domingo, 18 de mayo de 2025

Wallace y Gromit: Un esquilado apurado






Título original: Wallace and Gromit in A Close Shave
Año: 1995
Duración: 30 min.
País: Reino Unido
Dirección: Nick Park
Guion: Nick Park y Bob Baker
Música: Julian Nott
Reparto:
Peter Sallis, Anne Reid, Justin Fletcher y Peter Hawkins 



Wallace y Gromit se embarcan en una nueva aventura cuando deciden abrir un negocio de lavado de ovejas llamado “Lava-matic”. Todo parece ir bien hasta que una oveja perdida aparece en su casa, desencadenando una serie de situaciones cada vez más extrañas.


La oveja, a la que Wallace llama Shaun, se convierte rápidamente en parte del hogar… pero no todos están contentos con su presencia.


La historia da un giro cuando descubren que un perro misterioso y siniestro, llamado Preston, está detrás de un plan malvado que pone en peligro tanto a Shaun como a Wallace y Gromit.




Oscar 1996 al Mejor Cortometraje de Animación
BAFTA 1996 a la Mejor Animación
Premio de la Asociación de Críticos de Los Ángeles 1996 a la Mejor Animación





Aunque quizás no tenga la misma perfección redonda que Los pantalones equivocados, Un esquilado apurado tiene algo que lo hace único: su ritmo trepidante, los gags absurdos que te pillan por sorpresa y un humor visual que no necesita palabras para hacerte reír. Todo está contado con una elegancia tan sencilla que ni te das cuenta de lo bien pensadas que están cada una de las secuencias.
Me fascina cómo Nick Park consigue transformar una historia tan simple en una aventura llena de guiños al cine clásico, con persecuciones, suspense y emoción, todo hecho con plastilina y si hay algo que recordaré siempre de este corto, es la presentación de Shaun, esa ovejita entrañable, tan carismática que acabaría teniendo su propia serie (y no me extraña).
La animación es una maravilla. El detalle con el que están hechas las expresiones de Gromit o cómo se mueve Shaun... es puro arte.
Si tuviera que ponerle un “pero”, diría que algunas partes no tienen la chispa tan afilada como en otros cortos de la saga, pero aun así, Un esquilado apurado es otra joyita imprescindible. Es divertida, ingeniosa y sobre todo, se nota que está hecha con mucho cariño.





Wallace y Gromit: Los pantalones equivocados






Título original: Wallace & Gromit in The Wrong Trousers 
Año: 1993
Duración: 30 min.
País: Reino Unido
Dirección: Nick Park
Guion: Nick ParkBob Baker y Brian Sibley
Música: Julian Nott
Reparto:



Wallace le regala a su fiel perro Gromit un par de “pantalones tecnológicamente avanzados” diseñados para pasear sin esfuerzo. Pero cuando alquilan una habitación a un extraño pingüino, su tranquila vida se complica.


El nuevo inquilino resulta ser un ladrón disfrazado que planea utilizar los pantalones robotizados para cometer un robo en un museo. Gromit sospecha y descubre la verdad y será él quien, con ingenio y valentía, intente frustrar el crimen y salvar a Wallace.




Oscar 1994 al Mejor Cortometraje de Animación
BAFTA 1994 al Mejor Cortometraje de Animación
Premio de la Asociación de Críticos de Los Ángeles 1996 a la Mejor Animación
Gran premio al Mejor Cortometraje 1994 del Ottawa International Animation Festival





No importa cuántas veces la veas... es increíble cómo algo tan sencillo como la plastilina puede dar forma a una historia tan divertida y tan bien contada y eso, en gran parte, es gracias al talento de Nick Park y al carisma irresistible de esa pareja que ya es historia del cine animado: Wallace y Gromit.
La historia parte de una idea surrealista pero brillante: unos pantalones mecánicos diseñados para pasear al perro que acaban siendo usados por un pingüino criminal para robar un diamante. A partir de ahí, se desata una aventura con momentos que son ya clásicos del cine de animación, como Gromit con su maletita bajo la lluvia o la persecución final en los trenes de juguete, que es simplemente espectacular.
Es cine que no subestima a nadie, ni a los peques ni a los adultos y que consigue divertir sin caer en el chiste fácil.
Visualmente, el trabajo es admirable. Todo está hecho a mano, fotograma a fotograma, con una precisión y un amor por el detalle exquisito y además es un homenaje al cine clásico, con guiños al western y a los grandes del suspense.
Lo mejor, sin duda, es ese equilibrio perfecto entre lo infantil y lo adulto, entre la ternura y la acción, entre lo absurdo y lo ingenioso. Lo peor... pues quizá que solo dura media hora. Siempre me deja con ganas de más, pero como todo lo bueno, también eso forma parte de su encanto.




