Título original: The Lost Bus
Año: 2025
Duración: 129 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Paul Greengrass
Guion: Brad Ingelsby y Paul Greengrass
Año: 2025
Duración: 129 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Paul Greengrass
Guion: Brad Ingelsby y Paul Greengrass
Música: James Newton Howard
Fotografía: Pål Ulvik Rokseth
Reparto:
Matthew McConaughey, America Ferrera, Ashlie Atkinson, Yul Vazquez, Danny McCarthy, Spencer Watson...
Matthew McConaughey, America Ferrera, Ashlie Atkinson, Yul Vazquez, Danny McCarthy, Spencer Watson...
El pánico se desata en la pequeña localidad de Paradise cuando un devastador e incontrolable incendio forestal comienza a rodear la zona a una velocidad aterradora. En medio del caos de la evacuación, 22 niños de una escuela primaria se quedan completamente desamparados y atrapados debido a que sus familiares no logran llegar a tiempo a por ellos antes de que las llamas bloqueen las carreteras.
La responsabilidad de salvarlos recae sobre Kevin McKay (Matthew McConaughey), un conductor de autobús escolar sumido en serios problemas personales, y Mary Ludwig (America Ferrera), una comprometida maestra de educación infantil.
Juntos inician un angustioso y claustrofóbico viaje a contrarreloj a bordo del autobús, adentrándose en carreteras completamente oscurecidas por el humo espeso, cercadas por lenguas de fuego e invadidas por el viento, con la misión desesperada de guiar a los pequeños hacia un lugar seguro en medio de un auténtico infierno terrenal.
Hay películas que no solo te cuentan una historia, sino que consiguen hacerte sentir dentro de ella y eso me pasa con Laberinto en llamas, dirigida por Paul Greengrass y basada en el libro de investigación Paradise: One Town's Struggle to Survive an American Wildfire de la periodista Lizzie Johnson, que reconstruye el devastador incendio que arrasó Paradise, en California, en 2018, una de las mayores tragedias provocadas por el fuego en la historia reciente de Estados Unidos.
Paul Greengrass vuelve a demostrar que tiene una forma muy personal de contar este tipo de historias... su manera de rodar hace que la tensión esté presente durante toda la película.
La historia gira alrededor de un conductor de autobús escolar que cuando el incendio comienza a extenderse sin control, se ve obligado a intentar sacar de allí a una maestra y a veintidós niños... no necesita complicarse mucho para mantener el interés porque el verdadero enemigo ya está presente desde el primer minuto y Matthew McConaughey sostiene practicamente todo el peso de la historia con una interpretación muy buena.
Durante sus poco más de dos horas de duración apenas hay momentos para poder relajarte... la tensión permanece constante y el calor parece atravesar la pantalla y casi puedes sentir la sensación de asfixia, el humo envolviéndolo todo y el avance imparable de unas llamas que no dan tregua.
El sonido merece una mención especial... el crujido de los árboles al romperse, el viento empujando el fuego, la ceniza golpeando la carrocería del autobús o el silencio que aparece entre explosiones consiguen transmitir una inquietud constante.
No creo que sea una obra maestra pero tengo que decir que sí me parece un relato muy eficaz que logra mantener la tensión de principio a fin y que funciona gracias a la humanidad de sus personajes y a la forma en la que consigue que el espectador comparta su miedo.
Mientras la veía, me resultaba imposible no pensar en lo que estamos viviendo también aquí... en este verano en el que volvemos a contemplar incendios que arrasan bosques, pueblos y montañas. Igual que ocurrió el verano pasado y tantos otros anteriores y que, por desgracia, todo hace pensar que seguiremos viendo imágenes parecidas en los próximos años si la prevención continúa siendo la gran olvidada.
Cada verano aplaudimos el trabajo heroico de los bomberos forestales cuando se juegan la vida entre las llamas, sin embargo, cuando termina la temporada de calor (que cada vez dura,más) otra vez vuelve la precariedad, los contratos temporales y la falta de recursos. Los incendios no empiezan en junio, empiezan mucho antes, cuando durante meses no se invierte lo suficiente en limpiar los montes, en mantener los bosques, en planificar, en formar equipos estables y en ofrecer salarios dignos a quienes dedican su vida a proteger nuestro patrimonio natural y en protegernos a nosotros.
Tendríamos que preguntarnos qué es realmente prioritario, porque mientras siguen apareciendo partidas presupuestarias para gastos completamente prescindibles, para comidas institucionales en los Ventorros de turno o para nuevas compras de áticos, la inversión en prevención continúa siendo insuficiente... y la prevención siempre será mucho más barata —y, sobre todo, mucho más humana— que lamentar después vidas pérdidas, hogares reducidos a cenizas y miles de hectáreas convertidas en un paisaje negro y silencioso.
Laberinto en llamas creo que no pretende dejarte impresionada por la espectacularidad del fuego, lo que busca es mostrarnos que los verdaderos héroes no llevan capa ni poseen poderes extraordinarios... son personas corrientes que, cuando todo se derrumba a su alrededor, hacen lo imposible por salvar la vida de los demás. Ojalá no hicieran falta más películas como esta para recordar que, frente a los incendios, la mejor herramienta siempre será la prevención.
Cuando los créditos comienzan a rodar y el humo parece disiparse, la película nos deja una llamada de atención desesperada frente a la desidia institucional. Al final, el rugido del fuego en Paradise es el mismo que devora nuestros montes ante la pasividad de una gestión política que prefiere el gasto superfluo y el aplauso tardío antes que la inversión real en prevención y en condiciones dignas para nuestros bomberos.




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