domingo, 7 de diciembre de 2025

Y el mundo marcha





Título original: The Crowd
Año: 1928
Duración: 104 min.
País: Estados Unidos
Dirección: King Vidor
Guion: King Vidor, John V.A. Weaver, Harry Behn y Joseph Farnham
Fotografía: Henry Sharp
Reparto:
James Murray, Eleanor Boardman, Bert Roach, Estelle Clark, Lucy Beaumont, Dell Henderson, Sidney Bracey, Virginia Sale, Pat Harmon, Larry Steers, Warner Richmond, Sally Eilers...


John Sims (James Murray) es un joven idealista que, tras perder a su padre de niño, llega a Nueva York con grandes sueños de prosperar. Se casa con Mary Sims (Eleanor Boardman) y juntos construyen una vida que comienza con esperanza: trabajos modestos, una luna de miel, ilusiones de estabilidad y proyectos de futuro.


Pero poco a poco, las adversidades —la precariedad, la rutina, la decepción, las expectativas incumplidas— erosionan sus aspiraciones. El nacimiento de un hijo trae alegría, pero tras una tragedia inesperada —la muerte del niño en un accidente—, la pareja se hunde en la desesperanza.


Lo que empezó como el sueño americano se convierte en una existencia marcada por la rutina, la desilusión, el dolor y la sensación de anonimato en una gran ciudad que engulle a sus habitantes. En ese descenso, John se da cuenta de que en una urbe tan inmensa, ser “uno más” puede implicar perder la propia identidad.





Posiblemente estemos ante una de las grandes obras maestras del cine mudo y, sin embargo, creo que no es una película tan conocida como debería. A mí me ha dejado completamente impresionada, no solo por la forma en cómo está rodada sino por lo vigente que sigue siendo todo lo que nos cuenta.
Hay escenas de una modernidad pasmosa como ese plano inolvidable de la oficina, con la cámara ascendiendo por el rascacielos, entrando por la ventana y descubriendo desde lo alto una fila interminable de trabajadores inclinados sobre los papeles... me parece de una potencia visual y simbólica increíble incluso a día de hoy. Es cine que piensa, que observa, que entiende el mundo y lo traduce en imágenes con una claridad brutal y en ella lo tenemos todo... el anonimato, la rutina, el engranaje imparable que exige que sigamos adelante sin levantar la cabeza.
El tema que nos narra la película es profundamente atemporal: el paso del tiempo, la velocidad con la que se nos escapan los años, donde King Vidor nos muestra cómo la vida avanza sin pedir permiso, cómo en un suspiro se pasa de la esperanza al desgaste, de la risa a la tragedia, mientras el mundo sigue girando, pase lo que pase... el mundo marcha, y nosotros con él, queramos o no.
La película es ágil, directa, moderna y resulta increíble pensar que se rodó hace casi un siglo y siga sintiéndose tan viva y tan actual.
Vista desde el presente, Y el mundo marcha adquiere además una lectura social muy potente como es el desempleo, la precariedad, la falta de oportunidades, la fragilidad del individuo frente a un sistema que no mira atrás... sin duda King Vidor dejó en esta película una de las obras más lúcidas y honestas de su carrera.
Sé que habrá quien se resista a verla por ser muda y tan antigua, pero de verdad creo que no saben lo que se están perdiendo. Para mí es una obra maestra absoluta, un clásico incuestionable, tan fresca como el primer día, que demuestra que el buen cine no envejece. Una película que debería ser imprescindible para cualquiera que ame de verdad el cine.






El capitán Sorrell





Título original:
 Sorrell and Son

Año: 1927
Duración: 60 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Herbert Brenon
Guion: Herbert Brenon y Elizabeth Meehan
Fotografía: James Wong Howe
Reparto:
H.B. WarnerAnna Q. Nilsson,  Carmel Myers, Lionel Belmore, Norman Trevor, Louis Wolheim, Paul McAllister, Alice Joyce, Nils Asther, Mary Nolan...


Tras volver de la Primera Guerra Mundial, el veterano coronel Stephen Sorrell sufre un duro golpe: su esposa lo abandona, dejándolo solo con su pequeño hijo, Kit Sorrell. A pesar de sus honores y su pasado como héroe de guerra, Stephen se ve obligado a aceptar trabajos humildes e incómodos —muy por debajo de lo que merece— con tal de asegurar el futuro de Kit.


Aunque esas penurias merman su salud física y emocional, Stephen se sacrifica sin dudarlo para que su hijo pueda tener una vida digna y las oportunidades que él no puede ofrecerle.












Wolfgang (Extraordinario)






Año: 2025
Duración: 124 min.
País: España
Dirección: Javier Ruiz Caldera
Guion: Laia Aguilar, Carmen Marfà, Yago Alonso y Valentina Viso
Música: Clara Peya
Fotografía: Sergi Vilanova
Reparto:
Miki Esparbé
Jordi Catalán, Àngels Gonyalons, Anna Castillo, Berto Romero, Nausicaa BonnínLaura LópezCarlos CuevasDafnis BalduzRuth Llopis, Montserrat Alcoverro...


Wolfgang (Jordi Catalán) es un niño de diez años con un coeficiente intelectual de 152 y diagnosticado con trastorno del espectro autista. Después de la muerte repentina de su madre, debe irse a vivir con su padre, Carles (Miki Esparbé), a quien nunca ha conocido. A pesar de las buenas intenciones de Carles, Wolfgang choca con su desorden y su falta de estructura: lo rechaza, lo considera un “bajocien” por su supuesta inferioridad intelectual.

Mientras lucha con su dolor, Wolfgang se aferra a un sueño secreto: quiere ingresar en la prestigiosa academia de música Grimald de París —la misma en la que estudió su madre— para convertirse en pianista, siguiendo su legado.


Este anhelo le da esperanza, pero su padre deberá decidir entre su vida como actor y su deber como padre, en un intento de comprender, respetar y acompañar la mente extraordinaria de su hijo.





Película que adapta la novela homónima de Laia Aguilar, que nos narra la historia de Wolfgang, un niño de diez años con un coeficiente intelectual de 152 y diagnosticado con trastorno del espectro autista, y que funciona bastante bien a nivel general y que lo hace mejor de lo que en un prinicipio esperaba.
La película se sostiene, sobre todo, gracias a Jordi Catalán y Miki Esparbé, que están realmente bien y consiguen que la relación entre sus personajes resulte creíble y cercana, y en Ángels Gonyalons, que como siempre, está estupenda.
Quiero destacar algo para mí muy importante... si es posible, hay que verla en versión original en catalán, porque el doblaje resulta francamente difícil de defender y resta verdad a la historia.
No es una película sorprendente ni busca giros inesperados, el argumento es reconocible y hay otros títulos que han transitado caminos similares pero aun así, Wolfgang (Extraordinario) consigue mantener el interés de principio a fin, sin caer en la sensiblería fácil. Plantea, además, un debate interesante sobre la inocencia infantil y hasta qué punto los adultos se refugian en ella para evitar hablar de lo que nos duele o nos resulta incómodo.
La música de Clara Peya acompaña con mucha sensibilidad los momentos más íntimos, arropando las emociones con una banda sonora preciosa y muy bien integrada.
En conjunto, es una bonita película que te arranca alguna sonrisa y también algunas lágrimas, bien interpretada y narrada con respeto, que no pretende reinventar nada, pero sí contar su historia con verdad y sin trampas.