Título original: Franz
Año: 2025
Duración: 127 min.
País: República Checa
Dirección: Agnieszka Holland
Guion: Marek Epstein y Agnieszka Holland
Año: 2025
Duración: 127 min.
País: República Checa
Dirección: Agnieszka Holland
Guion: Marek Epstein y Agnieszka Holland
Música: Mary Komasa y Antoni Komasa-Lazarkiewicz
Fotografía: Tomasz Naumiuk
Reparto:
Idan Weiss, Peter Kurth, Jenovéfa Boková, Ivan Trojan, Katharina Stark, Aaron Friesz, Carol Schuler, Stanislav Majer...
Idan Weiss, Peter Kurth, Jenovéfa Boková, Ivan Trojan, Katharina Stark, Aaron Friesz, Carol Schuler, Stanislav Majer...
La película recorre la compleja existencia del célebre escritor checo Franz Kafka, desde su nacimiento en la Praga del siglo XIX hasta su prematura muerte en un sanatorio de Viena tras la Primera Guerra Mundial.
Lejos de presentarlo como un genio omnisciente o una figura inalcanzable, la cinta se sumerge en su faceta más íntima, voyerista y profundamente humana: la de un joven abogado frágil, asustadizo y neuroatípico que trabaja en el sector asegurador mientras intenta equilibrar su desgarradora necesidad visceral de escribir con las asfixiantes responsabilidades de ser el hijo perfecto y el futuro esposo en una sociedad conservadora e inestable.
La narrativa entrelaza sus profundos traumas psicológicos cotidianos —alimentados por la sombra imponente de un padre inflexible y autoritario y el latente antisemitismo de la época— con el desarrollo de sus obras maestras como La metamorfosis o El proceso.
El núcleo emocional se centra en las complejas, confusas y a menudo tormentosas relaciones amorosas con las tres mujeres que marcaron su vida: su prometida Felice Bauer, su amiga Grete Bloch y la apasionada periodista Milena Jesenská.
Tenía curiosidad por ver esta película de Agnieszka Holland porque acercarse a Kafka siempre me parece una propuesta interesante, sobre todo cuando se intenta retratar no solo al escritor, sino también al hombre que había detrás de sus libros y me he encontrado con un biopic bastante particular, ambicioso pero al mismo tiempo, algo irregular.
La película recorre distintos momentos de la vida de Franz Kafka, desde su entorno familiar hasta sus relaciones amorosas y su faceta literaria, pero lo hace de una manera bastante fragmentada, como si fuéramos entrando y saliendo de diferentes episodios de su vida.
Me gustó especialmente que Holland haya querido reflejar la riqueza cultural de la Praga en la que vivió Kafka y los distintos idiomas que aparecen ayudan a entender mejor ese mundo en el que convivían diferentes culturas. También me parece extraordinario todo el trabajo visual de la película… la ambientación, el vestuario, el maquillaje y la peluquería están cuidados hasta el último detalle y la fotografía de Tomasz Naumiuk es otro de sus grandes aciertos.
Idan Weiss está muy bien como Kafka… consigue con su interpretación transmitir a un hombre complejo, inseguro y lleno de contradicciones, aunque creo que la película se preocupa demasiado por enseñarnos quién fue Kafka y no tanto por hacernos sentir lo que significó ser Kafka y ahí es donde, para mí, la película pierde algo de fuerza.
Es cierto que no puedo decir que me haya aburrido, pero tampoco consiguió atraparme como esperaba. Hay demasiadas cosas que contar y la historia intenta abarcar tanto que por algunos aspectos se termina pasando demasiado deprisa por encima y que me hubiese gustado que se hubiese profundizado más y sobre todo… me hubiera gustado sentirlo más.
Aun así, me quedo con su impresionante apartado artístico, con la magnífica recreación de la época, con la fotografía y con la interpretación de Idan Weiss. Es una película con personalidad y con una propuesta diferente, un biopic ambicioso, aunque desigual que consigue acercarnos al hombre que hubo detrás de Kafka, pero que no termina de entrar en ese universo interior que hizo que su obra siga siendo tan fascinante y actual.
Esta aproximación de Agnieszka Holland a la figura del genio checo me deja con la sensación de haber recorrido una galería de arte bellísima, pero fría… un banquete para los sentidos que nos acerca al hombre de carne y hueso, pero que se olvida de hacernos sentir el peso de su propia sombra. Es un biopic tan cuidado en lo externo como esquivo en su parte más íntima… un laberinto de decisiones artísticas magníficas que nos permite contemplar el universo kafkiano desde una distancia segura pero sin conseguir hacer perderme en el dolor que lo hizo eterno.

















