Título original: La vita è bella
Año: 1997
Duración: 117 min.
País: Italia
Dirección: Roberto Benigni
Guion: Roberto Benigni y Vincenzo Cerami
Año: 1997
Duración: 117 min.
País: Italia
Dirección: Roberto Benigni
Guion: Roberto Benigni y Vincenzo Cerami
Música: Nicola Piovani
Fotografía: Tonino Delli Colli
Reparto:
Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes, Giustino Durano, Horst Buchholz, Lidia Alfonsi, Giuliana Lojodice...
Guido Orefice (Roberto Benigni) es un joven judío vital, optimista y desbordante de imaginación que llega a la ciudad de Arezzo con el sueño de abrir una librería. Guido se enamora perdidamente de Dora (Nicoletta Braschi), una profesora de buena familia a la que llama cariñosamente "Princesa". Guido logra conquistarla, se casan y tienen un hijo llamado Giosuè (Giorgio Cantarini).
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi en Italia, Guido y el pequeño Giosuè son detenidos y deportados a un campo de concentración nazi debido a su origen judío y Dora, a pesar de no ser judía, decide subirse voluntariamente al tren para no abandonar a su familia.
Una vez dentro del horror del campo, Guido toma la determinación absoluta de proteger la inocencia y la salud mental de su hijo. Para lograrlo, utiliza su desbordante imaginación para hacerle creer al niño que todo es un complejo y emocionante juego de estrategia.
Oscar 1999 al Mejor Actor Principal para Roberto Benigni
Oscar 1999 a la Mejor Película Internacional
Oscar 1999 a la Mejor Banda Sonora
Goya 2000 a la Mejor Película Europea
BAFTA 1999 al Mejor Actor para Roberto Benigni
Premio César 1999 al Mejor Film Extranjero
Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 1998
Premio del Cine Europeo 1998 a la Mejor Película
Premio del Cine Europeo 1998 al Mejor Actor para Roberto Benigni
Premio del Público a la Mejor Película en el Festival de Toronto 1998
Premio del Sindicato de Actores (SAG) 1998 al Mejor Actor de Largometraje para Roberto Benigni
Premio Logro Especial de la National Board of Review Award (Asociación de Críticos Norteamericanos) 1998
Premio del Cine Alemán 1999 a la Mejor Película Extranjera
Premio del Sindicato de Críticos de Cine Francés 1999 al Mejor Film Extranjero
Premio David di Donatello 1998 a la Mejor Película
Premio David di Donatello 1998 al Mejor Director
Premio David di Donatello 1998 al Mejor Actor para Roberto Benigni
Premio David di Donatello 1998 al Mejor Guion
Premio David di Donatello 1998 a la Mejor Fotografía
Premio David di Donatello 1998 al Mejor Vestuario
Premio David di Donatello 1998 a la mejor Producción
Premio David di Donatello 1998 al Mejor Diseño de Producción/Escenografía
Critics Choice Award 1998 a la Mejor Película de Habla no Inglesa
Premio de la Asociación de Críticos de Chicago 1998 a la Mejor Película Extranjera
Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos 1999 a la Mejor Película Extranjera
Premio Lumière 1998 a la Mejor Película Extranjera
Rosa de Sant Jordi a la Mejor Película Extranjera en los Premio Sant Jordi 1999
La vida es bella comienza casi como un cuento… con el amor, el humor y la imaginación ocupándolo todo y poco a poco nos lleva hacia uno de los episodios más terribles de nuestra historia.
Guido llega a la vida de Dora como llegan algunas personas que parecen llevar dentro una pequeña revolución… es divertido, impulsivo, soñador, capaz de convertir cualquier situación cotidiana en una aventura. Entre juegos, casualidades y ocurrencias nace una historia de amor preciosa y durante buena parte de la película, Benigni consigue que la vida parezca bella de verdad.
Pero la historia cambia… el fascismo y la persecución de los judíos entran en escena y aquella felicidad empieza a resquebrajarse. Guido, su hijo Giosuè y otros prisioneros son llevados a un campo de concentración y Guido decide que su hijo no debe conocer la verdadera dimensión de lo que está ocurriendo. Para protegerlo, transforma el horror en un juego… las órdenes, el miedo, el hambre y la amenaza de muerte pasan a formar parte de una historia inventada en la que hay que conseguir puntos para ganar un supuesto premio final.
Benigni consigue algo extraordinariamente difícil… arrancar momentos de ternura y hasta de humor en un escenario donde parece que ya no queda lugar para sonreír. Sin embargo, también creo que hay que mirar esta película con cierta distancia, porque La vida es bella ha recibido críticas precisamente por eso… por presentar el horror del campo de concentración a través de una mirada tan amable, tan fantástica y tan luminosa y entiendo perfectamente esa incomodidad.
Es cierto que yo no creo que la película pretenda negar el horror… al contrario, el horror está siempre presente, aunque Guido intente que su hijo no pueda verlo ni sentirlo, pero sí pienso que la forma elegida por Benigni puede causar cierta desazón para algunas personas. Aun así, personalmente me quedo con la idea de que cuando ya no podemos cambiar el mundo, todavía podemos decidir qué hacemos con el pequeño espacio que nos ha tocado vivir… podemos cuidar, podemos acompañar, podemos inventar un juego, contar una historia, regalar una sonrisa o hacer cualquier cosa que consiga que alguien que queremos tenga un poco menos de miedo.
Guido no salva a su hijo del horror… lo que intenta es salvarlo, durante el mayor tiempo posible, de la conciencia de ese horror, por eso pienso que la película termina siendo también una defensa de la vida frente a quienes intentan destruirla. Una pequeña rebelión contra el odio, contra el fascismo, contra cualquier ideología que decida que unas vidas valen menos que otras.
El amor también puede ser una forma de resistencia y la imaginación puede convertirse en refugio.
Roberto Benigni sorprendió con una película que fue capaz de unir humor, amor y tragedia sin parecerse demasiado a ninguna otra y al final, estamos ante la historia de un padre intentando decirle a su hijo, que hasta el último instante, todavía hay motivos para seguir creyendo en la vida.
















