Año: 2024
Duración: 118 min.
País: España
Dirección: Nacho Vigalondo
Guion: Nacho Vigalondo
Música: Hidrogenesse
Fotografía: Jon D. Domínguez
Reparto:
Henry Golding, Beatrice Grannò, Aura Garrido, Rubén Ochandiano, Nathalie Poza, Itziar Castro, Frank Feys, Godeliv Van den Brandt, Godeliv Van den Brandt, Pilar Bergés, Rocío Saiz, Hidrogenesse, Anibal Gómez...
Duración: 118 min.
País: España
Dirección: Nacho Vigalondo
Guion: Nacho Vigalondo
Música: Hidrogenesse
Fotografía: Jon D. Domínguez
Reparto:
Henry Golding, Beatrice Grannò, Aura Garrido, Rubén Ochandiano, Nathalie Poza, Itziar Castro, Frank Feys, Godeliv Van den Brandt, Godeliv Van den Brandt, Pilar Bergés, Rocío Saiz, Hidrogenesse, Anibal Gómez...
Tras la repentina muerte de su novia Daniela (Beatrice Grannò), Nicolás (Henry Golding) ve cómo su vida pierde todo sentido. Desesperado por el duelo y la idea de recuperarla, acepta participar en un ensayo clínico experimental que le permite controlar sus sueños lúcidos.
Cada noche puede volver a ver a Daniela y revivir con ella una relación idealizada y perfecta en el mundo onírico. Pero cuanto más se adentra en esos sueños, más se arriesga a perderse para siempre dentro de sus propios recuerdos y fantasías, confundiendo lo real con lo imaginado y enfrentándose a las consecuencias emocionales de no saber dejar ir.
Nacho Vigalondo vuelve a jugar en Daniela Forever con esa frontera tan suya entre la realidad y lo imaginado, mezclando drama romántico con ciencia ficción y una fantasía psicológica. Es una película que habla del duelo, del dolor que deja la ausencia y de la obsesión por recuperar lo que ya no está, aunque eso implique perder el contacto con el presente... con la realidad.
La historia se mueve constantemente entre lo que es real y lo que nace del subconsciente. Vigalondo plantea muy bien esa idea de negación, de quedarse anclado en los recuerdos y es en ese terreno ambiguo, donde la película se permite imágenes y situaciones absolutamente desatadas, algunas tan inesperadas como un tiburón con pistola, que resumen bastante bien el espíritu creativo y libre que atraviesa todo el film.
A nivel visual es uno de sus grandes aciertos. El contraste entre la realidad, rodada con una textura más sucia y casi doméstica, y el mundo de los sueños, mucho más pulido y cinematográfico, funciona de maravilla y ayuda al espectador a orientarse, al menos al principio. Hay momentos realmente hipnóticos y que demuestran a un Vigalondo en plena forma creativa, sin miedo al exceso ni a lo extraño.
El problema llega cuando el guion empieza a perder firmeza ya que la película es muy irregular y hay momentos en los que las ideas no terminan de estar a la altura de lo que se espera.
Aun así, la parte final consigue recuperar parte de la emoción y cerrar el viaje desde un lugar mucho más íntimo y sincero. No es una película redonda sino más bien una obra excesiva y muy personal. Daniela Forever es Vigalondo desatado, con todo lo bueno y lo irregular que eso implica. Imprescindible verla en versión original, ya que fue rodada en inglés, y también imprescindible dejarse llevar, aunque a veces no sepamos muy bien hacia dónde.



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