Año: 2025
Duración: 109 min.
País: España
Dirección: Avelina Prat
Guion: Avelina Prat
Música: Vincent Barrière
Fotografía: Santiago Racaj
Reparto:
Manolo Solo, María de Medeiros, Branka Katic, Rita Cabaço, Xavi Mira, Bianca Kovacs, Rui Morisson, Luísa Cruz, Ivan Barnev, Morgan Blasco, Kasia Kapcia, Sam Avtaev...
Duración: 109 min.
País: España
Dirección: Avelina Prat
Guion: Avelina Prat
Música: Vincent Barrière
Fotografía: Santiago Racaj
Reparto:
Manolo Solo, María de Medeiros, Branka Katic, Rita Cabaço, Xavi Mira, Bianca Kovacs, Rui Morisson, Luísa Cruz, Ivan Barnev, Morgan Blasco, Kasia Kapcia, Sam Avtaev...
La vida de Fernando (Manolo Solo) se derrumba cuando Milena, su esposa inmigrante serbia, desaparece sin dejar rastro y la policía da por hecho que ha regresado a su país. Devastado y sin rumbo, Fernando decide ir a Portugal y empieza a suplantar la identidad de otro hombre para trabajar como jardinero en una finca portuguesa.
Allí conoce a Amalia (María de Medeiros), la enigmática dueña del lugar, y poco a poco entabla una amistad inesperada que le obliga a cuestionarse quién es y qué sentido tiene empezar de cero lejos de todo lo que conocía.
Premio Lola Gaos 2025 a la Mejor Película
Premio Lola Gaos 2025 a la Mejor Dirección
Premio Lola Gaos 2025 al Mejor Guion
Premio Lola Gaos 2025 al Mejor Actor para Manolo Solo
Premio Lola Gaos 2025 a la Mejor Música
Premio Lola Gaos 2025 al Mejor Sonido
Premio Lola Gaos 2025 al Mejor Montaje
Ver Una quinta portuguesa es una experiencia tranquila, muy pero que muy tranquila y casi silenciosa, ya que desde el primer momento se nota que Avelina Prat apuesta por un drama introspectivo, con una narrativa pausada y contemplativa, donde nada se subraya y casi todo se sugiere. La historia se mueve despacio, con calma y se construye como un pequeño enigma que avanza entre silencios, miradas y espacios.
La película reflexiona sobre la identidad, el duelo y las segundas oportunidades. La idea de reconstruirse en un lugar que no es el tuyo se convierte en el eje de la historia, junto a esa necesidad casi vital de huir del pasado para intentar empezar de nuevo.
Hay también un componente de suspense que funciona más como una curiosidad constante que como una tensión evidente y la narración se presenta como un puzzle, con pequeños giros que van encajando poco a poco. Todo está contado con una realización muy sosegada, basada en planos fijos y movimientos de cámara mínimos, lo que refuerza esa sensación de quietud y distancia.
Sin embargo, la película no ha conseguido emocionarme... creo haber entendido lo que quiere contar pero no he logrado conectar a nivel emocional. No me ha provocado tristeza, ni esperanza, ni desasosiego, simplemente he estado ahí, acompañando a los personajes desde una distancia que nunca se rompe y que siempre me ha mantenido distante.
Si tuviera que resumir lo que he sentido al verla en una sola palabra, sería frío. Ni para bien ni para mal me ha producido otra cosa. Una película correcta, sin más, que me ha dejado intacta por dentro.




No hay comentarios:
Publicar un comentario
Suscríbete a esta entrada y recibe por email las nuevas actualizaciones y comentarios añadidos
Marca la opción "Avisarme"