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viernes, 30 de mayo de 2025

Alien: Resurrección






Título original: Alien Resurrection
Año: 1997
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Jean-Pierre Jeunet
Guion: Joss Whedon
Música: John Frizzell
Fotografía: Darius Khondji
Reparto:
Sigourney WeaverWinona RyderRon Perlman, Dan Hedaya, J.E. Freeman, Brad DourifMichael Wincott, Leland Orser, Raymond Cruz, Dominique Pinon, Gary Dourdan...



Doscientos años después de la muerte de la teniente Ripley (Sigourney Weaver), un grupo de científicos la clona a bordo de una nave militar con el objetivo de extraer al alienígena que llevaba dentro.


Pero el experimento se les va de las manos. El ADN humano y alienígena se ha mezclado, y Ripley ya no es completamente humana. Mientras tanto, los xenomorfos se escapan de su encierro y siembran el caos en la nave. Ripley, con su nueva y extraña naturaleza, se une a un grupo de mercenarios para intentar frenar la masacre.





No sé muy bien cómo encajar Alien: Resurrección dentro de la saga Alien. Es como si hubieran cogido el universo Alien, lo hubieran metido en una coctelera con una pizca de humor negro, una cucharada de rareza, varios litros de látex y una Ripley que ya no tiene nada que ver con la que conocíamos… y luego lo hubieran servido sin preocuparse demasiado por la coherencia.
Es una especie de versión mutante y algo pasada de rosca, que se burla un poco de todo lo anterior sin tomarse demasiado en serio.
A nivel visual tiene su punto. Hay escenas que pese a lo exagerado, están bien rodadas y su director consigue una estética sucia y pegajosa que aunque desagradable, bastante desagradable a decir verdad, funciona para lo que pretende contar. Eso sí, la casquería es gratuita, los aliens ya no dan miedo y parecen sacados de una feria del terror y los personajes humanos están tan mal escritos que resulta difícil empatizar con alguno.. ni siquiera Sigourney Weaver parece creerse lo que está haciendo.
El guión no hay por dónde cogerlo: huecos, tópicos y escenas que desafían cualquier lógica, tanto narrativa como física. Pero lo peor, como si no fuese bastante todo lo anterior, es que no tiene un cierrre final con el que pienses... se acabó y más bien arrastra la saga hacia un final deslucido que no está a la altura de lo que fue en sus mejores momentos.
Aun así, no voy a mentir... para pasar el rato puede valer. Tiene un par de escenas curiosas, algún diálogo salvable y esa estética decadente que te atrapa por momentos, pero como continuación de la saga Alien, sobra. No aporta nada nuevo, no respeta lo anterior y a mí me deja la sensación de que todo acabó ya en la tercera o debería haberlo hecho.
En definitiva, me parece una despedida extraña, desfasada y poco digna para una de las criaturas más icónicas del cine.





lunes, 21 de abril de 2025

Memorias de un caracol






Título original: Memoir of a Snail
Año: 2024
Duración: 94 min.
País: Australia
Dirección: Adam Elliot
Guión: Adam Elliot
Música: Elena Kats-Chernin
Reparto:
Sarah SnookKodi Smit-McPhee, Eric Bana, Magda Szubanski, Dominique PinonJacki Weaver...



Grace Pudel es una niña solitaria que vive en el Melbourne de los años 70 con su hermano gemelo Gilbert y su padre Percy. Tras la muerte de su padre, los hermanos son separados y enviados a hogares adoptivos diferentes.

Grace, marcada por la pérdida y la soledad, desarrolla una obsesión por coleccionar objetos relacionados con caracoles. A lo largo de su vida se enfrenta a diversas adversidades, incluyendo relaciones complicadas y la pérdida de seres queridos, pero también encuentra momentos de conexión y esperanza.





Premio al Mejor Largometraje de Animación en el Festival Internacional de Cinema de Catalunya - Sitges 2024


Premio al Mejor Film Internacional en el Festival de Göteborg 2025
Premio Cristal al Mejor Largometraje en el Festival de Annecy 2024
Premio del Cine Australiano 2024 a la Mejor Actriz para Sarah Snook
Premio del Cine Australiano 2024 a la Mejor Actriz de Reparto para Jacki Weaver
BFI London Film Festival 2024 a la Mejor Película





Termino de ver Memorias de un caracol con el corazón tocado porque me he dado de frente con una de esas películas que llegan sin hacer ruido y acaban quedándose muy dentro de una. No sabía bien qué esperar y tal vez por eso me ha sorprendido tanto.
Está hecha en animación stop motion —una técnica que ya de por sí tiene algo entrañable y frágil— y cuenta la historia de Grace, una vida marcada por la diferencia, por la pérdida, por la soledad… y también por momentos de ternura, de absurdo y de alegría inesperada. Adam Elliot tiene ese don de hablar del dolor sin recrearse en él, de mostrar la tristeza sin caer en el drama fácil y en esta película hay muerte, hay abandono, hay bullying, hay fanatismo, pero también hay humor, compasión y una humanidad que consigue emocionarte de verdad.
Técnicamente es una joya. El stop motion de Elliot tiene algo muy especial: sus personajes, modelados a mano con todas sus imperfecciones visibles donde cada arruga, cada gesto, está cuidado con tanto detalle que a veces se te olvida que estás viendo figuras de plastilina. Los escenarios son preciosos, con esos tonos ocres y apagados que, a medida que avanza la historia, se van iluminando poquito a poco, como el corazón de Grace y además todo está hecho sin efectos digitales, totalmente artesanal y eso se nota y se agradece en cada plano.
Me gustaría destacar también la maravillosa banda sonora en la que la magia y las emociones están en cada una de sus notas.
La narración tiene ese tono entre tragicómico y poético que me encanta. A ratos me he reído, a ratos se me hizo un nudo en la garganta y al finalizar la película no he podido contener las lágrimas. Es verdad que es una película triste, pero también es profundamente esperanzadora, porque Grace es uno de esos personajes que no se olvidan facilmente, con sus frases, sus silencios, su forma de ver la vida.
Es una película especialmente recomendable para quienes alguna vez nos hemos sentido raros, fuera de lugar, distintos, para quienes caminamos lento, pero seguimos, muchas veces no sabemos ni quiera cómo, bueno, quizás si... como los caracoles.
Memorias de un caracol es una película preciosa, sencilla en apariencia, pero con una profundidad brutal y sinceramente me cuesta entender cómo no se está hablando mucho más de ella, porque no estamos hablando solo de cine, sino del alma. Y de este tipo de películas, que te traspasen el alma no hay muchas.

"La vida me ha golpeado un poco, pero las rosas huelen mejor y finalmente me estoy convirtiendo en la persona que siempre quise".

"La vida solo podemos entenderla al revés, pero debemos vivirla hacia adelante".