Wallace y Gromit: La gran excursión






Título original: A Grand Day Out with Wallace and Gromit
Año: 1989
Duración: 24 min.
País: Reino Unido
Dirección: Nick Park
Guion: Nick Park
Música: Julian Nott
Reparto:



Wallace, un inventor británico algo excéntrico, y su fiel perro Gromit descubren que se han quedado sin queso justo antes de unas vacaciones.


Como buenos amantes del queso, deciden construir un cohete casero para viajar a la Luna, convencidos de que está hecha de queso. Una vez allí, se encuentran con una peculiar máquina expendedora con vida propia que sueña con ir de vacaciones.




BAFTA 1990 al Mejor Cortometraje de Animación
Premio de la Asociación de Críticos de Los Ángeles 1996 a la Mejor Animación





Hay películas que te sacan una sonrisa sin apenas decir nada, que logran atraparte con una sencillez que desarma y la gran excursión, ese cortometraje encantador que Nick Park tardó más de seis años en completar, es una de esas pequeñas joyas que, si te cruzas con ella, estoy convencida que ya no se te olvida.
La historia es tan absurda como deliciosa: Wallace, un inventor con aire despistado decide junto a su inseparable perro Gromit construir un cohete para ir a la Luna… porque se han quedado sin queso en casa. Y claro... "todo el mundo sabe que la Luna es de queso". Con esa premisa empieza un viaje lleno de humor británico, ternura y una creatividad desbordante.
En apenas media hora, Nick Park consigue construir un mundo propio, con humor, con ritmo y con una imaginación que no necesita nada más que unos dedos hábiles y mucha paciencia, porque si... todo está hecho con plastilina.
Lo mejor del corto sin duda es su frescura y lo peor, si hay que decir algo, es que sigue siendo una pequeña desconocida para el gran público. Una obra que debería tener más reconocimiento, sobre todo por lo que supuso: sentó las bases de lo que hoy entendemos por animación en stop-motion.
La gran excursión no es solo un corto adorable, es un homenaje a la imaginación y al trabajo hecho con mimo, la muestra de que no hace falta mucho para contar una historia: solo plastilina, una buena idea… y una enorme dosis de ilusión.






viernes, 16 de mayo de 2025

Vaiana 2






Título original: Moana 2
Año: 2024
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos
Dirección: David G. Derrick Jr., Jason Hand y Dana Ledoux Miller
Guion: Jared Bush y Dana Ledoux Miller
Música: Opetaia Foa'iMark MancinaAbigail Barlow Emily Bear
Reparto:



Tres años después de su primera gran aventura, Vaiana, ahora una líder más madura y decidida, recibe una llamada inesperada de sus ancestros navegantes. Guiada por esta visión, se embarca en un nuevo y peligroso viaje hacia los lejanos mares de Oceanía, adentrándose en aguas olvidadas desde hace mucho tiempo para vivir una aventura sin precedentes.

En esta travesía, se reúne con el semidiós Maui y forma una tripulación con personajes peculiares como Loto, una artesana ingeniosa; Moni, un historiador entusiasta; y Kele, un granjero gruñón. Juntos, buscan la isla perdida de Motufetu, sumergida por el malvado dios de la tormenta Nalo, con el objetivo de romper su maldición y reconectar a las comunidades del océano.





