sábado, 11 de julio de 2026

Soñando con leones





Título original: Sonhar com Leões
Año: 2024
Duración: 88 min.
País: Portugal
Dirección: Paolo Marinou-Blanco
Guion: Paolo Marinou-Blanco
Música: Toni M. Mir
Fotografía: Glauco Firpo
Reparto:
Denise Fraga, João Monteiro, Joana Ribeiro, Victória Guerra, Sandra Faleiro, Roberto Bomtempo, António Durães, Felipe Rocha...


Gilda (Denise Fraga), es una mujer de mediana edad afincada en Lisboa que padece un doloroso cáncer de médula espinal. Desesperada por su situación y tras encadenar varios intentos fallidos de suicidio, decide buscar una alternativa.

Es así como contacta con una organización clandestina que realiza seminarios de eutanasia para pacientes en fase terminal que desean acabar con su vida sin dolor.


En esas charlas conoce a Amadeu (João Nunes Monteiro), un joven muy tímido que padece un tumor cerebral y trabaja en una funeraria. Entre ambos surge una complicidad inmediata nacida de su deseo compartido de escapar del sufrimiento bajo sus propios términos.




Premio a la Mejor Película Talent Balear en el Atlàntida Mallorca Film Fest 2025
Premio Sophia 2025 a la Mejor Película de Comedia





Soñando con leones es una película que aunque gira alrededor de la muerte, en realidad habla de la vida y, sobre todo, de la libertad de decidir cómo queremos despedirnos de ella.
La película nos presenta a una mujer con una enfermedad terminal que ha tomado una decisión sobre su futuro. El director nos la presenta con un inesperado toque de humor negro que marca el tono de muchas de las escenas posteriores y ese equilibrio entre momentos duros y otros cargados de una ironía casi absurda consigue que la historia sea más llevadera.
Realmente, más que centrarse en el hecho de morir, la película reflexiona sobre el derecho a elegir. Habla de la eutanasia con una enorme naturalidad y a través de los personajes que rodean a la protagonista aparecen distintas formas de entender este tema... quienes lo miran desde la religión, quienes se refugian en normas médicas y administrativas o quienes, simplemente, no son capaces de aceptar la pérdida porque temen quedarse solos.
Me ha gustado cómo evoluciona la relación entre la protagonista y el joven trabajador de una funeraria al que conoce en un peculiar grupo de apoyo para personas que conviven con la enfermedad o con la cercanía de la muerte. Entre ambos nace una amistad basada en la comprensión, el respeto y la compañía.
Una de las grandes sorpresas para mí ha sido su protagonista, Denise Fraga. No conocía su trabajo, sus películas anteriores y me ha parecido absolutamente extraordinaria.
Al final, al terminar la película he sentido una extraña sensación de paz. Es una película valiente, sensible y también comprometida, que invita a pensar sobre la autonomía, la dignidad y el derecho de cada persona a decidir sobre su propia vida.
Entre la crudeza del final y la ironía que nos salva del abismo, la película traza un puente de complicidad y ternura y en un mundo que a menudo nos obliga a transitar el dolor en silencio, esta película nos hace ver que la dignidad es el último derecho de nuestra existencia.





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