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viernes, 16 de octubre de 2026

Carole Lombard






Nombre completo: Jane Alice Peters
Nacimiento: 6 de octubre de 1908, Fort Wayne, Indiana, Estados Unidos
Fallecimiento: 16 de enero de 1942, Nevada, Estados Unidos
Nacionalidad: Estadounidense
Años de actividad: 1921–1942
Cine: 56 largometrajes y 18 cortometrajes
Premios Óscar: 1 nominación al Óscar



Jane Alice Peters nació el 6 de octubre de 1908 en Fort Wayne, Indiana. Con el tiempo, el mundo entero la conocería como Carole Lombard, un nombre que terminaría asociado a algunas de las comedias más brillantes del Hollywood clásico, pero antes de convertirse en estrella fue una niña que disfrutaba jugando al aire libre, practicando deportes y correteando por su barrio.
Sus padres se separaron cuando ella era pequeña y su madre, Elizabeth Knight Peters, se trasladó con sus hijos a California… Los Ángeles sería el lugar donde Jane crecería y donde, casi por casualidad, comenzaría su relación con el cine.
En 1921, cuando todavía era una niña, el director Allan Dwan se fijó en ella mientras jugaba al béisbol con otros chicos del vecindario. Le ofreció un pequeño papel en A Perfect Crime… tenía apenas doce años y después de esa película volvió durante un tiempo a su vida cotidiana y siguió estudiando, pero el cine había aparecido en su camino y ya no desaparecería.
En 1925 consiguió nuevas oportunidades y comenzó a trabajar con mayor regularidad. Durante aquellos primeros años utilizó el nombre de Carol Lombard y participó en producciones mudas, muchas veces en papeles pequeños… la industria era exigente, las oportunidades podían desaparecer de un día para otro y nadie podía asegurarle que llegaría a ser una actriz importante, además, su rostro sufrió una lesión en un accidente de automóvil que requirió una intervención quirúrgica y dejó una pequeña cicatriz, circunstancia que complicó temporalmente sus posibilidades profesionales en una industria que prestaba una atención enorme a la apariencia de sus estrellas.
A finales de los años veinte, Carole Lombard participó en numerosas comedias cortas vinculadas al productor Mack Sennett, conocido por su escuela de humor físico y situaciones disparatadas… aquella experiencia le permitió trabajar con rapidez, dominar los tiempos cómicos y aprender a reaccionar con naturalidad ante las situaciones más absurdas.
Con la llegada del cine sonoro, Lombard logró dar el salto a producciones más importantes… su voz, su ritmo al hablar y su facilidad para la réplica encajaban muy bien con las nuevas comedias de Hollywood.
Durante los primeros años treinta intervino en títulos como The Arizona Kid, Man of the World, Virtue y No Man of Her Own. Fue precisamente esta última película, estrenada en 1932, la que la unió profesionalmente a Clark Gable, aunque entonces ninguno de los dos podía imaginar lo que aquella relación acabaría significando en sus vidas.
Carole estaba dejando atrás los papeles secundarios… tenía una belleza muy particular, pero lo que realmente la diferenciaba era su personalidad.
El año 1934 fue decisivo… Twentieth Century, dirigida por Howard Hawks y protagonizada junto a John Barrymore fue uno de los títulos fundamentales de la llamada screwball comedy, un tipo de comedia que jugaba con los enfrentamientos amorosos, los diálogos veloces y las situaciones extravagantes y Lombard encajó en aquel universo como si hubiera nacido para él.
Después llegaron películas como Hands Across the Table (1935), junto a Fred MacMurray, y Love Before Breakfast (1936), que consolidaron su posición como una de las grandes comediantes de su generación… Carole Lombard tenía algo que resulta difícil de explicar con palabras… una especie de electricidad. 
Pero si hay una película que permite comprender por qué Carole Lombard ocupa un lugar tan especial en la historia del cine, esa es My Man Godfrey, dirigida en 1936 por Gregory La Cava… donde Lombard está extraordinaria y donde coincide junto a William Powell, su ex marido. Se habían casado en 1931 y se divorciaron en 1933, pero conservaron una relación profesional excelente que se ve representada en la pantalla y que fue fundamental para el éxito de la película.
Por esta interpretación, Carole recibió su única nominación al Óscar como mejor actriz… no ganó, pero su trabajo permanece entre los grandes trabajos de la comedia clásica estadounidense.
En aquellos años, su popularidad creció hasta convertirla en una de las intérpretes mejor pagadas de Hollywood.
La historia de Carole Lombard también está ligada a Clark Gable, uno de los grandes galanes de Hollywood y una estrella que parecía tenerlo todo… fama, atractivo y una carrera extraordinaria.
Se conocieron durante el rodaje de No Man of Her Own, en 1932. En aquella película compartieron pantalla, aunque su relación sentimental no comenzó entonces, fue con el paso de los años que volvieron a encontrarse y terminaron enamorándose.
Se casaron el 29 de marzo de 1939, en una ceremonia privada en Kingman, Arizona. Para entonces, ambos eran estrellas consolidadas y su relación parecía encontrar un espacio propio lejos del ruido de Hollywood.
A finales de los años treinta, Lombard continuó demostrando que podía interpretar registros diferentes ya que Lombard quería que la tomaran en serio también como actriz dramática. Su carrera fue demasiado corta para saber hasta dónde habría llegado en ese terreno, pero algunas de sus últimas interpretaciones demuestran que tenía recursos para mucho más que la comedia.
Su última película fue To Be or Not to Be, dirigida en 1942 por Ernst Lubitsch y protagonizada junto a Jack Benny, una película extraordinaria en la que Lombard está llena de vida pero desgraciadamente la película se estrenó después de su muerte… estamos contemplando a una actriz en plena madurez artística, sin saber que aquella sería su última interpretación.
El 16 de enero de 1942, Carole Lombard regresaba a California después de participar en un acto de promoción de bonos de guerra en su estado natal, Indiana. Durante el vuelo, el avión en el que viajaba se estrelló contra una montaña cerca de Las Vegas, en Nevada… tenía 33 años y su madre también murió en el accidente, junto con las demás personas que viajaban a bordo.
La noticia conmocionó a Hollywood... la tragedia puso fin a una carrera que había recorrido, en poco más de dos décadas, el camino desde el cine mudo hasta algunas de las películas más memorables del sonoro.
Es difícil no preguntarse qué habría ocurrido si hubiera vivido más tiempo. Tal vez habría protagonizado grandes dramas, quizá habría seguido perfeccionando su comedia o habría sorprendido al público con personajes que ni siquiera podemos imaginar, pero la historia no nos dió esa oportunidad, aunque nos dejó sus películas y su risa.
Carole Lombard se quedó atrapada en un destello de luz imperecedero… en un medio que solía exigir a las divas una rigidez de porcelana, ella prefirió encender las salas con la irreverencia de su risa y una energía eléctrica que dinamitó el Hollywood de su tiempo. Su trágico final supuso la dolorosa congelación de un plano secuencia interrumpido en su momento de máxima plenitud artística. El estreno póstumo de To Be or Not to Be no hizo sino evidenciar la paradoja de su mito… contemplar en movimiento a un torbellino lleno de vida que la realidad ya había arrebatado de la tierra.
El avión en el que viajaba pudo quebrar sus pasos en las montañas de Nevada, pero su silueta sigue cruzando el encuadre eterno de la historia del cine… libre, indomable y regalándole al tiempo la belleza eterna de su última gran carcajada.



