Título original: Psycho
Año: 1960
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alfred Hitchcock
Guion: Joseph Stefano
Año: 1960
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alfred Hitchcock
Guion: Joseph Stefano
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: John L. Russell
Reparto:
Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, Vera Miles, John McIntire, Martin Balsam, Simon Oakland, Patricia Hitchcock...
Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, Vera Miles, John McIntire, Martin Balsam, Simon Oakland, Patricia Hitchcock...
Marion Crane (Janet Leigh) es una joven secretaria de Phoenix agobiada por las deudas y el deseo de casarse con su novio que decide cometer un acto impulsivo: robar 40.000 dólares en efectivo de la inmobiliaria donde trabaja. Tras huir de la ciudad en su coche, una intensa tormenta la obliga a desviarse de la carretera principal.
Exhausta, decide pasar la noche en un apartado y decadente motel de carretera: el Bates Motel. Allí es atendida por Norman Bates (Anthony Perkins), un joven tímido, callado y aparentemente inofensivo que vive en la gran casa sombría que corona la colina junto a su controladora y posesiva madre.
Tras mantener una cena informal y una reveladora conversación con Norman, Marion decide ducharse en su habitación para limpiar sus culpas antes de regresar a devolver el dinero. En ese instante, una figura en las sombras asalta el baño, desatando una brutal cadena de acontecimientos que obligará a su hermana Lila y a un detective privado a emprender una angustiosa búsqueda de su paradero.
Globo de Oro 1960 a la Mejor Actriz de Reparto para Janet Leigh
Alfred Hitchcock consiguió con esta película algo que muy pocos directores han logrado… convertir una historia aparentemente sencilla en una experiencia que todavía hoy consigue incomodarme, sorprenderme y mantenerme en tensión. Para mí, es una de sus obras más importantes y una de esas películas que explican perfectamente por qué Hitchcock sigue siendo un nombre imprescindible cuando hablamos de cine.
La película, escrita por Joseph Stefano a partir de la novela de Robert Bloch publicada en 1959, comienza siguiendo los pasos de Marion Crane, una mujer que toma una decisión que cambiará por completo su vida. A partir de ahí, Hitchcock va llevando la historia por caminos que prefiero no desvelar, porque buena parte de la grandeza de Psicosis está precisamente en dejarse sorprender por lo que ocurre… y eso es algo que consigue hacer incluso cuando ya conocemos la película por haberla visto miles de veces y sabemos perfectamente hacia dónde nos lleva y qué va a pasar.
Me impresiona la manera en la que Hitchcock consigue crear una sensación de inquietud constante… en cada rincón, en cada silencio, en cada mirada. No necesita recurrir continuamente a darte sustos porque sabe que muchas veces es mucho más inquietante aquello que imaginamos que aquello que vemos y claro, si hablamos de escenas imposible no hablar de la escena de la ducha. Pocas secuencias han alcanzado una dimensión tan grande dentro de la historia del cine… es imposible hablar de Psicosis sin pensar en esos pocos minutos que terminaron convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de Hitchcock y del cine.
También hay que destacar la música de Bernard Herrmann, que para mí es fundamental para crear esa sensación de peligro que recorre toda la película y las interpretaciones de Anthony Perkins y Janet Leigh terminan de darle personalidad a una historia perturbadora.
Pero, por encima de todo, está Hitchcock. Su manera de entender el suspense, de jugar con nuestros miedos y de hacernos partícipes de lo que sucede convierte Psicosis en mucho más que una película de terror… Hitchcock entiende como nadie que el espectador también forma parte de la historia y juega con nosotros para hacernos sentir vulnerables, haciéndonos mirar, a pesar del paso de los años, la puerta del baño con cierta desconfianza.
Psicosis no es solo un clásico indiscutible… es la prueba definitiva del genio de un director que supo diseccionar los miedos humanos y proyectarlos en la pantalla como nadie volverá a hacerlo. Absolutamente imprescindible.

















