Año: 2025
Duración: 105 min.
País: Argentina
Dirección: Dolores Fonzi
Guion: Laura Paredes, Dolores Fonzi, Agustina San Martín y Nicolás Britos
Música: Marilina Bertoldi
Fotografía: Javier Juliá
Reparto:
Dolores Fonzi, Camila Plaate, Laura Paredes, Julieta Cardinali, Sergio Prina, Luis Machín, César Troncoso...
Duración: 105 min.
País: Argentina
Dirección: Dolores Fonzi
Guion: Laura Paredes, Dolores Fonzi, Agustina San Martín y Nicolás Britos
Música: Marilina Bertoldi
Fotografía: Javier Juliá
Reparto:
Dolores Fonzi, Camila Plaate, Laura Paredes, Julieta Cardinali, Sergio Prina, Luis Machín, César Troncoso...
Julieta (Camila Plaate), es una joven tucumana que, tras llegar a un hospital con un fuerte dolor abdominal, descubre que estaba embarazada. Despertando esposada, es acusada de haberse provocado un aborto ilegal y pasa dos años en prisión preventiva antes de recibir una condena de ocho años por homicidio agravado según las autoridades.
La abogada Soledad Deza (Dolores Fonzi), de convicciones feministas y católicas, asume su defensa. Enfrentándose a un sistema judicial conservador, clasista y patriarcal, Deza trabaja para desmontar la acusación y liberar a Julieta, cuyo caso se convierte en un símbolo de la lucha por los derechos reproductivos en Argentina.
A medida que el juicio avanza, se forma un movimiento solidario que moviliza a mujeres y organizaciones del país, inspirando una ola de activismo feminista y cuestionando la violencia institucional contra los cuerpos femeninos.
Premio a la Mejor Interpretación de Reparto en el Festival de San Sebastián 2025 para Camila Plaate
Belén, la película de Dolores Fonzi basada en el libro Somos Belén de Ana Correa, ha sido una de esas experiencias cinematográficas que te remueven por dentro y te obligan a mirar de frente una realidad que, aunque parezca lejana, sigue latiendo en muchos rincones del mundo, incluido este país llamado España. Cuando supe que había sido seleccionada para representar a Argentina en los Óscar 2026 como Mejor Película Internacional —y también en los Goya— pensé que era más que merecido, pero después de verla me quedé con la sensación de que no solo merece una nominación... merece todos los premios posibles.
Dolores Fonzi dirige y también protagoniza la película, encarnando a la abogada que acompaña y sostiene a Belén durante todo el proceso. La película recupera el movimiento social feminista que se unió para luchar por Belén, para denunciar el atropello que se estaba cometiendo y para lograr no solo su absolución, sino también impulsar en 2020 la ley argentina de la interrupción voluntaria del embarazo.
La película nos hace darnos cuenta de por qué el cine sigue siendo una herramienta tan poderosa para visibilizar las injusticias y ha conseguido ponerme un nudo en la garganta y emocionarme en muchos momentos a lo largo de la historia.
El sonido consigue mantenerte atrapada y en tensión con esos ecos de pasos, murmullos, respiraciones entrecortadas, ruidos metálicos que parecen recordarte que, cuando el sistema se vuelve contra ti, cada sonido retumba más fuerte y se te queda grabado en la mente y en la piel.
A nivel interpretativo, es un trabajo excelente. Camila Plaate está enorme y Dolores Fonzi me parece que hace una interpretación impresionante con esa contención que traspasa la pantalla. El resto del reparto acompaña con la misma fuerza, construyendo ese ecosistema donde chocan la salud pública llena de errores, la burocracia judicial que eterniza juicios, la corrupción que asoma en cada trámite y el maltrato policial que marca los cuerpos y las vidas.
Belén emociona, indigna, incomoda y al mismo tiempo, ilumina, porque nos manda el mensaje de que cuando estamos juntas, cuando estamos unidas, nadie puede vencernos y que unidas tenemos fuerza para poder derribar a este sistema patriarcal podrido.
Cuando terminé de ver la película me quedé con la sensación de que estaba viendo no una historia que habla del pasado reciente de Argentina, sino también del presente de muchos países, incluido el nuestro, donde las derechas parecen empeñadas en retroceder derechos y arrasar con todo lo conquistado. Es cine social, de impacto, de los que golpean la conciencia sin pedir permiso, pero también es cine que abraza, que conecta, que reivindica la empatía como una forma de justicia.
Para mí, Belén es una película que hay que verla y ojalá llegue lejos, porque su mirada es necesaria y su mensaje sigue siendo, por desgracia, demasiado vigente, palpable y actual.






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