Después de ver Vaiana que me pareció vibrante, original, con personajes llenos de vida y un mensaje que calaba hondo, esperaba que Vaiana 2 me hiciera sentir algo parecido y aunque reconozco que es una secuela correcta y con momentos bonitos, la magia que tenía la primera no aparece por ningún lado.
Esta vez la historia gira más en torno a la madurez de Vaiana, a cómo asume su papel de líder, de guía para su pueblo. Se nota su evolución, se agradece que no repitan el mismo arco de personaje, pero al separar su camino del de Maui durante casi toda la película, se pierde algo muy valioso: la química tan especial que tenían.
Visualmente, la película está muy bien. Las escenas del mar, los paisajes, los colores... todo es precioso, pero lo cierto es que no deslumbra como lo hizo la primera. Quizá es porque ahora ya no nos sorprende tanto, quizá porque han jugado demasiado sobre seguro y no hay un riesgo, una escena que te impresione ni en lo narrativo ni en lo visual.
Otro punto flojo: la música. Se echa mucho de menos a Lin-Manuel Miranda. Las canciones cumplen, sin más pero ninguna se me ha quedado pegada y eso, tratándose de una película Disney, ya dice bastante.
Eso sí, me sigo rindiendo ante los Kakamora. Me fascinan... son divertidos, caóticos y carismáticos. Diría que son lo más entretenido de toda la película y su aparición, aunque breve, son los que consiguieron sacarme una sonrisa.
Resumiendo diría que Vaiana 2 es una película entretenida, bien hecha y con un mensaje bonito, pero que juega demasiado sobre seguro. Repite fórmulas, personajes y situaciones sin ofrecer nada realmente nuevo. Si la ves con las expectativas ajustadas, la disfrutarás pero si esperas revivir la magia de la primera, quizá salgas un poco decepcionada.





Vaiana






Título original: Moana
Año: 2016
Duración: 113 min.
País: Estados Unidos
Dirección: John Musker, Ron Clements, Don Hall y Chris Williams
Guion: Jared Bush
Reparto:



Vaiana Waialiki es una valiente joven polinesia que vive en una isla del Pacífico sur. Desde pequeña siente una conexión especial con el océano, pero su padre, el jefe de la aldea, insiste en que su lugar está en tierra firme.

Sin embargo, cuando una oscuridad amenaza con destruir su hogar y la vida de su pueblo, Vaiana decide embarcarse sola en una misión para restaurar el equilibrio del mundo natural.


Su objetivo es encontrar a Maui, un semidiós arrogante y carismático que robó el corazón de Te Fiti, la diosa que da vida, provocando el caos. Juntos, Vaiana y Maui atraviesan el océano en una aventura llena de peligros, monstruos y descubrimientos, no solo del mundo, sino también de sí mismos.





Premio Annie 2016 al Mejor Doblaje para Auli'i Cravalho
Premio Annie 2016 a los Mejores Efectos Animados





Vaiana me ha parecido una película preciosa, de esas que te atrapan desde el primer momento y te hacen querer volver a ser niña para vivir esa aventura desde dentro.
Visualmente es un espectáculo. Todo es tan bonito que a veces no sabes ni a dónde mirar: los paisajes, el océano, los colores, el pelo de Vaiana flotando con el viento...
No es la típica historia de héroes perfectos, aquí los personajes se equivocan, dudan, se asustan... y Vaiana es una protagonista que brilla por sí sola.
Me reí muchísimo con los Kakamora, esos bichillos piratas en cocos, en una escena que me pareció de las más divertidas de toda la película y también tengo que mencionar la canción We Know The Way, que me parece espectacular.
Lo mejor de Vaiana es que logra emocionarte sin caer en la lágrima fácil, tiene ese equilibrio justo entre aventura, humor y sentimiento.
¿Lo peor? Si tengo que ponerle un “pero”, quizás echo en falta un poco más de animación tradicional, que siempre me ha gustado por ese toque artesanal y nostálgico y quizá en algún momento la historia puede llegar a parecer un poco larga.
Vaiana es de esas películas que te hacen salir del sofá con ganas de viajar, de explorar, de escucharte. Tiene magia, tiene ritmo, tiene mensaje y sobre todo, tiene corazón.





Slow Horses







Año: 2022 - 2025
Temporadas: 5 temporadas (30 episodios)
País: Reino Unido
Dirección: James Hawes
Guion: Will Smith, Morwenna Banks, Mark Denton y Jonny Stockwood
Música: Daniel Pemberton y Toydrum
Fotografía: Danny Cohen
Reparto:
Gary OldmanJack LowdenKristin Scott Thomas, Olivia Cooke, Jonathan PryceKatherine Waterston, Saskia Reeves, Dustin Demri-Burns, Rosalind Eleazar, Chris Chung, Antonio Aakeel, Paul Higgins...



