Año: 2025
Duración: 124 min.
País: España
Dirección: Javier Ruiz Caldera
Guion: Laia Aguilar, Carmen Marfà, Yago Alonso y Valentina Viso
Música: Clara Peya
Fotografía: Sergi Vilanova
Reparto:
Miki Esparbé, Jordi Catalán, Àngels Gonyalons, Anna Castillo, Berto Romero, Nausicaa Bonnín, Laura López, Carlos Cuevas, Dafnis Balduz, Ruth Llopis, Montserrat Alcoverro...
Wolfgang (Jordi Catalán) es un niño de diez años con un coeficiente intelectual de 152 y diagnosticado con trastorno del espectro autista. Después de la muerte repentina de su madre, debe irse a vivir con su padre, Carles (Miki Esparbé), a quien nunca ha conocido. A pesar de las buenas intenciones de Carles, Wolfgang choca con su desorden y su falta de estructura: lo rechaza, lo considera un “bajocien” por su supuesta inferioridad intelectual.
Mientras lucha con su dolor, Wolfgang se aferra a un sueño secreto: quiere ingresar en la prestigiosa academia de música Grimald de París —la misma en la que estudió su madre— para convertirse en pianista, siguiendo su legado.
Este anhelo le da esperanza, pero su padre deberá decidir entre su vida como actor y su deber como padre, en un intento de comprender, respetar y acompañar la mente extraordinaria de su hijo.
Película que adapta la novela homónima de Laia Aguilar, que nos narra la historia de Wolfgang, un niño de diez años con un coeficiente intelectual de 152 y diagnosticado con trastorno del espectro autista, y que funciona bastante bien a nivel general y que lo hace mejor de lo que en un prinicipio esperaba.
La película se sostiene, sobre todo, gracias a Jordi Catalán y Miki Esparbé, que están realmente bien y consiguen que la relación entre sus personajes resulte creíble y cercana, y en Ángels Gonyalons, que como siempre, está estupenda.
Quiero destacar algo para mí muy importante... si es posible, hay que verla en versión original en catalán, porque el doblaje resulta francamente difícil de defender y resta verdad a la historia.
No es una película sorprendente ni busca giros inesperados, el argumento es reconocible y hay otros títulos que han transitado caminos similares pero aun así, Wolfgang (Extraordinario) consigue mantener el interés de principio a fin, sin caer en la sensiblería fácil. Plantea, además, un debate interesante sobre la inocencia infantil y hasta qué punto los adultos se refugian en ella para evitar hablar de lo que nos duele o nos resulta incómodo.
La música de Clara Peya acompaña con mucha sensibilidad los momentos más íntimos, arropando las emociones con una banda sonora preciosa y muy bien integrada.
En conjunto, es una bonita película que te arranca alguna sonrisa y también algunas lágrimas, bien interpretada y narrada con respeto, que no pretende reinventar nada, pero sí contar su historia con verdad y sin trampas.
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