Título original: Den stygge stesøsteren
Año: 2025
Duración: 110 min.
País: Noruega
Dirección: Emilie Blichfeldt
Guion: Emilie Blichfeldt
Año: 2025
Duración: 110 min.
País: Noruega
Dirección: Emilie Blichfeldt
Guion: Emilie Blichfeldt
Música: John Erik Kaada y Vilde Tuv
Fotografía: Marcel Zyskind
Reparto:
Lea Myren, Thea Sofie Loch Næss, Ane Dahl Torp, Flo Fagerli, Isac Calmroth, Malte Gårdinger, Adam Lundgren...
Lea Myren, Thea Sofie Loch Næss, Ane Dahl Torp, Flo Fagerli, Isac Calmroth, Malte Gårdinger, Adam Lundgren...
Elvira (Lea Myren) es una joven ambiciosa pero considerada físicamente poco llamativa dentro de los estándares de la alta sociedad. Elvira viaja junto a su hermana Alma (Flo Fagerli) y su controladora madre, Rebeca (Ane Dahl Torp), a instalarse en el hogar de su nuevo padrastro.
Sin embargo, tras la repentina muerte de este, la familia descubre que el hombre estaba en la ruina absoluta, quedando a merced de su hermosa y encantadora hijastra, Agnes (Thea Sofie Loch Næss), la Cenicienta de esta versión.
Para salvar a la familia de la miseria y cumplir sus propios anhelos de ser amada, Elvira es presionada salvajemente por su madre para conquistar al vanidoso príncipe Julián (Isac Calmroth) en el próximo baile real.
Al ver a Agnes como su rival inalcanzable debido a su perfección natural, Elvira y su madre deciden recurrir a operaciones y mutilaciones corporales primitivas y extremas para esculpir su rostro y su cuerpo.
Premio a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya - Sitges 2025
Hay cuentos que creemos conocer de memoria hasta que llega alguien que decide arrancarles el vestido de princesa, quitarles el final feliz y enseñarnos lo que había debajo de todo ello y eso es justo lo que hace Emilie Blichfeldt en La hermanastra fea en su debut cinematográfico.
La película parte del cuento de la Cenicienta pero se acerca mucho más a la versión de los Hermanos Grimm que a la que Disney convirtió en fantasía romántica, ya que en esta versión nos encontramos con sangre (mucha), dolor (mucho), obsesión (mucho más), humillación y una pregunta… ¿hasta dónde estamos dispuestas a llegar para que alguien nos considere suficientemente guapas?
Elvira sueña con el amor perfecto… lee poemas, imagina al príncipe soñado y desea convertirse en esa mujer destinada a ser "la elegida", pero cuando llega junto a su madre y su hermana a la casa donde vive Cenicienta, descubre que competir por ese supuesto final feliz tiene un precio demasiado alto y ese precio es… su propio cuerpo.
Blichfeldt convierte el cuento en una pesadilla grotesca y utiliza el exceso para hablarnos sobre la presión por encajar en unos ideales de belleza, llevado hasta un extremo salvaje que puede, en ciertos momentos, resultar insoportable de ver, por que sí, lo reconozco… hay momentos en los que tuve que apartar la mirada.
Es cierto que visualmente funciona bastante bien… la fotografía tiene ese aire oscuro y gótico que encaja perfectamente con la historia, mientras que los decorados, el vestuario y el maquillaje construyen un mundo precioso y desagradable al mismo tiempo.
Las interpretaciones también son bastante destacables y sin duda, Lea Myren lleva sobre sus hombros buena parte del peso de la historia con una transformación brutal, tanto por fuera como por dentro, pero hay alguien que me ha llamado especialmente la atención… Flo Fagerli.
Su personaje está mucho más en segundo plano, pero cada vez que aparece consigue comerse la pantalla y creo, sinceramente, que vamos a escuchar en el futuro bastante su nombre, así que apuntadlo bien… Flo Fagerli.
La hermanastra fea es incómoda, es desagradable, es violenta, es sangrienta, es por momentos repugnante y precisamente por eso consigue engancharte.
No creo que sea una película para todos los estómagos pero me quedo con el mensaje, ya que debajo de toda esa sangre hay una historia sobre la necesidad de gustar, sobre el miedo a no ser suficiente, sobre cómo nos enseñan desde niñas que ser elegidas es una especie de recompensa y sobre todo lo que estamos dispuestas a sacrificar para conseguirlo y eso es lo que más me ha gustado de la película… que detrás del cuento de princesas hay una historia de terror y que, esta vez, el monstruo no vive en el bosque sino que lo hemos construido nosotras mismas durante generaciones.
Si tienes el estómago lo bastante curtido para soportar su carnicería estética, descubrirás una sátira interesante y perturbadora… un puñetazo directo a la mandíbula de una sociedad obsesionada con la superficie que destruye el mito de la carroza de cristal para recordarnos que el peor terror corporal es el que nos autoinfligimos frente al espejo.


