Serie de espionaje que sigue a un grupo de agentes del MI5 que han cometido errores graves en sus carreras. Como castigo, son enviados a “Slough House”, una oficina gris donde hacen trabajos irrelevantes bajo la dirección de Jackson Lamb, un jefe brillante pero insoportable, sarcástico y descuidado. Aunque nadie espera nada útil de este grupo de “fracasados”, pronto se verán envueltos en misiones más peligrosas de lo que imaginaban.





La primera temporada comienza con el secuestro de un joven musulmán que aparentemente va a ser ejecutado en directo por un grupo ultranacionalista. Aunque el MI5 oficial toma el control del caso, los agentes de Slough House sospechan que algo no cuadra.


A pesar de ser los marginados de la agencia, deciden investigar por su cuenta. Lo que parecía un secuestro político acaba revelando una red de mentiras dentro del propio MI5.







En la segunda temporada, el pasado del espionaje durante la Guerra Fría vuelve a golpear cuando un viejo espía aparece muerto en un autobús. Aunque parece una muerte natural, Lamb sospecha lo contrario.


Pronto, Slough House se enfrenta a una posible conspiración rusa y a un peligroso agente secreto del pasado. Mientras la tensión crece, el grupo tiene que actuar en secreto para evitar un desastre.







En la tercera temporada, una agente cercana a Catherine Standish, la fiel secretaria de Slough House, es secuestrada y todo apunta a una traición dentro del MI5.


La investigación los lleva a descubrir que alguien desde dentro del sistema quiere destruir Slough House y sus miembros. El equipo tendrá que actuar con rapidez para salvar a uno de los suyos y proteger lo poco que les queda de dignidad profesional.







En la cuarta temporada, Lamb y su equipo se ven atrapados en una situación crítica cuando un atentado en un centro comercial parece estar vinculado a un exespía con problemas mentales.


Lo que comienza como un intento de proteger secretos del pasado, acaba destapando una red de corrupción interna que podría acabar con el MI5 tal como se conoce. El equipo deberá decidir qué líneas están dispuestos a cruzar para sobrevivir.







En la 5ª temprada. el equipo de inadaptados del MI5, liderado por el amargado pero astuto Jackson Lamb (Gary Oldman), se ve envuelto en una nueva crisis cuando su experto en tecnología, Roddy Ho (Christopher Chung), aparece con una novia glamurosa que levanta sospechas.


Mientras tanto, una serie de sucesos extraños y aparentemente desconectados sacuden Londres: desde ataques terroristas hasta maniobras políticas peligrosas con miras al poder. En medio de ese caos, los Slow Horses deben averiguar cómo todo está conectado.




Premio Emmy 2024 a la Mejor Guión Serie de Drama
Satellite Awards 2025 (International Press Academy) a la Mejor Serie de TV - Drama


Satellite Awards 2024 (International Press Academy) al Mejor Actor en una Serie de TV - Drama para Gary Oldman


