En un intento desesperado por alcanzar Europa y agazapados ante una pista de aterrizaje en Camerún, un niño de seis años (Moustapha Oumarou) y su hermana mayor (Zayiddiya Dissou) esperan para colarse en las bodegas de un avión. No demasiado lejos, un activista medioambiental (Luis Tosar) contempla la terrible imagen de un elefante, muerto y sin colmillos. No solo tiene que luchar contra la caza furtiva, sino que también tendrá que reencontrarse con los problemas de su hija (Anna Castillo) recién llegada de España.
Miles de kilómetros al norte, en Melilla, un grupo de guardias civiles se prepara para enfrentarse a un grupo de subsaharianos que trata de cruzar la frontera. Estas tres historias están unidas por un tema central, y ninguno de sus protagonistas sabe que sus destinos están condenados a cruzarse.
Una película que te rompe el alma, una película de historias que se entrecruzan, una película de emociones, de miradas, de tragedias, de dolor, una película para sentir y sobre todo para pensar y reflexionar.
Son tres historias que sin saberlo los protagonistas de las mismas, sus vidas se entrecruzan y quizá es el único pero que pondría a la película, el que no fuesen conscientes de que lo que pasa en sus vidas es la consecuencias de los actos de los demás, o quizás esa sea una de la reflexiones que deberíamos hacer, como nuestros actos, para bien o para mal, repercuten en personas que no conocemos, actos con los cuales podemos hacer que sus vidas cambien.
Una de las grandes bazas de la película son las interpretaciones, ya que cuenta con un cartel impresionante, dónde absolutamente todos destacan en el personaje que les ha tocado defender, pero si hubiese que resaltar a alguien por encima de todos ellos, sin duda es la del pequeño Moustapha Oumarou que con solo su mirada consigue traspasar la pantalla para ir directo al corazón con escenas sobrecogedoras y, realmente es el protagonista de toda la película, personaje de quien estamos pendientes y con el alma en vilo para saber como acabará su historia y si todo por lo que pasa, será lo suficientemente bueno y merecerá la pena.
Además de las estupendas interpretaciones, hay que destacar también la fotografía con unos primeros planos y unos paisajes impresionantes y la maravillosa banda sonora.
Han pasado tres meses desde el suicidio de Litus. Toni (Quim Gutiérrez), el hermano del fallecido, convoca a las personas más allegadas al mismo para entregarles la herencia que les ha dejado Litus. Al encuentro acuden Pablo (Álex García), su mejor amigo; Laia (Belén Cuesta), la ex novia del difunto; Marcos (Adrián Lastra), a quien la muerte de su amigo ha sumido en una profunda tristeza, y su propia ex-novia (Marta Nieto), Su.
Sin embargo, esta reunión acabará convirtiéndose en una velada donde los secretos del pasado y las tensiones escondidas saldrán a la luz.
Premio del Festival de Málaga 2019 al Mejor Actor de Reparto para Quim Gutiérrez
Pues me ha gustado... Esto es lo primero que diría si alguien me preguntase que me ha parecido esta película que cuenta con un interesante y eficaz reparto, un reparto que pese a su juventud ya está consolidado en el panorama cinematográfico español. Una película que a veces bien podría parecer que estamos viendo la obra de teatro en la que está basada, con pocos actores y un único escenario donde transcurre prácticamente toda la trama, una obra sobre la amistad, el amor y los sentimientos que nos atormentan y no nos dejan avanzar. Lo dicho... pues si, me ha gustado.