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jueves, 13 de agosto de 2026

El chico





Título original: The Kid
Año: 1921
Duración: 68 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Charles Chaplin
Guion: Charles Chaplin
Música: Charles Chaplin
Fotografía: Roland Totheroh
Reparto:
Charles Chaplin, Jackie Coogan, Edna Purviance, Carl Miller, Tom Wilson, Henry Bergman, Lita Grey...


Una mujer de escasos recursos (Edna Purviance) se ve obligada a abandonar a su hijo recién nacido en el interior de la limusina de unos millonarios con la esperanza de que tenga un futuro mejor. Sin embargo, unos ladrones roban el coche y dejan al bebé tirado en una callejuela de un barrio marginal.

Allí es encontrado por Charlot (Charles Chaplin), un vagabundo humilde y de buen corazón, quien, tras intentar deshacerse de él sin éxito, decide adoptarlo y criarlo como a su propio hijo.


Con el paso de los años, el niño crece y ambos forman un entrañable equipo de supervivencia callejera. La felicidad compartida se tambalea cuando el pequeño enferma y las autoridades de asistencia pública intentan separarlos, justo en el momento en que la madre biológica, convertida ahora en una exitosa actriz de ópera, regresa desesperadamente a buscarlo.




El chico es una película con la que te resulta imposible no sonreír y a la vez, emcionarte porque Chaplin una vez más, consigue tocarte de pleno el corazón.
Charlot se encuentra con un bebé abandonado por su madre y pese a no tener prácticamente nada que ofrecerle, decide hacerse cargo de él. Es pobre, ingenioso, travieso, algo pícaro y siempre intenta salir adelante como puede, pero tiene algo mucho más importante que cualquier riqueza… un corazón enorme y eso es precisamente lo que termina convirtiéndolo en el mejor padre que ese niño podría tener.
El chico demuestra que el cine no necesita grandes medios ni grandes presupuestos para conseguir emocionarnos y Chaplin era capaz de convertir una historia aparentemente sencilla en un auténtico poema visual. Puede avanzar la tecnología, mejorar la imagen hasta límites increíbles y llenarse una película de efectos y recursos, pero hay una magia en aquellas imágenes del cine mudo que sigue siendo imposible de sustituir.
No diría que es mi película favorita de Chaplin, porque su filmografía está llena de auténticas maravillas, pero sí creo que estamos ante una de sus grandes obras y posiblemente ante una de las películas más bonitas que se hayan hecho sobre la infancia y sobre ese vínculo que puede llegar a unir a un padre y a un hijo, aunque no exista entre ellos ningún lazo de sangre.
Chaplin tenía un talento extraordinario para manejar las emociones y con El chico demuestra que para emocionarnos no hacen falta demasiadas cosas… una buena historia y alguien detrás de la cámara que sepa mirar como solamente Chaplin sabía hacerlo.
Una película imprescindible que no necesita palabras porque habla el idioma universal de los sentimientos y que sigue demostrando que el gran cine siempre encuentra el camino directo al corazón.





lunes, 13 de abril de 2026

Intolerancia





Título original: Intolerance
Año: 1916
Duración: 197 min.
País: Estados Unidos
Dirección: D.W. Griffith
Guion: D.W. Griffith
Música: Joseph Carl Breil
Fotografía: G.W. Bitzer
Reparto:
Lillian Gish, Mae Marsh, Constance Talmadge, Robert Harron, Miriam Cooper, Walter Long, Alfred Paget, Edward Dillon, Lloyd Ingraham, Seena Owen, Elmo Lincoln, Bessie Love, Tom Wilson, Monte Blue...


La película entrelaza cuatro historias separadas por siglos para mostrar cómo el prejuicio y el odio han afectado a la humanidad a través de la historia. La primera historia es La caída de Babilonia (539 a.C.) donde vemos el conflicto entre los seguidores de distintos dioses que permite que el imperio sea conquistado por los persas.


La segunda es La Pasión de Cristo (27 d.C.) que relata la traición y crucifixión de Jesús tras el odio de los fariseos. La tercera es La matanza de San Bartolomé (1572), donde en la Francia renacentista, los hugonotes son masacrados por instigación de la realeza, y la cuarta es La historia moderna (1914) donde una joven (Mae Marsh) lucha contra reformadores puritanos que le arrebatan a su bebé y condenan injustamente a su esposo (Robert Harron).




Al terminar de ver Intolerancia he tenido la sensación de estar delante de una película que quiso cambiarlo todo, que quiso demostrar hasta dónde podía llegar el cine y D. W. Griffith, sin duda que lo consigue.
La película va saltando entre cuatro historias situadas en épocas muy distintas, pero unidas por el daño que provoca el rechazo, el fanatismo y la incapacidad de aceptar al otro. Por un lado está la caída de Babilonia, con ese choque de creencias que acaba abriendo la puerta a la derrota, luego aparece la historia de Jesús, marcada por la traición y el odio... también viajamos a la Francia del siglo XVI, con la violencia contra los hugonotes, y finalmente aterrizamos en una historia más cercana en el tiempo (en su tiempo), donde una mujer lucha contra una moral asfixiante que le arrebata lo más importante de su vida.
Todo esto se va entrelazando como si fueran piezas de un mismo puzzle emocional y aunque es admirable lo que su director consigue, es cierto que no siempre he conseguido conectar, y hay momentos en los que me siento más impresionada que emocionada por todo lo que estoy viendo y es que el despliegue técnico es descomunal... los decorados son gigantescos, especialmente lo relacionado con Babilonia, que a mí personalmente, me ha dejado sin palabras al ver el despliegue de miles de extras, escenas enormes y movimientos de cámara sorprendentes.
Pero siendo honesta, también entiendo perfectamente que no todo el mundo consiga entrar en su mundo... es larga, densa en algunos tramos y no siempre consigue enganchar, quizás porque en ese ir y venir constante entre historias, puede llegar a resultar un poco pesada.
Aun así, es imposible no reconocer que Intolerancia es un paso gigante en la historia del cine. Es ese momento en el que alguien decidió que este arte podía ser mucho más grande, más complejo, más ambicioso y aunque en su momento no conectara con el público y terminara siendo un fracaso en taquilla y un golpe duro para su creador y su productora, lo que nos ha dejado es inmenso.
Por mi parte, me quedo con esa mezcla rara en la que por un lado, siento una admiración absoluta por todo lo que consigue a nivel visual y narrativo pero por otro, me causa cierta distancia emocional que es lo que hace que no termine de atraparme del todo.