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sábado, 12 de septiembre de 2026

Yo no moriré de amor






Año: 2026
Duración: 94 min.
País: España
Dirección: Marta Matute
Guion: Marta Matute
Música: Simon Fransquet
Fotografía: Sara Gallego
Reparto:
Júlia Mascort, Sonia Almarcha, Tomás del Estal, Laura Weissmahr, Guillermo Benet, Daniel Guerro, Rocío Calvo, Chema del Barco, Fran Cantos, Lorea Intxausti, Sofía de Iznájar...





A sus 18 años, Claudia (Júlia Mascort) siente como la repentina irrupción del alzhéimer en la vida de su madre actúa como una tormenta silenciosa que sacude los cimientos de su hogar. Esta dolorosa realidad obliga a redefinir bruscamente los roles de una familia que arrastraba un largo historial de desconexión y desapego.


Atrapada en un profundo conflicto emocional entre el deber moral de cuidar a su progenitora y su legítimo anhelo de exprimir la vida como cualquier chica de su edad, Claudia iniciará un viaje prematuro, buscando la manera de amar y sostener a los suyos sin terminar renunciando a sí misma en el proceso.




Biznaga de Oro a la Mejor Película en el Festival de Málaga 2026
Premio a la Mejor Actriz para Júlia Mascort en el Festival de Málaga 2026
Premio al Mejor Actor de Reparto para Tomás del Estal en el Festival de Málaga 2026


Premio Feroz Puerta Oscura 2026 en el Festival de Málaga 2026




Yo no moriré de amor es el debut en el cine de la directora y guionista madrileña Marta Matute en la que nos presenta a Claudia que tiene 18 años y está viviendo ese momento de la vida en el que todavía queda mucho por descubrir, por equivocarse, por disfrutar y por empezar a decidir quién quieres ser… pero la enfermedad de su madre aparece de golpe y cambia por completo las reglas. De repente, esa juventud que parecía tener por delante se llena de responsabilidades para las que nadie está preparado y Claudia se ve obligada a crecer demasiado deprisa.
Marta Matute nos enseña a través de esta historia el cansancio, las discusiones, las diferencias entre quienes cuidan a las personas mayores, a las personas enfermas, las responsabilidades que no siempre se reparten como deberían entre los diferentes miembros de la familia y esa tensión que se va instalando dentro de una casa hasta terminar afectándolo todo.
Cuidar a una persona enferma no es solamente estar pendiente de ella… también significa aprender a vivir con una realidad que no has elegido, reorganizar tu vida, aparcar muchas veces tus propias necesidades y enfrentarte a sentimientos que ni siquiera tu misma sabes bien cómo colocar en tu interior.
Tengo que decir que en bastantes momentos me he sentido especialmente cerca de lo que estaba viendo. He vivido situaciones con mi amatxo que, aunque evidentemente no sean exactamente las mismas que aparecen en la película, me han hecho reconocer determinadas emociones, cansancios y sentimientos, y por ello, la película me ha tocado de una manera que me resulta muy difícil de explicar, porque ha habido escenas en las que he sentido como si algo me apretara por dentro, como si el pecho se hiciera más pequeño y respirar costara un poquito más.
Cuando una película consigue removerte de esa manera ya no puedes verla únicamente desde fuera… la terminas y te quedas pensando, y no sabes muy bien qué sientes, si alivio porque ha terminado, tristeza por todo lo que te ha hecho recordar o esa extraña sensación de descubrir que hay muchas personas atravesando situaciones que, a veces, creemos que solo nos han tocado a nosotras.
Es cierto que quizás yo hubiese ido un poco más lejos y me habría gustado que profundizara más en algunas de esas situaciones que pueden llegar a romper a una familia, alterar la vida de todos sus miembros, cambiar sus relaciones con los demás y dejar un desgaste emocional que no desaparece cuando la enfermedad termina, pero también entiendo que, si hubiera mostrado toda esa realidad con una crudeza todavía mayor, quizá habría sido una película casi insoportable de ver… y bastante difícil ha sido ya para mí en algunos momentos.
Las interpretaciones de Júlia Mascort y Tomás del Esnal están fuera de toda duda, pero quiero detenerme especialmente en Sonia Almarcha, porque Sonia Almarcha tiene algo que pocas intérpretes consiguen… parece que no está interpretando y en una historia como esta, donde las emociones están tan a flor de piel, esa naturalidad resulta fundamental. Su trabajo me ha parecido inmenso. Por supuesto, imposible no hablar de Laura Weissmahr, que vuelve a ganarme… poco más puedo decir ella, bueno, no es cierto… podría decir mucho y todo bueno.
Yo no moriré de amor me ha parecido una película sensible y muy humana, que me ha tocado, me ha removido y sobre todo, me ha hecho recordar y creo que su gran triunfo es su capacidad para romper la pantalla y abrazar a quienes hemos estado en esa trinchera. Marta Matute ha filmado un espejo doloroso pero necesario en el que podemos vernos reflejadas y darnos cuenta que no estamos solas en el cansancio ni en la culpa. Una película que raspa la memoria, que te obliga a respirar hondo al terminar de verla y que nos hace sentir que aunque la enfermedad arrase con todo, hay lazos que ninguna tormenta logrará borrar.