La filmografía de Carole Lombard comprende largometrajes, cortometrajes y algunas apariciones sin acreditar.

Largometrajes
1921
  • A Perfect Crime — su debut cinematográfico, acreditada como Jane Peters
1924
  • Gold Heels — aparición sin acreditar
1925
  • Dick Turpin    
  • Gold and the Girl    
  • Pretty Ladies    
  • Marriage in Transit    
  • Hearts and Spurs    
  • Durand of the Bad Lands    
  • The Plastic Age
1926
  • The Road to Glory    
  • The Johnstown Flood
1927
  • The Fighting Eagle    
  • My Best Girl
1928
  • The Divine Sinner    
  • Power    
  • Me, Gangster    
  • Show Folks    
  • Ned McCobb's Daughter
1929
  • High Voltage    
  • Big News    
  • The Racketeer
1930
  • The Arizona Kid    
  • Safety in Numbers    
  • Fast and Loose
1931
  • It Pays to Advertise    
  • Man of the World    
  • Ladies' Man    
  • Up Pops the Devil    
  • I Take This Woman
1932
  • No One Man    
  • Sinners in the Sun    
  • Virtue    
  • No More Orchids    
  • No Man of Her Own
1933
  • From Hell to Heaven    
  • Supernatural    
  • The Eagle and the Hawk    
  • Brief Moment    
  • White Woman
1934
  • Bolero    
  • We're Not Dressing    
  • Twentieth Century    
  • Now and Forever    
  • Lady by Choice    
  • The Gay Bride
1935
  • Rumba    
  • Hands Across the Table
1936
  • Love Before Breakfast    
  • The Princess Comes Across    
  • My Man Godfrey
1937
  • Swing High, Swing Low    
  • Nothing Sacred    
  • True Confession
1938
  • Fools for Scandal
1939
  • Made for Each Other    
  • In Name Only
1940
  • Vigil in the Night    
  • They Knew What They Wanted
1941
  • Mr. & Mrs. Smith
1942
Cortometrajes
Lombard también participó en numerosos cortometrajes durante su etapa muda, especialmente en producciones cómicas. Entre los títulos más destacados figuran:

  • Smith's Pony (1927)    
  • Gold Digger of Weepah (1927)    
  • The Girl from Everywhere (1927)    
  • Run, Girl, Run (1928)    
  • The Beach Club (1928)    
  • Smith's Army Life (1928)    
  • The Best Man (1928)    
  • The Swim Princess (1928)    
  • The Bicycle Flirt (1928)    
  • The Girl from Nowhere (1928)    
  • His Unlucky Night (1928)    
  • Smith's Restaurant (1928)    
  • The Campus Vamp (1928)    
  • Motorboat Mamas (1928)    
  • Hubby's Weekend Trip (1928)    
  • The Campus Carmen (1928)    
  • Matchmaking Mamma (1929)    
  • Don't Get Jealous (1929)




