Mostrando entradas con la etiqueta Charles Brackett. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Charles Brackett. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de agosto de 2026

El crepúsculo de los dioses






Título original: Sunset Blvd. (Sunset Boulevard)
Año: 1950
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Billy Wilder
Guion: Charles Brackett, Billy Wilder y D.M. Marshman Jr.
Música: Franz Waxman
Fotografía: John F. Seitz
Reparto:
William Holden, Gloria Swanson, Erich von Stroheim, Nancy Olson, Lloyd Gough, Jack Webb, Fred Clark, Cecil B. DeMille, Buster Keaton, Anna Q. Nilsson, Hedda Hopper, H.B. Warner, Franklyn Farnum, Julia Faye, Ruth Clifford...


Joe Gillis (William Holden) es un escritor de segunda fila asfixiado por las deudas y perseguido por sus acreedores. Mientras huye de ellos, pincha una rueda y se refugia por azar en una decadente y lúgubre mansión. Allí habita Norma Desmond (Gloria Swanson), una legendaria y acaudalada antigua estrella del cine mudo que vive completamente aislada del mundo real y obsesionada con un triunfal regreso a las pantallas.

Al descubrir que Joe es guionista, Norma lo contrata para revisar un denso guion que ella misma ha escrito sobre Salomé. Joe acepta por pura necesidad económica y se muda a la mansión, pero pronto se ve atrapado en una red claustrofóbica de manipulación, locura y celos enfermizos alimentada por el delirio de la diva y la complicidad de su enigmático mayordomo (Erich von Stroheim).




Oscar 1951 a la Mejor Historia y Guion
Oscar 1951 a la Mejor Banda Sonora
Oscar 1951 a la Mejor Dirección Artística
Globo de Oro 1951 a la Mejor Película de Drama
Globo de Oro 1951 a la Mejor Dirección
Globo de Oro 1951 a la Mejor Actriz Principal de Drama para Gloria Swanson
Globo de Oro 1951 a la Mejor Banda Sonora Original


Premio del Sindicato de Guionistas (WGA) 1951 al Mejor Guion de Drama
National Board of Review Award (Asociación de Críticos Norteamericanos) 1950 a la Mejor Película


National Board of Review Award (Asociación de Críticos Norteamericanos) 1950 a la Mejor Actriz para Gloria Swanson





Billy Wilder se atrevió en 1950 a mirar a Hollywood desde dentro y, sobre todo, a quitarle el maquillaje. Detrás de las luces, de las estrellas, de las mansiones y de aquella promesa permanente de convertir los sueños en realidad, encontró algo mucho más triste… personas que no saben qué hacer cuando el mundo deja de mirarlas.
La película nos presenta a Joe Gillis, un guionista que intenta sobrevivir mientras las deudas se le echan encima. Una casualidad lo lleva hasta la mansión de Norma Desmond, una antigua estrella del cine mudo que vive encerrada en su propio pasado, convencida de que su regreso a las pantallas está a punto de producirse… y entonces empieza una relación entre ellos extraña, incómoda y cada vez más asfixiante.
Norma necesita volver a ser quien fue…. Joe necesita dinero y entre los dos se establece un pacto que ninguno de ellos parece comprender del todo al principio, pero que poco a poco se convierte en una trampa. Ella compra compañía, atención y una ilusión de futuro… él vende su libertad a cambio de una vida cómoda.
El personaje de Norma Desmond es excesiva, caprichosa, egocéntrica y en muchos momentos, resulta incluso insoportable, pero Gloria Swanson consigue que detrás de esa grandilocuencia podamos intuir una mujer rota y desesperada por seguir siendo visible.
Joe Gillis representa el otro lado… es un hombre que tiene talento, pero también hambre, deudas y ambición. Sabe perfectamente que está entrando en un terreno peligroso y, aun así, continúa avanzando porque la comodidad puede ser una tentación demasiado poderosa y William Holden está magnífico interpretando ese papel.
El crepúsculo de los dioses habla de Hollywood, sí, pero también habla de nosotros… habla del miedo a envejecer, de la necesidad de sentirnos importantes, de la dificultad de aceptar que algunas etapas terminan, de lo fácil que resulta aferrarse a una versión de nosotros mismos que ya no existe y de cómo el deseo de conservar lo que fuimos puede terminar destruyendo lo que todavía somos.
Wilder se ríe de la industria cinematográfica y la famosa fábrica de sueños nos la presenta como una máquina que también puede triturar personas.
La película está llena de frases inmensas e inolvidables… claro, que no podía esperar menos siendo una película de Billy Wilder. ¿Qué decir de él?… Su cine es divertido, elegante, ácido y demoledor al mismo tiempo.
El crepúsculo de los dioses es cine sobre el cine, pero también es una historia sobre la soledad, la ambición y el paso del tiempo. En realidad, todos, en algún momento, tenemos nuestro propio crepúsculo y todos dejamos atrás versiones de nosotros mismos, todos perdemos algo… una persona, un amor, un sueño, una oportunidad o incluso la imagen que teníamos de quienes éramos. La diferencia está en saber marcharnos cuando llega el momento o quedarnos viviendo dentro de un pasado que ya no puede devolvernos nada.
Puede que los focos de Sunset Boulevard ya no alumbren a las viejas glorias, pero el cine de este director irrepetible sigue brillando con una lucidez implacable. Billy Wilder no tuvo piedad con Hollywood y quizá por eso hizo una de las películas que más verdad contienen sobre él… Cuánto se echa de menos a Billy Wilder.