viernes, 2 de enero de 2026

Ena. La reina Victoria Eugenia





Año: 2025
Temporadas: 1 temporada (6 episodios)
País: España
Dirección: Javier Olivares (Creador), Anaïs Pareto Onghena y Estel Díaz
Guion: Javier Olivares, Isa Sánchez, Daniel Corpas y Pablo Lara
Música: Bronquio
Fotografía: Juan Carlos Franco y Carlos de Miguel
Reparto:
Kimberley Tell, Joan Amargós, Elvira Mínguez, Lucía Guerrero, Raúl Mérida, Juan Gea, María Morales, Pedro Mari Sánchez, Luisa Gavasa, Joaquín Notario, Mariano Peña, Jaume Madaula, Tomás del Estal...


Serie que narra la vida de Victoria Eugenia de Battenberg (Kimberley Tell), una joven aristócrata inglesa que, contra todo pronóstico, se convierte en reina consorte de España al casarse con el rey Alfonso XIII (Joan Amargós), en una boda marcada por un atentado que deja un profundo impacto personal y social.

La serie sigue su trayectoria desde sus inicios como princesa británica hasta su adaptación, siempre difícil, a la corte española: lucha por ser aceptada en una cultura ajena a la suya, se enfrenta a los rumores, prejuicios y tragedias familiares, y vive momentos clave de la historia europea —como las dos guerras mundiales, la Guerra Civil Española y la dictadura de Primo de Rivera— que transforman tanto su vida como la monarquía.


A pesar de no sentirse completamente querida ni integrada, Victoria Eugenia trata de ejercer su papel con dignidad en medio de escándalos, infidelidades del rey y el drama de transmitir la hemofilia a sus hijos, un pecado dinástico que carga con un peso enorme. Paralelamente, se la muestra como una mujer adelantada a su tiempo, con hábitos y valores poco habituales para la rigidez de la corte, y comprometida con labores sociales como la reconstrucción de la Cruz Roja en España.




Premio de la Unión de Actores y Actrices 2026 a la Mejor Actriz de reparto para Natalia Huarte





He visto Ena. La reina Victoria Eugenia con mucho interés pero también con bastante frustración. La historia que nos cuenta es tan potente que resulta imposible no dejarse llevar... una reina joven, extranjera, atrapada en una monarquía en decadencia, atravesando atentados, guerras, cambios de régimen y un exilio amargo. La vida de Victoria Eugenia tiene esa parte trágica y desdichada que atrae, casi irremediablemente.
La serie parte de la novela de Pilar Eyre y se pone el foco en la mujer herida, sola, engañada y emocionalmente rota, y bueno, es posible que así contada puede funcionar como entretenimiento... el problema aparece cuando ese material se traslada a una serie histórica sin una mirada más profunda. El guion y los diálogos se quedan cortos y simplifican demasiado las relaciones y los conflictos ante la falta de riesgo.
Hay además una mirada algo confusa sobre el personaje de Ena ya que parece que se insiste en presentarla como una mujer moderna por detalles externos pero su manera de asumir el matrimonio, la infidelidad constante de Alfonso XIII y el papel que se esperaba de ella como reina no se cuestionan de verdad.
Como serie de época, sin embargo, creo que cumple ya que está bien ambientada, el vestuario es correcto y el contexto histórico está más que claro. El periodo que abarca es tan intenso —la boda marcada por un atentado, la Primera Guerra Mundial, la Segunda República, la guerra civil, el exilio— que resulta casi imposible que la historia no despierte curiosidad por lo que la serie logra mantener el interés con una puesta en escena que, sin ser brillante, resulta aceptable.
En un país con una historia monárquica marcada por exilios, silencios y sombras, una serie así debería atreverse a incomodar un poco más... sin embargo, el tono general es demasiado suave y no termina de tomar partido y eso es lo que más me desconcierta, sobre todo sabiendo quién está detrás del proyecto. Al final, lo que queda es una serie que se deja ver pero que no se arriesga a contar algo verdaderamente incómodo ni a dotar de verdad y fuerza a una historia que lo tenía todo para ser mucho más potente y de la que esperaba más de ella.