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sábado, 24 de octubre de 2026

Balandrau, viento salvaje






Título original: Balandrau, vent salvatge
Año: 2026
Duración: 116 min.
País: España
Dirección: Fernando Trullols
Guion: Danielle Schleif
Música: Arnau Bataller
Fotografía: Miquel Prohens
Reparto:
Álvaro Cervantes, Bruna Cusí, Marc Martínez, Francesc Garrido, Eduardo Lloveras, Àgata Roca, Anna Moliner, Pep Ambròs, Jan Buxaderas, Corentin Lobet, Eric Seijo...


Un grupo de amigos montañeros emprenden el ascenso a la cima del Balandrau (2.525 metros de altitud) bajo un sol radiante. En cuestión de minutos, el clima cambia de forma radical e imprevisible por la llegada del torb, un viento salvaje con rachas superiores a los 100 km/h que desata una tormenta de nieve histórica y destructiva.

La película se divide en dos bloques narrativos: la agónica lucha de los excursionistas por sobrevivir a la intemperie helada y el heroico despliegue del cuerpo de bomberos y equipos de rescate en unas condiciones extremas.




Fernando Trullols lleva al cine una de las tragedias más duras del montañismo en España. El 30 de diciembre del año 2000, en el Pirineo de Girona, siete montañeros perdieron la vida a causa de un fenómeno meteorológico conocido como torb, una combinación de viento intenso y nieve que puede reducir la visibilidad hasta hacer desaparecer cualquier referencia del entorno. La película reconstruye aquellos acontecimientos a partir del trabajo periodístico y del libro de Jordi Cruz, que recogió los testimonios de quienes sobrevivieron y de las personas que participaron en las labores de rescate.
Todo comienza con una estampa que parece sacada de una postal… cinco amigos se disponen a subir al Balandrau, una montaña de unos 2.500 metros de altura. Hace frío, pero el sol brilla, la nieve resplandece y el cielo está despejado… nada hace pensar que aquella jornada vaya a convertirse en una pesadilla. Son personas con sus vidas, sus ilusiones y sus planes de futuro, pero la montaña cambia de rostro en cuestión de minutos. El tiempo empeora de forma brutal, las temperaturas caen y el viento se convierte en un enemigo imposible de controlar. Cuando el grupo decide regresar y comienza el descenso con los esquís, la tormenta los alcanza. A partir de ahí, la película nos introduce en una lucha desesperada por sobrevivir, mientras los equipos de rescate intentan llegar hasta quienes se han quedado atrapados en unas condiciones extremas.
Lo que más me ha gustado de Balandrau, viento salvaje es precisamente la forma en que consigue recrear la tormenta. La inmensidad blanca de la montaña, el viento golpeando sin descanso, la nieve que impide ver a unos pocos metros y esa sensación de desorientación están muy bien conseguidos… hay momentos en los que casi puedes sentir el frío en la cara y comprender la angustia de quienes intentan encontrar un camino cuando todo a su alrededor ha desaparecido bajo la nieve.
También me ha gustado mucho el trabajo de los actores, especialmente el de Álvaro Cervantes. El reparto consigue transmitir el miedo, el desconcierto y la desesperación de unas personas que, de un momento a otro, se ven enfrentadas a una situación que jamás habrían imaginado. Es un trabajo complicado, tanto por lo que exige emocionalmente como por las condiciones que podemos intuir durante el rodaje y el maquillaje también contribuye a mostrar el desgaste físico de los personajes a medida que avanzan las horas y la lucha por sobrevivir se vuelve cada vez más difícil y la música de Arnau Bataller es maravillosa.
Si tengo que ponerle un pero creo que sería al guion, el cual creo que profundiza poco en los personajes y que podría haber desarrollado mejor algunas diálogos y situaciones.
Y llegamos al final… un final con el que inevitablemente me he emocionado… difícil no hacerlo, quizá porque, a medida que avanza la historia, dejamos de ver solamente una reconstrucción de unos hechos para pensar en todo lo que aquellas personas perdieron y en el dolor de quienes tuvieron que seguir adelante sin ellas.
Balandrau, viento salvaje podría haber sido una película mucho más redonda con un guion más trabajado, un desarrollo más profundo de sus personajes y una mayor confianza en la fuerza de la propia historia. No es la película perfecta, ni creo que alcance todo el potencial que tenía entre manos, pero eso no impide reconocer sus aciertos, que son muchos, especialmente en la recreación de la tormenta, en el trabajo de fotografía y en las interpretaciones.
Me quedo con su capacidad para trasladarnos a aquella montaña, con la angustia de quienes intentaron sobrevivir y con el esfuerzo de quienes se jugaron la vida para ayudar a los demás.
Balandrau, viento salvaje es una película irregular pero también intensa, emocionante y visualmente muy potente. Fernando Trullols no filma un simple espectáculo de supervivencia, sino un réquiem helado dedicado a quienes se quedaron en la cima y a las familias que tuvieron que habitar el vacío. Aunque el guion a veces titubee al perfilar la intimidad de sus personajes, la apabullante majestuosidad de sus imágenes consigue romper la pantalla.
Puede que la narrativa no explore todas las posibilidades que se entreveía, pero su clímax emocional borra cualquier flaqueza de ritmo, dejándonos a solas con la sensación de que las mejores películas de supervivencia no se miden por la perfección de su libreto, sino por su capacidad de hacernos salir del cine con el corazón encogido y unas ganas inmensas de abrazar la vida y esta… lo consigue.




