domingo, 15 de febrero de 2026

¡Caigan las rosas blancas!






Año: 2025
Duración: 123 min.
País: Argentina
Dirección: Albertina Carri
Guion: Albertina Carri, Agustín Godoy y Carolina Alamino
Fotografía: Sol Lopatín, Inés Duacastella y Wilssa Esser
Reparto:
Carolina Alamino, Maru Marcet, Rocío Zuviría, Mijal Katzowicz, Luisa Gavasa...


Violeta (Carolina Alamino) es una joven directora de cine que en el pasado realizó —junto a sus amigas— una película porno lésbica. Tras ese proyecto, recibe un encargo para dirigir una producción pornográfica convencional y mainstream, pero sus ideas sobre los sistemas de género —tanto cinematográficos como sexuales— le impiden completar la filmación.

Incapaz de adaptarse a las normas de la industria, abandona el set y parte en un viaje con sus actrices desde el sur de Buenos Aires hacia São Paulo en busca de nuevas formas de relato y libertad creativa.




Después de terminar de ver ¡Caigan las rosas blancas! de Albertina Carri, honestamente, todavía estoy tratando de procesarla. La he sentido como un mosaico de emociones, sensaciones y momentos de vida más que como una historia con principio, desarrollo y final claros... es impredecible, a veces audaz y vibrante, otras veces lenta y difícil de seguir, y eso me deja en una especie de limbo entre fascinación y desconcierto.
Las protagonistas son mujeres que parecen vivir libres de cualquier máscara... se muestran espontáneas, juguetonas, abiertas a la experimentación y su lesbianismo es una parte natural de su manera de relacionarse y de disfrutar la vida. Lo interesante es que la película no se centra en la pasión romántica o la obsesión entre ellas, más bien diría que lo hace en la conexión que crean como grupo, en esa cohesión que surge de la complicidad y la libertad compartida.
El ritmo narrativo es errático ya que hay momentos que me atraparon completamente y otros que me hicieron mirar el reloj... sin embargo hay instantes muy interesantes, especialmente la aparición de Luisa Gavasa, que regala un monólogo intenso y maravilloso, aunque el cierre en general puede resultar incómodo o incluso desagradable.
Si me preguntas de qué va la película, no sabría resumirla en una sola frase. Parece más un viaje emocional de la directora, un recorrido íntimo por su mirada sobre el deseo, la amistad y la libertad, que algo que se pueda contar de manera lineal. Es una experiencia que se siente más que se entiende, y supongo que solo quien la vive en su propia sensibilidad puede realmente interpretarla.




sábado, 14 de febrero de 2026

Zona Wao





Año: 2025
Duración: 25 min.
País: España
Dirección: Nagore Eceiza Mugica
Guion: Nagore Eceiza Mugica


Cortometraje documental que examina el impacto devastador de la extracción petrolera en la Amazonía ecuatoriana y cómo esa actividad —llevada a cabo por empresas petroleras nacionales e internacionales— ha convertido vastas regiones en lo que se denomina “zonas de sacrificio”, amenazando tanto al medioambiente como a la vida y cultura de las comunidades indígenas que allí habitan.


A través de imágenes directas de la vida diaria en estas zonas y la voz de los propios habitantes, el documental denuncia las consecuencias sociales, de género y ecológicas de medio siglo de extracción de hidrocarburos con la complicidad del gobierno, y cómo estas prácticas han alterado profundamente la vida ancestral de los pueblos indígenas del Amazonas.




Premio a la Mejor Obra Realizada por una Mujer en el Festival Internacional de Cine Invisible 2025


Premio al Mejor Cortometraje sobre Medio Ambiente en El Rodeo Film Fest 2025
Premio al Mejor Documental en el Festival de Cine de la Almunia 2025
Best Documentary Short Film Awar en el Mediterraneo Video Festival 2025
Premio del Jurado al Mejor Cortometraje en el Concorso Cinematografico delle Foreste 2025


President’s Award en Ekofilm Festival – Short 2025
Mejor Cortometraje Internacional en el Vila de Ledesma Film Festival 2025




Zona Wao me ha parecido un corto documental tan necesario como incómodo, que te obliga a parar y a preguntarte qué hay detrás de muchas de las comodidades con las que convivimos a diario.
Me parece fundamental que se hable del daño real que provocan las petrolíferas y de las consecuencias que sus decisiones tienen sobre territorios indígenas y sobre el propio planeta y se agradece muchísimo que haya obras que se atrevan a denunciarlo pero también sin perder la sensibilidad ni el respeto hacia las personas que lo sufren en primera persona.
El cortometraje pone el foco en una terrible realidad dura que nos recuerda que el progreso mal entendido arrasa con tierras, culturas y vidas, y que gran parte de nuestro bienestar se sostiene sobre violencias que ocurren lejos de nuestra mirada y esa es, para mí, una de sus mayores virtudes... hacer visible lo invisible.
Zona Wao incomoda, remueve, es una crítica directa a nuestra forma de habitar el mundo, al modelo de consumo y a la ceguera colectiva que lo sostiene.
Me ha parecido un cortometraje impactante, honesto y absolutamente imprescindible, que nos da un toque de atención para que nos demos cuenta que el planeta se está rompiendo y que no podemos seguir mirando hacia otro lado.




The Painter's Room





Año: 2024
Duración: 22 min.
País: España
Dirección: Maria Colomer
Guion: Maria Colomer
Fotografía: Núria Gascón


Documental que retrata la vida de las personas que viven en Kærshovedgård, una antigua prisión en el centro de Dinamarca que hoy funciona como centro de deportación para solicitantes de asilo que ya han sido rechazados. Entre sus residentes están Artin, un joven culturista iraní, y Jahan, un hombre kurdo que ha descubierto su pasión por la pintura durante su estancia.


A pesar de la situación adversa y el futuro incierto —imbuidos en un limbo burocrático donde no pueden trabajar ni estudiar mientras esperan la deportación— Artin y Jahan tratan de encontrar maneras de aportar esperanza y sentido a sus vidas y a las de quienes les rodean a través del arte, la creatividad y la resistencia cotidiana.




The Painter's Room es un documental incómodo, un documental que mira de frente una realidad poco visible y, precisamente por eso, tan fácil de ignorar... la vida suspendida en los centros de deportación europeos.
La historia se sitúa en Kærshovedgård, uno de los centros de deportación de Dinamarca, y acompaña a personas que pidieron asilo político, fueron rechazadas y ahora sobreviven en una especie de limbo burocrático. No están dentro ni fuera. No avanzan ni regresan... simplemente esperan, una espera silenciosa y prolongada en el tiempo.
Me ha parecido una exposición lúcida sobre lo que significa la libertad cuando deja de ser un derecho... también sobre la esperanza, que es lo que les permite seguir respirando un día más a estas personas que intentan mantenerse cuerdas, sostener su dignidad y proteger su mundo interior en medio de una situación que desgasta lentamente.
The Painter’s Room deja al descubierto las contradicciones de esa Europa que se mira a sí misma como ejemplo de convivencia, educación y respeto... especialmente los países nórdicos, tantas veces idealizados. Este corto nos permite comprobar hasta qué punto la burocracia puede deshumanizar cuando se coloca por encima de las personas.
Un corto documental necesario con unas historias que hay que contarlas, porque solamente así dejan de ser invisibles, aunque ello conlleve que verlas, escucharlas, te dejen una sensación amarga... una mezcla de tristeza y miedo sobre este mundo que a veces da auténtico pavor.