martes, 17 de marzo de 2026

Asalto y robo de un tren





Título original: The Great Train Robbery
Año: 1903
Duración: 10 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Edwin S. Porter
Guion: Edwin S. Porter
Fotografía: Edwin S. Porter
Reparto:
Bronco Billy Anderson, A.C. Abadie, Justus D. Barnes, Donald Gallaher...


La película narra el atraco planeado por una banda de forajidos a un tren de correo y pasajeros.


Los bandidos irrumpen en la oficina del telégrafo de la estación, atan al operador y lo obligan a detener el tren. Una vez a bordo, asaltan el vagón de correo.




Siempre resulta fascinante volver a uno de esos momentos en los que el cine estaba comenzando y en este caso, estamos ante un cortometraje rodado en 1903 considerado como el primer western de la historia del cine... un pequeño film pionero que, sin saberlo, estaba abriendo un camino que después recorrerían miles de películas.
El corto nos narra la historia de una banda de cuatro forajidos que asalta un tren de pasajeros a punta de pistola y se lleva el botín. Acción, crimen, aventura… todo en apenas unos minutos.
El cortometraje está compuesto por catorce escenas y en él se empiezan a consolidar formas de narrar que hoy nos parecen normales, pero que en aquel momento abrían una nueva manera de contar historias.... movimiento, profundidad, personajes que se acercan o se alejan de la cámara.
Fue una innovación enorme para la época y uno de los motivos por los que esta película se convirtió en un éxito rotundo que provocó una auténtica oleada de imitaciones.
Hay un momento especialmente icónico... el del pistolero disparando directamente a la cámara, una escena fascinante, que podía colocarse al principio o al final de la proyección, según decidiera el dueño del cine y que seguramente dejó a muchos espectadores de principios del siglo XX con el corazón acelerado.
Visto desde hoy, es verdad que la película no es espectacular pero al mismo tiempo me resulta imposible no sentir cierta admiración al verla, porque en esos minutos está el germen de muchas cosas que el cine repetiría después, por eso me resulta tan interesante volver a estos comienzos ya que aquí el cine estaba descubriéndose a sí mismo, y en cierto modo también estaba descubriendo al espectador, haciéndole sentir en estos pocos minutos que el cine empezaba a hacerse grande.




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