Mostrando entradas con la etiqueta Rudy Bond. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rudy Bond. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de junio de 2026

Doce hombres sin piedad





Título original: 12 Angry Men
Año: 1957
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Sidney Lumet
Guion: Reginald Rose
Música: Kenyon Hopkins
Fotografía: Boris Kaufman
Reparto:
Henry Fonda, Lee J. Cobb, Jack Warden, E.G. Marshall, Martin Balsam, Ed Begley, John Fiedler, Robert Webber, Jack Klugman, George Voskovec, Joseph Sweeney, Edward Binns, Rudy Bond...


Ambientado en una claustrofóbica sala de deliberaciones, doce miembros de un jurado deben decidir por unanimidad si condenan a muerte a un joven acusado de asesinar a su padre. Al inicio, once de ellos votan "culpable" para acabar rápido, pero el jurado número 8 (Henry Fonda) vota "inocente", exigiendo un debate serio al albergar una duda razonable sobre las pruebas.


A través de una discusión milimétrica, este único hombre va desmontando los testimonios de la acusación, obligando al resto a enfrentarse a sus propios prejuicios raciales, traumas y contradicciones.




BAFTA 1958 al Mejor Actor Extranjero para Henry Fonda
Oso de Oro 1957 a la Mejor Película en el Festival Internacional de Berlín
Premio OCIC en el Festival Internacional de Berlín 1957
Premio del Sindicato de Guionistas (WGA) 1958 al Mejor Guion de Drama




Doce hombres sin piedad, dirigida por Sidney Lumet, es una extraordinaria película que nos cuenta la historia, que transcurre prácticamente toda en una única sala, donde doce miembros de un jurado deben decidir si un joven acusado de matar a su padre es culpable o inocente... si el veredicto es de culpabilidad, la condena será la pena de muerte.
Desde el primer momento parece que la decisión está tomada... once hombres quieren votar culpable y terminar cuanto antes, sin embargo, el jurado número 8 se niega a dar por cerrado el asunto. No asegura que el acusado sea inocente, pero sí cree que existe una duda razonable que merece ser discutida y a partir de ese instante comienza un intenso intercambio de opiniones que poco a poco va cambiando el rumbo de la deliberación.
Una de las cosas que hace grande a esta película es que todo lo que sabemos llega a través de las palabras de los personajes, y aun así... la historia resulta absorbente. Cada detalle que sale a la luz te obliga a replantearte lo que parecía evidente, y al final, acabas sintiéndote una integrante más de ese jurado, analizando cada argumento y cuestionando cada prueba.
Además de plantear un interesante debate sobre la justicia, a medida que avanza la discusión, salen a la superficie prejuicios, resentimientos, miedos y experiencias personales que influyen en la forma de juzgar a los demás.
Resulta admirable comprobar cómo Sidney Lumet logra tanto con recursos tan sencillos... su puesta en escena demuestra que una gran película no depende del presupuesto, sino de una buena historia y de saber contarla.
Casi siete décadas después de su estreno, sigue conservando toda su fuerza y continúa siendo una referencia imprescindible dentro del cine judicial. Para mí, es una de las películas que deberían verse al menos una vez en la vida... o dos.... o tres... o las que te apetezca, ya que me parece una lección magistral sobre cómo contar una historia y, al mismo tiempo, una mirada crítica sobre la sociedad y la justicia.
Lumet convierte su ópera prima en un prodigio cinematográfico con solo doce sillas, una bombilla desnuda y la inmensa valentía de un hombre dispuesto a encender la luz en mitad de la sombra.




domingo, 5 de abril de 2026

El padrino





Título original: The Godfather
Año: 1972
Duración: 175 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Francis Ford Coppola
Guion: Francis Ford Coppola y Mario Puzo
Música: Nino Rota
Fotografía: Gordon Willis
Reparto:
Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert DuvallDiane KeatonJohn CazaleTalia Shire, Richard S. Castellano, Sterling Hayden, Gianni Russo, Rudy Bond, John Marley, Richard Conte...


Nueva York de la posguerra, el clan de los Corleone es una de las "Cinco Familias" de la mafia ítalo-americana. El patriarca, Don Vito Corleone (Marlon Brando), es un hombre poderoso, respetado y temido que rige su imperio bajo un estricto código de honor y lealtad familiar.

El conflicto estalla cuando Don Vito se niega a entrar en el emergente negocio del narcotráfico, lo que provoca un brutal atentado contra su vida y desata una guerra sangrienta entre las familias rivales.


Ante la debilidad de su padre y la impulsividad de su hermano mayor, Sonny, el hijo menor de Vito, Michael Corleone (Al Pacino) —un héroe de guerra que inicialmente quería mantenerse al margen de los negocios turbios de su padre—, se ve obligado a tomar las riendas.




Oscar 1973 a la Mejor Película
Oscar 1973 al Mejor Actor Principal para Marlon Brando
Oscar 1973 al Mejor Guion Adaptado
Globo de Oro 1973 a la Mejor Película de Drama
Globo de Oro 1973 a la Mejor Dirección
Globo de Oro 1973 al Mejor Actor Principal de Drama para Marlon Brando
Globo de Oro 1973 al Mejor Guion
Globo de Oro 1973 a la Mejor Banda Sonora Original
Premio Anthony Asquith a la Mejor Música en los BAFTA 1973
Sindicato de Guionistas (WGA) 1973 al Mejor Guion Adaptado de Drama
Premio del Círculo de Críticos de Nueva York 1972 al Mejor Actor de Reparto para Robert Duvall


National Society of Film Critics Award 1972 al Mejor Actor para Al Pacino
National Board of Review (Asociación de Críticos Norteamericanos) 1972 al Mejor Actor Secundario para Al Pacino


Premio David di Donatello 1973 al Mejor Film Extranjero
Premio David di Donatello 1973 Premio Especial para Al Pacino
Directors Guild of America Award (DGA) 1972 a la Mejor Dirección/Película




Hay películas que parecen intocables, que todo el mundo las clasifica y las eleva a lo más alto del olimpo cinematográfico y que no puedes decir nada malo de ellas porque una avalancha de "sabios" se te echan encima... pues a mi me pasa eso con El padrino, película basada en la novela de Mario Puzo,
No puedo decir que sea una mala película, ni de lejos. Marlon Brando está enorme y Al Pacino está fantástico, al igual que la espectacular banda sonora, la ambientación y frases que ya forman parte de la cultura popular... sí, lo sé, todo encaja y aparentemete es perfecto, pero a mí se me ha quedado un poco atragantada, especialmente porque no hay un momento que pueda decir que me ha atravesado el alma y me haya hecho sentir, y hecho en falta ese pequeño "click" que hace que una historia te toque por dentro.
El cine no es una fórmula exacta, aunque haya quien lo crea así... no funciona como una suma de elementos bien hechos que automáticamente te llevan a emocionarte. Puedes tener grandes interpretaciones, una dirección impecable, una fotografía preciosa… y aun así no conectar... y al final, lo que importa es lo que te provoca, lo que te hace sentir y eso no se puede medir.
Por eso, aunque entiendo perfectamente por qué El padrino está donde está y por qué tanta gente la considera una obra enorme, yo no consigo colocarla en ese lugar. La veo como una película muy bien hecha, pero no como una de esas que me remueven por dentro o que se me quedan grabadas para siempre.
No la recuerdo por una escena concreta, ni por un instante que me haya dejado sin palabras. La recuerdo como un todo correcto, casi impecable… pero sin ese latido que, para mí, marca la diferencia... y al final, en algo tan personal como el cine, como en casi todo en esta vida, las emociones son las que te hacen moverte y expresarte.