domingo, 19 de octubre de 2025

Un fantasma en la batalla





Año: 2025
Duración: 105 min.
País: España
Dirección: Agustín Díaz Yanes
Guion: Agustín Díaz Yanes
Música: Arnau Bataller
Fotografía: Paco Femenía
Reparto:
Susana Abaitua, Andrés Gertrúdix, Iraia Elias, Raúl Arévalo, Ariadna Gil, Almagro San Miguel, Jaime Chávarri, Mikel Losada, Eduardo Rejón, Iñaki Balboa, Diego Paris...


Amaia (Susana Abaitua), es una joven guardia civil que pasa más de diez años infiltrada como agente encubierta dentro de la organización terrorista ETA, con el único objetivo de localizar los zulos que la banda escondía en el sur de Francia.

Su vida se convierte en una existencia doble y silenciosa: por un lado, debe ganarse la confianza de quienes considera enemigos y por otro, debe mantener el contacto con sus superiores sin levantar sospechas.


A lo largo de su misión, Amaia vive en un limbo emocional donde la identidad, la lealtad y el miedo se confunden. Sus vínculos dentro de la organización se vuelven cada vez más personales y ambiguos, mientras su propia integridad psicológica comienza a resquebrajarse.





Un fantasma en la batalla, de Agustín Díaz Yanes, llega en un momento complicado para ella misma ya que se encuentra demasiado cerca en el tiempo y en nuestra memoria de La infiltrada, con la que comparte de forma inevitable tema, enfoque y estructura. Me cuesta no compararlas, aunque también siento que están hechas desde lugares diferentes, pero siento que La infiltrada se siente más visceral y más emocional, y Un fantasma en la batalla, en cambio, adopta una mirada más sobria, casi distante, como si se impusiera a sí misma no dejarse llevar por la emoción... y eso tiene su parte buena y su parte mala.
Lo mejor que tiene esta película —y lo que la diferencia claramente de la otra— es el uso del material de archivo. Díaz Yanes intercala imágenes reales de aquellos años con la ficción y eso ayuda muchísimo, sobre todo a quienes no vivieron esa época en primera persona ya que no se limita a contarte el contexto de la historia sino que te la pone delante de los ojos.
Susana Abaitua es quien se carga el peso de la película y consigue sostenerla, pero tengo que decirlo... Ariadna Gil no me resulta creíble en esta película y en el papel que interpreta.
La película intenta hablar del precio psicológico de infiltrarse en una organización armada, del peaje emocional que supone vivir durante años convertida en una persona que no eres y aunque el tema es potentísimo, la película se queda demasiado en la superficie, porque desde mi punto de vista, le falta conseguir traspasarte las emociones ya que parece que está más pendiente de narrar bien el contexto histórico que de profundizar en el alma de sus personajes.
Por terminar, diría que me deja una sensación extraña porque la siento como una película que cumple pero que no termina de sacudirme como esperaba.