Carole Lombard murió cuando todavía tenía tanta vida por delante… no pudo conocer la evolución del cine que ayudó a transformar ni descubrir qué otros personajes habría interpretado con el paso de los años.  Su historia terminó demasiado pronto, pero su cine sigue entre nosotros y cada vez que la vemos en una película, durante unos instantes… parece que el tiempo no ha pasado.




sábado, 25 de julio de 2026

Ser o no ser





Título original: To Be or Not to Be
Año: 1942
Duración: 99 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ernst Lubitsch
Guion: Edwin Justus Mayer
Fotografía: Rudolph Maté
Reparto:
Carole Lombard, Jack Benny, Robert Stack, Stanley Ridges, Felix Bressart, Lionel Atwill, Sig Ruman, Tom Dugan, Charles Halton, George Lynn, Henry Victor, Maude Eburne, Halliwell Hobbes, Miles Mander...


Varsovia en 1939, justo durante la invasión y posterior ocupación alemana. Joseph (Jack Benny) y Maria Tura (Carole Lombard) son un matrimonio de actores y las vanidosas estrellas de una compañía de teatro local. Mientras Joseph interpreta el famoso monólogo de Hamlet de Shakespeare, Maria aprovecha para recibir en su camerino las visitas de Stanislav Sobinski (Robert Stack), un joven y apuesto piloto de la aviación polaca.


Cuando estalla la guerra, el piloto huye a Inglaterra junto a la resistencia, pero allí descubre una terrible amenaza: el respetado profesor Alexander Siletsky (Stanley Ridges) es en realidad un espía doble al servicio de la Gestapo. Siletsky viaja de regreso a Varsovia con una lista detallada que contiene los nombres de los familiares de los aviadores polacos y los líderes de la resistencia clandestina, lo que significaría su ejecución inmediata.


Para evitar la catástrofe, Sobinski se lanza en paracaídas sobre Polonia y contacta con Maria Tura. A partir de ese momento, toda la compañía teatral decide usar sus dotes de actuación, sus armarios de vestuario militar y los decorados de una obra censurada sobre Adolf Hitler para montar una farsa monumental.


Los actores se disfrazan de altos mandos de las SS y de la Gestapo para interceptar al traidor, infiltrarse en el cuartel general nazi y salvar a la resistencia polaca.




Premio Especial del Jurado en los Premios Sant Jordi 1970





Pocas veces una película consigue hacerte reír mientras habla de uno de los momentos más oscuros de la historia y eso es exactamente lo que pasa cuando ves Ser o no ser. Ernst Lubitsch demuestra que el humor también puede convertirse en un arma para ridiculizar el fanatismo y el autoritarismo, sin perder nunca la inteligencia ni la elegancia.
Desde sus primeros minutos te atrapa por completo... la forma en la que juega con la llegada de "Hitler" a las calles de Varsovia es brillante y poco después, todo empieza a cobrar sentido con una narración que mezcla realidad y ficción de una manera sorprendente.
La historia mezcla romance, espionaje, malentendidos y una sátira demoledora contra el nazismo con un equilibrio que a veces parece imposible. Cada situación da paso a otra todavía más ingeniosa, los diálogos están llenos de dobles sentidos y de respuestas brillantes y el ritmo nunca decae.
Destacable la valentía de Lubitsch que en plena Segunda Guerra Mundial decidió responder al horror con inteligencia, ridiculizando a Hitler, a la cúpula nazi, al militarismo y a la obediencia ciega y fanática, dejando en evidencia la absurda arrogancia del poder.
El reparto es magnífico, con unos secundarios maravillosos, un Jack Benny estupendo, pero resulta imposible no detenerse en el trabajo de Carole Lombard ya que saber que esta fue su última película añade un componente especialmente emotivo. El rodaje había terminado meses antes de que falleciera trágicamente en un accidente de avión, con solo 33 años, y el estreno se produjo poco después de su muerte, convirtiéndose en una de las interpretaciones más recordadas de toda su carrera.
Ser o no ser me parece una de esas películas que nunca pierden su fuerza... es divertida, inteligente y tremendamente actual en todo lo que cuenta, porque si Lubitsch siguiese entre nosotros en estos tiempos, se pondría las botas ridiculizando al fascismo y a los fascistas.
Ser o no ser es el testimonio de que la risa es, en muchas ocasiones, el acto de resistencia más elegante y feroz. Ernst Lubitsch no solo desafió al horror de su tiempo con una genialidad desbordante, sino que convirtió el escenario teatral en el escudo perfecto para desarmar la prepotencia del totalitarismo. Más de ochenta años después, cuando las luces de la sala se apagan, nos queda la certeza de que frente a la barbarie, el fanatismo y la rigidez de las dictaduras, el ingenio humano siempre tendrá la última y más brillante palabra.