Premio Emmy 2025 a la Mejor Dirección en Serie de Drama





No suelo engancharme tanto como pueda parecer a las series de espías, pero Slow Horses ha sido una verdadera sorpresa. Desde el primer capítulo de la primera temporada supe que me encontraba ante una serie diferente: una historia que no necesita efectos espectaculares ni tramas grandilocuentes para atraparte ya que aquí todo se cuece a fuego lento, con inteligencia, con mala leche… y con un elenco que lo da todo.
La serie cuenta la historia de un grupo de agentes británicos caídos en desgracia, exiliados en una especie de purgatorio donde sobreviven al mando de un inolvidable Jackson Lamb, interpretado por un Gary Oldman simplemente inmenso. No sé si es su forma de arrastrar las frases, su presencia asquerosamente descuidada o ese humor tan negro, pero cada vez que aparece en pantalla, no puedes dejar de mirar. Lamb es desagradable, grosero, brillante… y al final, un personaje que acabas queriendo mucho más de lo que esperabas.
Junto a él, hay un reparto que merece ser aplaudido, en el que encontramos a Kristin Scott Thomas que está impecable como Diana Taverner, fría, elegante y tan calculadora que da miedo, creando un personaje fascinante, con ese punto de ambigüedad que te obliga a estar siempre alerta con ella y también destacable, la interpretación de Jack Lowden, como River Cartwright, que es el contrapunto joven, idealista y algo torpe.
Y luego está Catherine Standish, interpretada por Saskia Reeves, que para mí se ha convertido en uno de los personajes más entrañables de la serie, con su fragilidad contenida, su rutina, su mirada triste pero firme... Es discreta, pero siempre está ahí, sosteniendo a los demás casi sin hacer ruido.
Cada temporada tiene seis capítulos, lo justo y necesario, para que más. Sin rellenos, sin perder el tiempo y eso, hoy en día, se agradece muchísimo, al menos yo si que lo agradezco. Lo mejor es que la serie no te lo da todo masticado, va soltando la información poco a poco obligándote a estar atenta. Es como un rompecabezas que se arma sin prisas, pero con piezas que encajan a la perfección.
Los personajes están muy bien construidos. Aunque algunos vienen y van (sin hacer spoilers, diré que no todos llegan al final) y te encariñas con algunos de ellos rápidamente porque no son héroes perfectos: son torpes, rotos, inseguros y por eso resultan tan humanos. Cada temporada se centra en una amenaza distinta, pero lo que permanece es ese tono ácido, ese equilibrio entre el suspense, el humor negro y la tensión constante.
La tercera temporada, para mí, ha sido la mejor de todas. Tiene un ritmo más ágil, más tensión emocional y una trama que me tuvo completamente enganchada. Terminé cada episodio deseando que saliera el siguiente al instante. La serie está basada en una serie de libros escrtos por Mick Herron y he de reconocer que no los he leído pero después de esto me dan muchas ganas de hacerlo... así que me los anoto en mi lista pendiente.
Lo mejor es la producción, que resulta impecable, la ambientación londinense gris y lluviosa, la música sobria, los diálogos afilados, Gary Oldman en el que posiblemente sea uno de los mejores papeles de su carrera y la mezcla perfecta entre espionaje, drama y comedia sarcástica.
Y como guinda, la estupenda canción de la cabecera, interpretada por Mick Jagger que le da a la serie ese toque canalla, melancólico y elegante que encaja a la perfección con el tono de Slow Horses.
La serie deja con muchas ganas de más... y por suerte ¡habrá más temporadas!
Slow Horses es una joya. Una serie para ver con calma, disfrutar de sus diálogos, de sus personajes y si te gusta el espionaje, es imprescindible... y si no te gusta, dale una oportunidad ya que probablemente te enganche igual.
Y llegó la quinta temporada de Slow Horses, que me ha dejado con la misma sensación que las anteriores: la de estar viendo una serie que sabe exactamente quién es y qué quiere contar. A estas alturas, después de tantos episodios, lo lógico sería notar un desgaste, pero a mí me sigue atrapando igual. Desde el primer capítulo vuelve a demostrar que no necesita grandes artificios para mantenerte enganchada y que le basta con esa mezcla tan suya de tensión, caos y un humor negro que, personalmente, me sigue haciendo mucha gracia.
La narrativa arranca fuerte, con varios giros inesperados que te recuerdan que aquí nadie está a salvo y que siempre puede pasar algo que lo cambie todo. Me gusta que sigan apostando por ese ritmo contenido pero eficaz y que a pesar de tantos enredos, nunca se pierde de vista lo más importante: los personajes... esa pandilla de agentes torpes, quemados y brillantes a su manera continúa siendo el corazón de la serie.
La dirección y el montaje mantienen ese nivel altísimo, la fotografía sigue jugando con tonos apagados que encajan muy bien con el desamparo del grupo, y la banda sonora refuerza esa sensación de ironía amarga que tanto define a la serie.
Sé que Slow Horses nunca será un fenómeno de masas, y sinceramente, creo que tampoco le hace falta. Tiene un público fiel, entre el que me incluyo, que aprecia su forma tan particular de contar el espionaje desde el fracaso, desde las esquinas, desde ese lugar donde casi nadie quiere estar, y quizá por eso resulta tan humana.
El avance de la sexta temporada, que aparece al final de esta, promete seguir por ese camino (atención a la vuelta de un personaje de una tenporada anterior), pero me deja un punto de incertidumbre saber que Will Smith, el creador de la serie, ya no estará al frente de las próximas entregas. Espero que no pierda su esencia, porque esta serie ha encontrado un equilibrio tan especial que sería una pena verlo desdibujado.
Aun así, esta quinta temporada confirma que Slow Horses sigue viva, fresca y sorprendentemente divertida, y yo, la verdad, que queréis que os diga... que sigo deseando ver más.