Año: 2024
Duración: 15 min.
País: España
Dirección: Cristian Beteta
Guion: David Verdugo
Música: Beatriz López-Nogales
Fotografía: Àlex D. Sala
Reparto:
Eva Llorach, Carlos Santos
Duración: 15 min.
País: España
Dirección: Cristian Beteta
Guion: David Verdugo
Música: Beatriz López-Nogales
Fotografía: Àlex D. Sala
Reparto:
Eva Llorach, Carlos Santos
Estela (Eva Llorach) y Ramón (Carlos Santos) han pasado por una dolorosa separación y, recientemente, por el suicidio de Hugo, su hijo de 13 años, tras sufrir acoso escolar.
Cuando Estela consigue un vídeo grabado por los propios agresores de Hugo, cree que ha llegado el momento de tener una conversación con Ramón para enfrentarse juntos a la terrible realidad de lo ocurrido.
A medida que revisan las piezas de lo sucedido, ambos tratan de esclarecer si podrían haber evitado la tragedia y si, como padres, realmente estuvieron a la altura de la situación.
Premio Forqué 2025 al Mejor Cortometraje
Goya 2026 al Mejor Cortometraje de Ficción
Podría decir que Ángulo muerto es una de las experiencias más duras que recuerdo en un cortometraje reciente, porque no es fácil enfrentarse a una historia así ya que lo que nos cuenta, desgraciadamente, no es ficción sin más... son ecos de vidas que pudieron ser de gente que conoces, de colegios que reconoces, de adolescentes que podrían haber sido tus compañeros, familiares o vecinos.
Desde el primer minuto la tensión está flotando en el aire y el título es una bofetada que recibes justo al final cuando lo entiendes todo. La película no se limita a hablar de bullying como un término frío sino que va a sus raíces más dolorosas y muestra cómo el dolor puede convertirse en rabia, cómo la culpa puede fermentarse hasta transformarse en violencia y cómo el silencio —esa ausencia de palabra, de actuación— puede llegar a matar tanto como el insulto más grueso.
Lo que hace que este corto no se disuelva en sensacionalismo es la forma en que está contado. Cada decisión visual, cada pausa, cada silencio nos obliga a mirar a los ojos a lo que normalmente apartamos la mirada... la cámara mira de frente y nos invita a nosotros a hacer lo mismo, y es justo ahí donde Ángulo muerto se vuelve un espejo incómodo.
Las interpretaciones de sus dos protagonistas son muy buenas pero quiero destacar especialmente a Carlos Santos que está inmenso.
Estamos ante un cortometraje difícil de digerir, que te deja la sensación de que hay hechos a los que miramos de reojo, y de que hay comunidades, escuelas, familias enteras en las que ciertos dolores se esconden, y este corto viene a decirte que no apartes la vista, por eso es necesario a la vez que inquietante, ya que quizá, posiblemente, al mirarlas de frente es la primera forma de empezar a entenderlas.





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