sábado, 13 de junio de 2026

Ninotchka





Año: 1939
Duración: 110 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ernst Lubitsch
Guion: Charles Brackett, Billy Wilder y Walter Reisch
Música: Werner R. Heymann
Fotografía: William H. Daniels
Reparto:
Greta Garbo, Melvyn Douglas, Béla Lugosi, Ina Claire, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Gregory Gaye, Edwin Maxwell, Richard Carle...


París, tres camaradas y delegados soviéticos son enviados por el gobierno de la URSS para vender unas valiosas joyas confiscadas a una aristocracia tras la revolución. Sin embargo, los tres delegados se dejan seducir rápidamente por los placeres capitalistas, los lujos y el champán de la capital francesa, en gran parte gracias a las manipulaciones del seductor conde León d'Algout (Melvyn Douglas), quien trabaja para la antigua propietaria de las joyas.


Para enderezar la situación y rescatar el botín, Moscú envía a París a Nina Ivanovna "Ninotchka" Yakushova (Greta Garbo), una enviada especial disciplinada, fría, estrictamente ideológica e incorruptible.


El choque cultural y político es inmediato cuando Ninotchka y el conde León se conocen. A pesar de sus visiones del mundo totalmente opuestas, León se propone derretir el gélido corazón de la estricta funcionaria comunista a base de encanto y humor.




Ninotchka es una de esas películas que demuestran que la inteligencia, el humor y la elegancia pueden ir de la mano, pero también tiene un valor especial dentro de la trayectoria de Greta Garbo, una actriz que hasta entonces había brillado sobre todo en papeles dramáticos y que aquí se atreve con un registro completamente distinto, mostrando una faceta sorprendente y encantadoramente arrebatadora.
La historia nos traslada a la Europa de finales de los años treinta, entre Moscú, París y Constantinopla. Allí conocemos a Ninotchka, una estricta enviada soviética que llega a Francia para resolver un asunto relacionado con unos funcionarios de su país. Acostumbrada a la disciplina, a las normas y a una visión muy rígida de la vida, su mundo empieza a tambalearse cuando se cruza en su camino el conde León d'Algout, un hombre encantador, despreocupado y amante de los "placeres cotidianos".
Lo que podría haber sido una simple comedia romántica se convierte en una brillante sátira sobre dos formas opuestas de entender la existencia. A través de situaciones divertidas y diálogos llenos de ingenio, la película contrapone la severidad del sistema soviético de la época con la ligereza, la libertad y el optimismo que representa el mundo occidental.
Uno de los mayores aciertos de la película es su extraordinario guion. Detrás de él encontramos los nombres de Charles Brackett, Billy Wilder y Walter Reisch... y la verdad, es que se nota.
Greta Garbo está magnífica... sí, lo reconozco, siento cierta debilidad por la Garbo y frente a ella tenemos a Melvyn Douglas con quien consigue tener una química que traspasa la pantalla.
Para mí, estamos ante una de las grandes comedias clásicas del cine. Divertida, inteligente, romántica y sorprendentemente moderna en muchos aspectos... una película que sigue funcionando décadas después gracias a la fuerza de sus personajes, a la brillantez de sus diálogos y al enorme talento reunido delante y detrás de la cámara.
En un mundo a menudo demasiado rígido y cuadriculado, volver a ver Ninotchka es regresar a la edad de oro de la inteligencia en pantalla... una caricia cinematográfica que nos susurra que el amor y el humor son las únicas revoluciones que de verdad transforman el alma. La Garbo rió, sí... y nosotros, atrapados para siempre en su mirada, seguimos riendo y suspirando con ella a través del tiempo.