sábado, 13 de junio de 2026

Ninotchka





Año: 1939
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ernst Lubitsch
Guion: Charles Brackett, Billy Wilder y Walter Reisch
Música: Werner R. Heymann
Fotografía: William H. Daniels
Reparto:
Greta Garbo, Melvyn Douglas, Béla Lugosi, Ina Claire, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Gregory Gaye, Edwin Maxwell, Richard Carle...


París, tres camaradas y delegados soviéticos son enviados por el gobierno de la URSS para vender unas valiosas joyas confiscadas a una aristocracia tras la revolución. Sin embargo, los tres delegados se dejan seducir rápidamente por los placeres capitalistas, los lujos y el champán de la capital francesa, en gran parte gracias a las manipulaciones del seductor conde León d'Algout (Melvyn Douglas), quien trabaja para la antigua propietaria de las joyas.


Para enderezar la situación y rescatar el botín, Moscú envía a París a Nina Ivanovna "Ninotchka" Yakushova (Greta Garbo), una enviada especial disciplinada, fría, estrictamente ideológica e incorruptible.


El choque cultural y político es inmediato cuando Ninotchka y el conde León se conocen. A pesar de sus visiones del mundo totalmente opuestas, León se propone derretir el gélido corazón de la estricta funcionaria comunista a base de encanto y humor.




Ninotchka es una de esas películas que demuestran que la inteligencia, el humor y la elegancia pueden ir de la mano, pero también tiene un valor especial dentro de la trayectoria de Greta Garbo, una actriz que hasta entonces había brillado sobre todo en papeles dramáticos y que aquí se atreve con un registro completamente distinto, mostrando una faceta sorprendente y encantadoramente arrebatadora.
La historia nos traslada a la Europa de finales de los años treinta, entre Moscú, París y Constantinopla. Allí conocemos a Ninotchka, una estricta enviada soviética que llega a Francia para resolver un asunto relacionado con unos funcionarios de su país. Acostumbrada a la disciplina, a las normas y a una visión muy rígida de la vida, su mundo empieza a tambalearse cuando se cruza en su camino el conde León d'Algout, un hombre encantador, despreocupado y amante de los "placeres cotidianos".
Lo que podría haber sido una simple comedia romántica se convierte en una brillante sátira sobre dos formas opuestas de entender la existencia. A través de situaciones divertidas y diálogos llenos de ingenio, la película contrapone la severidad del sistema soviético de la época con la ligereza, la libertad y el optimismo que representa el mundo occidental.
Uno de los mayores aciertos de la película es su extraordinario guion. Detrás de él encontramos los nombres de Charles Brackett, Billy Wilder y Walter Reisch... y la verdad, es que se nota.
Greta Garbo está magnífica... sí, lo reconozco, siento cierta debilidad por la Garbo y frente a ella tenemos a Melvyn Douglas con quien consigue tener una química que traspasa la pantalla.
Para mí, estamos ante una de las grandes comedias clásicas del cine. Divertida, inteligente, romántica y sorprendentemente moderna en muchos aspectos... una película que sigue funcionando décadas después gracias a la fuerza de sus personajes, a la brillantez de sus diálogos y al enorme talento reunido delante y detrás de la cámara.
En un mundo a menudo demasiado rígido y cuadriculado, volver a ver Ninotchka es regresar a la edad de oro de la inteligencia en pantalla... una caricia cinematográfica que nos susurra que el amor y el humor son las únicas revoluciones que de verdad transforman el alma. La Garbo rió, sí... y nosotros, atrapados para siempre en su mirada, seguimos riendo y suspirando con ella a través del tiempo.





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