viernes, 20 de febrero de 2026

El mundo que nace






Título original: The Patent Leather Kid
Año: 1927
Duración: 150 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Alfred Santell
Guion: Adela Rogers St. Johns y Winifred Dunn
Fotografía: Arthur Edeson, Ralph Hammeras y Alvin Knechtel
Reparto:
Richard Barthelmess, Molly O’Day, Lawford Davidson, Matthew Betz, Arthur Stone, Hank Mann...


Patent Leather Kid (Richard Barthelmess) es un luchador arrogante y egocéntrico que disfruta de su fama en el ring y de su relación con Curley Boyle (Molly O’Day).


Cuando Estados Unidos entra en la Primera Guerra Mundial, la actitud del joven cambia: aunque intenta evitar alistarse, finalmente es llamado al frente junto con su entrenador y compañeros y, tras la muerte de su amigo en combate, realiza actos de valentía que lo llevan a sufrir una grave herida y quedar parcialmente paralizado.




The Patent Leather Kid es una película que se enfoca en la experiencia estadounidense en la Primera Guerra Mundial. No se recrea tanto en la épica ni en la acción como pueden hacerlo otras películas, sino en el proceso de maduración de su protagonista y en cómo el conflicto lo va transformando, desgastando y despojando de cualquier idealismo inicial.
Es cine mudo, y eso se nota en el ritmo, en la forma de contarnos la historia, en la gestualidad exagerada, pero creo que es una película que se disfruta mucho más si se ve desde su contexto histórico, entendiendo los códigos narrativos y estéticos de finales de los años veinte. Vista con ojos actuales, puede resultar algo lenta o incluso convencional, sobre todo para quien espera una narración más ágil o directa y quizás, lo que diría que me sobra o que al menos me chirría un poco... es su final, pero bueno, estamos hablando de Estados Unidos, tampoco podemos esperar otra cosa y en aquellos años menos.
Aun así, tiene algo que me parece muy destacable y es cómo mira al soldado común, al joven que entra en la guerra casi sin saber por qué y sale marcado para siempre y en ese sentido, me parece una obra representativa del cine bélico de su tiempo, pero también un paso hacia un cine más consciente del coste humano de los conflictos.
No es una película fácil de recomendar sin matices, pero sí una de esas obras que ayudan a entender cómo el cine empezó a reflexionar sobre la guerra desde un lugar menos triunfalista y más humano.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suscríbete a esta entrada y recibe por email las nuevas actualizaciones y comentarios añadidos
Marca la opción "Avisarme"