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viernes, 21 de agosto de 2026

Casablanca






Año: 1942
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Michael Curtiz
Guion: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch
Música: Max Steiner
Fotografía: Arthur Edeson
Reparto:
Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Dooley Wilson, Joy Page, John Qualen, Leonid Kinskey...


Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad marroquí de Casablanca, controlada por la Francia de Vichy, se convierte en el destino desesperado de miles de refugiados que intentan huir del régimen nazi con la esperanza de llegar a Lisboa y, finalmente, a América. El epicentro de esta red de intrigas es el Rick's Café Américain, un club regentado por Rick Blaine (Humphrey Bogart), un cínico y amargado expatriado norteamericano que jura mantenerse neutral ante el conflicto político.


La calculada frialdad de Rick se desmorona por completo cuando aparece en su local su antiguo y gran amor, Ilsa Lund (ingrid Bergman), acompañada de su esposo, Victor Laszlo (Paul Henreid), un célebre e idealista líder de la resistencia checa perseguido por la Gestapo.

Ilsa y Laszlo necesitan desesperadamente unos salvoconductos inestimables para poder escapar de la ciudad, unos visados legales que, por azares del destino, están escondidos en el café de Rick.


A partir de ese reencuentro, Rick se debate en un doloroso conflicto: usar los documentos para huir con la mujer de sus sueños, a la que nunca pudo olvidar desde su idilio en París, o sacrificarse por el bien común ayudando a escapar al hombre que lidera la lucha contra el nazismo.




Oscar 1944 a la Mejor Película
Oscar 1944 a la Mejor Dirección
Oscar 1944 al Mejor Guion




Casablanca es una película que consigue escapar de etiquetas superfluas para convertirse en una historia eterna… cada vez que la veo tengo la sensación de estar entrando en un café que ya conozco desde hace tiempo, lleno de humo, copas, secretos y despedidas, donde el pasado vuelve a llamar a la puerta cuando menos se le espera y cómo siempre, vuelvo a quedarme atrapada desde el primer minuto, en la que sin duda es una de las mejores películas de todos los tiempos.
Michael Curtiz consigue contar una historia que lo tiene todo… su trabajo es extraordinario y la película funciona como un mecanismo perfecto, aunque detrás de esa aparente perfección hubo un rodaje bastante menos ordenado de lo que podemos imaginar.
El guion partía de una obra de teatro que nunca llegó a estrenarse, Everybody Comes to Rick's, y durante el rodaje se fueron haciendo cambios prácticamente sobre la marcha… incluso Ingrid Bergman rodó buena parte de sus escenas sin saber con cuál de los dos hombres terminaría por irse su personaje.
Aunque la historia nos lleva hasta una Casablanca exótica, oscura y magnética, la película se rodó completamente en California, en los estudios de Warner Bros. y en el aeropuerto de Van Nuys. Ninguno de los protagonistas llegó a conocer la verdadera Casablanca durante el rodaje… incluso el avión que aparece en ese inolvidable final no era un avión real, sino una maqueta, utilizada junto a la perspectiva y la colocación de los extras para crear la ilusión de que estábamos ante un avión de verdad… y funciona, fundiona porque en Casablanca la magia también consiste en hacernos creer que nosotros mismos estamos allí siendo testigos de esa despedida.
Estamos en diciembre de 1941, en una ciudad convertida en refugio y frontera para personas que huyen de la guerra. Por allí pasan exiliados, espías, contrabandistas, delincuentes, nazis y miembros de la Resistencia y en medio de todo ese mundo está Rick Blaine, interpretado por Humphrey Bogart, un hombre aparentemente frío, distante y desencantado que ha construido una especie de refugio para no volver a enfrentarse a sus propios sentimientos. Pero el pasado tiene una manera muy particular de regresar… y lo hace con Ilsa.
Ingrid Bergman ilumina la pantalla con esa mezcla de fragilidad, tristeza, fuerza y una emoción que parece estar siempre a punto de desbordarse. Tiene unos primeros planos impresionantes, especialmente los de la escena final con una iluminación, no sé si tecnicamente perfecta… para mí lo es.
Rick e Ilsa representan una historia de amor que no necesita un final feliz para convertirse en eterna. Se han amado, se han perdido y vuelven a encontrarse cuando la vida ha cambiado las reglas del juego.
Pocas películas han conseguido dejar tantas escenas, frases y momentos en la memoria cinematográfica, pero Casablanca no vive solamente de sus frases inolvidables… vive también de las miradas, de los silencios, de la música, de los personajes que entran y salen del café, de esa sensación constante de que cualquier encuentro puede ser también una despedida.
Y luego está As Time Goes By… esa canción que atraviesa toda la película como un hilo que une el pasado con el presente y que inevitablemente me lleva directamente a ese piano, a Sam, a Rick e Ilsa, a todo aquello que fuimos y que de alguna manera sigue viviendo dentro de nosotros.
El tiempo pasa, las películas envejecen, pero el Rick's Café permanece abierto y mientras sigan sonando las notas del piano de Sam, siempre nos quedará el consuelo de saber que, en algún rincón de la memoria, París nunca dejará de existir. Curtiz nos regaló un refugio contra el olvido, un lugar brumoso y perfecto al que siempre querremos regresar, porque aunque conozcamos el desenlace de memoria y sepamos que esa despedida es inevitable, cada vez que vuelvo a ver la película me descubro deseando que el avión nunca llegue a despegar.

