Howard, Michael C. Maronna, Danny Tamberelli...


En un tranquilo barrio suburbano de los años 90, Owen (Justice Smith) es un adolescente solitario y alienado. Su rutina cambia cuando Maddy (Brigette Lundy-Paine) lo invita a ver con ella un misterioso programa nocturno llamado The Pink Opaque, un espectáculo de horror y fantasía en clave adolescente que parece ocultar verdades más profundas que van más allá de la pantalla.

Poco a poco, ambos se sienten tanto fascinados como perturbados por la serie. Cuando Maddy desaparece y luego regresa afirmando que el programa es real, la percepción de Owen sobre la realidad comienza a desmoronarse y emerge un vínculo profundo que lo obliga a enfrentar su identidad y su percepción del mundo.





Desde el primer momento me atrapó la forma en que combina lo surreal con lo cotidiano, creando un mundo que es a la vez reconocible y extraño, donde la insatisfacción personal y la búsqueda de identidad de sus protagonistas se siente más cercana de lo que en principio pueda llegar a parecer. Brigette Lundy‑Paine tiene un magnetismo impresionante y cada vez que aparece en pantalla consigue hipnotizarte.
La película utiliza el surrealismo onírico de una manera muy efectiva, con escenas que son inquietantes y en el que todo está envuelto en una estética ochentera y noventera que me fascinó.
Jane Schoenbrun demuestra su mirada de autor sin restricciones. No hay concesiones, no hay caminos fáciles y eso hace que la película pueda resultar difícil de digerir. A veces es claustrofóbica, lenta y con momentos que confunden, pero al mismo tiempo es increíblemente absorbente, es un terror queer que se construye despacio, con una tensión que crece al ritmo de la película y donde tu disposición a dejarte llevar por su propuesta determina tu experiencia.
La trama mezcla géneros donde encontramos elementos de terror, sí, pero más que asustar, generan una sensación de inquietud y cada segundo que pasa invita a preguntarte sobre la locura, la transición y las emociones complejas que atraviesan los protagonistas.
No es una película fácil ni para todos ya que su estructura no es lineal, se apoya mucho en simbolismos pero aun así, todo eso forma parte de su fuerza. Personalmente, quedé rendida ante su hipnotismo y su capacidad de provocar emociones tan intensas. El brillo de la televisión es de esas películas que o te fascinan o te incomodan, pero de cualquier forma no te dejan indiferente.
Si tuviera que resumirlo diría que es un cine extremo y muy personal, que habla de identidad, insatisfacción y transformación con un lenguaje visual y emocional potente y creo que ese es el mejor indicio de que estamos frente a algo especial.




Un amor





Año: 2023
Duración: 128 min.
País: España
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Isabel Coixet y Laura Ferreros
Fotografía: Bet Rourich
Reparto:



Nat (Laia Costa), es una traductora treintañera que, huyendo de una vida agobiante en la ciudad, se retira a La Escapa, un pueblo perdido en el interior rural de España. Instalada en una casa abandonada junto a un perro callejero, intenta reconstruir su vida desde cero mientras lidia con la hostilidad de su casero (Luis Bermejo) y la desconfianza del vecindario.

Todo cambia cuando Andreas (Hovik Keuchkerian), vecino local apodado “el Alemán”, le ofrece reparar su casa a cambio de relaciones sexuales. A pesar del desconcierto inicial, Nat acaba aceptando la propuesta. Este encuentro marca el inicio de una pasión obsesiva y destructiva que la consume por completo, llevándola a cuestionarse quién es y qué tipo de mujer se creyó ser.




Premios a la Mejor Interpretación de Reparto para Hovik Keuchkerian en el Festival de San Sebastián 2023


Premio Feroz Zinemaldia en el Festival de San Sebastián 2023
Premio Platino del Cine Iberoamericano 2023 a la Mejor Actriz para Laia Costa
Premio Gaudí 2024 al Mejor Guion Adaptado





Isabel Coixet construye una historia que habla de temas incómodos, de la soledad que duele, de los vacíos que arrastramos y de cómo a veces intentamos llenarlos de la forma más extraña. Todo está envuelto en un paisaje árido, áspero, donde parece que ni la tierra quiere ser habitada y ese es un reflejo de lo que sienten los personajes: aislamiento, tensión y una sensación permanente de que la calma puede romperse en cualquier momento.
La atmósfera que crea Coixet es extraña, casi como si el aire mismo pesara. Visualmente es muy coherente, con esa estética plomiza, apagada, que combina con lo inhóspito del lugar y que te recuerda que allí nadie está del todo a salvo ni consigo mismo ni con los demás.
La interpretación de Laia Costa es, sin duda, uno de los pilares de la película. Está inmensa, dejando ver cada grieta del personaje, cada contradicción y cada sombra.
Sin embargo, y aunque hay momentos muy interesantes y de una sensibilidad reconocible en el cine de Coixet, esperaba más, quizá porque el material original, es decir, la novela de Sara Mesa en quien se basa Coixet para hacer la película tiene una fuerza que aquí se diluye un poco, o porque el ritmo, tan contenido, a ratos parece quedarse corto en intensidad. Me quedo sin ninguna duda con la novela ya que la película no llega a alcanzar toda la hondura que realmente tiene la historia en papel.