Música: Jules Emile Massenet
Fotografía: Hans Burmann
Reparto:
Eusebio Poncela, Mercedes Sampietro, Féodor Atkine, Vicky Peña, Luis Hostalot, Emilio Gutiérrez Caba, Miguel Arribas, Javier Castillo 'Poty', Mayrata O'Wisiedo, Juan Jesús Valverde, Eduardo MacGregor, Reinhard Kolldehoff...
Eusebio Poncela, Mercedes Sampietro, Féodor Atkine, Vicky Peña, Luis Hostalot, Emilio Gutiérrez Caba, Miguel Arribas, Javier Castillo 'Poty', Mayrata O'Wisiedo, Juan Jesús Valverde, Eduardo MacGregor, Reinhard Kolldehoff...
Werther (Eusebio Poncela) es un joven, introvertido y culto profesor de griego que imparte clases en un instituto local y es contratado por don Alberto (Féodor Atkine), un acaudalado armador vasco, para que actúe como preceptor y profesor particular de su hijo pequeño en la fastuosa mansión familiar situada a orillas del mar.
Allí conoce a Lotte (Mercedes Sampietro), la madre del niño, una mujer sofisticada, melancólica y de una elegancia magnética que vive atrapada en un matrimonio respetable pero frío, marcado por las constantes ausencias de su marido debido a negocios en el extranjero.
Goya 1987 al Mejor Sonido
Werther es una historia de amor que nos lleva hasta la España de los años ochenta y basada en el espíritu de la novela Las penas del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe. Parece hecha de lluvia y silencios, y nos presenta a un profesor que comienza a enamorarse de la madre de un alumno al que da clases particulares… a partir de aquí, Miró construye un relato en el que los sentimientos van creciendo poco a poco a lo largo de la película.
El guion fue escrito por la propia Pilar Miró junto a Mario Camus, una colaboración que con el tiempo nos regalaría también otros momentos importantes de nuestro cine, pero además, hay que destacar también, que cuenta con un escenario maravilloso. Cantabria se convierte en otro personaje… Santander, Comillas, el mar, las montañas, la vegetación, la lluvia... todo contribuye a crear una atmósfera gris y húmeda que encaja perfectamente con el tono de la historia.
La fotografía y la música ayudan a construir ese mundo donde todo parece envuelto en una tristeza en una belleza un poco apagada que me recuerda precisamente a esa sensibilidad romántica que atraviesa toda la película.
Por supuesto, detrás de todo esto está Pilar Miró, que regresaba a la dirección después de una etapa especialmente complicada de su vida ya que había dejado su puesto como Directora General de Cinematografía y acababa de superar una segunda operación a corazón abierto, quizás por eso, supo reflejar tan bien lo que significa enfrentarse a la fragilidad y volver a empezar.
Por supuesto hablar de Werther es también hablar de Eusebio Poncela y Mercedes Sampietro. Tengo que reconocer que ambos siempre me han fascinado porque poseen algo que o se tiene, o por mucho que te esfuerces no consigues transmitir… verdad.
Me parece una película valiente, sensible y profundamente personal. Qué lástima que Pilar Miró se fuera tan pronto… demasiado pronto, y qué pena también que algunas de sus películas sigan siendo, en ocasiones, tan difíciles de encontrar en las plataformas, porque directoras como ella merecen ser descubiertas por quienes todavía no han tenido la oportunidad de acercarse a su cine y recordadas por quienes, como yo, tuvimos la suerte de descubrirlas hace tiempo.
Werther permanece en mi memoria cinéfila como un suspiro gris tallado contra el viento del norte y Pilar Miró demostró que se puede filmar la lluvia, el mar de Cantabria y el silencio de un amor prohibido, pero además demostró que el cine más honesto es aquel que se rueda con las heridas abiertas. Un faro de sensibilidad que nos empuja a rescatar sus películas del olvido para que las nuevas generaciones descubran que, en el cine español, el romanticismo más puro y desgarrador una vez tuvo el nombre y el coraje de una mujer irrepetible.