"El mundo desmoronándose y escogimos este momento para enamorarnos".





domingo, 9 de agosto de 2026

Atlantis





Año: 1913
Duración: 120 min.
País: Dinamarca
Dirección: August Blom
Guion: August Blom y Karl-Ludwig Schröder
Fotografía: Johan Ankerstjerne
Reparto:
Olaf Fønss, Ida Orloff, Ebba Thomsen, Torben Meyer, Svend Bille, Michael Curtiz...


El doctor Friedrich von Kammacher (Olaf Fønss) es un joven biólogo sumido en una profunda crisis existencial tras el rechazo de sus investigaciones científicas y el internamiento de su esposa en una institución psiquiátrica.


Buscando evadirse y recuperar la alegría de vivir, viaja a Berlín. Allí queda completamente fascinado por Ingigerd Hahlstrøm (Ida Orloff), una joven y enigmática bailarina de cabaret.


Cuando se entera de que ella planea viajar en una gira hacia los Estados Unidos, Friedrich decide subir a bordo del mismo transatlántico comercial con destino a Nueva York. A mitad de la travesía por el océano Atlántico, el gigantesco navío choca accidentalmente con un objeto flotante y comienza a hundirse trágicamente en alta mar.


En medio del pánico masivo, Friedrich logra rescatar a Ingigerd en uno de los pocos botes salvavidas. Ya en tierras americanas, el protagonista deberá recuperarse física y mentalmente de las secuelas del naufragio, encontrando un nuevo rumbo para su destino gracias al apoyo de una bondadosa escultora llamada Eva Burns (Ebba Thomsen).




Estamos ante una ambiciosa producción danesa de cine mudo que hoy resulta especialmente interesante por su mezcla de drama, romance y catástrofe… y porque se adelantó a muchas de las películas de grandes naufragios que vendrían después.
La película está basada en la novela de Gerhart Hauptmann y cuenta la historia del doctor Friedrich Kammacher, un hombre completamente desorientado después de que su matrimonio termine de una forma trágica. Su mujer ha perdido la razón y él decide alejarse de todo, buscando en otros lugares una vida diferente. En ese camino aparecen varias mujeres que despiertan su interés, especialmente Ingigerd, una bailarina a la que conoce durante un espectáculo… su atracción por ella hará que la siga hasta América.
Lo cierto es que la historia personal del doctor no me ha terminado de convencer… es un hombre atormentado, inseguro y bastante perdido, que parece ir de un lado para otro intentando escapar de una vida que ya no soporta. Las mujeres que aparecen en su camino representan una especie de promesa de cambio, pero su comportamiento termina resultando bastante repetitivo. La película gira demasiado tiempo alrededor de sus dudas sentimentales y eso hace que se me haya hecho lenta y algo pesada.
Sin embargo, las imágenes del hundimiento son, para una película de 1913, realmente impresionantes… se utilizaron cientos de extras y escenas rodadas en un barco real para conseguir que aquella tragedia tuviera la mayor apariencia de realidad posible.
Resulta inevitable verla pensando en el Titanic, que se había hundido apenas un año antes. En su momento, Atlantis recibió críticas precisamente por eso y llegó a ser considerada una película oportunista, pero realmente la novela de Hauptmann en la que está basada la película había sido escrita antes de aquella tragedia.
Investigando un poco en la historia de la película me he encontrado con el dato de que entre los colaboradores de August Blom estaba un joven húngaro llamado Mihály Kertész… muchos años después se marcharía a Hollywood y sería conocido como Michael Curtiz, el director de Casablanca.
No hay duda que Atlantis fue una producción enorme para su época con unos fabulosos escenarios exteriores con una combinación de planos generales fantásticos pero aun así, para mí, el drama sentimental del doctor Kammacher ocupa demasiado espacio y no consigue mantener mi interés durante todo el metraje.
He de reconocer que no es una de las películas mudas que más me han gustado, sobre todo por su ritmo y por una historia personal que se me ha hecho demasiado larga, pero entiendo perfectamente su importancia. Atlantis es una película arriesgada, espectacular para el momento en que fue rodada y especialmente valiosa por esas escenas del naufragio que todavía hoy consiguen transmitir cierta sensación de angustia. Más de un siglo después, quizá no sorprenda tanto por su historia, pero sí por comprobar hasta dónde podía llegar el cine cuando apenas estaba empezando a descubrir todo lo que era capaz de hacer.